Opinión
No quitemos méritos a Rajoy
Por Juan Carlos Escudier
A la vista de las encuestas, los asesores de Rajoy se han reafirmado en su creencia de que lo mejor que puede hacer el líder del PP en estos momentos es pasar desapercibido y evitar salir de su despacho, ya que han demostrado empíricamente que sus desapariciones son electoralmente muy rentables. Por lo visto, Rajoy pertenece a una escuela de magia distinta a la de Zapatero, y si éste conquistaba al respetable sacando conejos de la chistera, el gallego gana mucho cuando se esfuma del escenario. Acostumbrado a negarse de perfil, como un bajorrelieve egipcio, lo que se le pide ahora es que se oculte bajo las piedras, que ya le despertarán cuando quede poco para las generales y remontar ventaja del PP sea imposible para los socialistas.
Habrá quien critique esta actitud, sin reparar en las dificultades que entraña. Si, como apuntaba Camus, un hombre rebelde es el que dice no, Rajoy vendría a ser el rebelde radical, arquetípico y antonomásico. Su mérito, sin embargo, no radica exclusivamente en mover elegantemente su cabeza de izquierda a derecha para oponerse a cualquier cosa de la que se discuta, sino en haber logrado que no sea necesaria por su parte ninguna contribución adicional. Nos hallamos frente al perfecto Bartleby, ese personaje de Melville al que era imposible arrancar acción alguna. No sería extraño que asumiera por completo su estrategia, y ante las demandas para que explique sus ideas sobre la reforma laboral, las pensiones o la crisis zanjara la cuestión con el ya consabido “preferiría no hacerlo”.
Rajoy es un alumno aventajado del Instituto Pierre Menard, la novela de Roberto Moretti ambientada en un colegio en el que se enseñaba a decir que no a más de mil propuestas, algunas de ellas irresistibles. Nada se espera de él, salvo su rechazo tajante. Gracias a esa inconmovible actitud, el PP supera ya en 13,4 puntos en intención de voto al PSOE de Zapatero quien, a diferencia suya, viene diciendo que sí, pero a quien no debe.
Hace diez años Vila-Matas recopiló los bartlebys más famosos en un delicioso ensayo. La lista no incluía a Rajoy, aunque hoy la mención sería obligada. El del PP ha colmado la vieja aspiración de Oscar Wilde: “no hacer absolutamente nada, que es la cosa más difícil del mundo, la más difícil y la más intelectual”. Descubrámonos.