Opinión
Un pedante es un estúpido adulterado por el estudio
Por Manolo Saco
Me sumo a dos reflexiones que nos proponían ayer Pericles y Joaquim: la denuncia de la Cadena Ser sobre las maniobras de Miguel Ángel Rodríguez, alias MAR, ex portavoz de un gobierno de Aznar, para convertir la crisis de Air Madrid en la crisis del gobierno Zapatero; y el rechazo del PP de Salamanca a una moción municipal que proponía rehabilitar a Unamuno como concejal.
Son dos noticias deprimentes que explican por sí solas el alma (eso que tanto les gusta) del Partido Popular. La primera de las noticias nos da pistas del amor de la extrema derecha, con sus medios que la jalean como el diario El Mundo y la muy piadosa y cristiana cadena de radio de los curas, por las teorías conspiratorias.
Me recuerda cuando Anson levantó la liebre de la conspiración urdida por el Sindicato del Crimen, aquella confabulación de periodistas y escritores juramentados para hacer caer el gobierno de Felipe González. Los métodos del “todo vale” quedaron expuestos por uno de los conjurados, Luis María Anson, ex director de ABC, quien se justificó en unas declaraciones a la revista Tiempo que “había que terminar con Felipe González, ésa era la cuestión. Al subir el listón de la crítica se llegó a tal extremo que en muchos momentos se rozó la estabilidad del propio Estado. Eso es verdad. Tenía razón González cuando denunció ese peligro..., pero era la única forma de sacarlo de ahí”. Así, sin tapujos, como sabe hacer bien la derechona, como pequeños pinochets justificando sus golpes de estado por escrito en sus testamentos.
Esa es la clave de la desesperación de la extrema derecha que maneja al Partido Popular, que ante la perspectiva sólida de perder también las próximas elecciones está dispuesta a cualquier sacrificio... de los demás, a dejar en la calle, si es necesario, a más de 1.200 trabajadores, inmolados en el altar de una causa para ellos mayor: poner de manifiesto el caos y la insensibilidad del gobierno para con los pasajeros abandonados a su suerte por Air Madrid. Ni una palabra en contra de la gestión, seguramente delictiva, de la compañía. Lo que importaba era lograr un pequeño Prestige y magnificar el desastre.
La segunda noticia, la de Salamanca, los retrata en color sepia. Recordemos que Unamuno fue desposeído de su puesto en el Consistorio por haber hecho callar a aquel animal de Millán Astray, lugarteniente de Franco, que había gritado aquello de “muera la inteligencia”. A la Historia ha pasado ya el “venceréis, pero no convenceréis”, aunque suya era la frase también con que titulo el post de hoy: “un pedante es un estúpido adulterado por el estudio”.
Con el permiso de Unamuno, retomo su sentencia y se la dedico al Grupo Popular del Ayuntamiento de Salamanca. Por el amor demostrado al estudio de la Historia.