Opinión
Los Reyes Magos no tienen página web
Por Amparo Estrada
-Actualizado a
Esta es la historia de cómo este año los Reyes Magos trajeron teléfonos móviles nuevos a nuestros dos hijos y descubrimos que Internet lo diseña gente sin corazón. De hecho, los Reyes Magos no tienen página web oficial (que se sepa). A principios de diciembre pensamos que sería una buena idea lo de los móviles nuevos. No en vano, ambos sostenían vehementemente que los que tenían eran piezas de museo, incapaces de hacer nada que no fuera marcar y recibir llamadas o mensajes. Por entonces en nuestra familia acumulábamos cinco números distintos, uno por cada uno de nosotros (padres, hijo, hija), más otro teléfono corporativo, propiedad de la empresa. Todos de Movistar (los teléfonos). De los familiares puros, tres (padres e hijo mayor) los pagábamos mediante contrato, con la misma cuenta bancaria. El otro (hija menor) tenía una tarjeta prepago, Movistar Activa.
Brillantemente pensamos: pasamos el teléfono prepago a contrato y matamos dos pájaros de un tiro, ya que Movistar te regala un teléfono al hacer eso y mi hija (o sus amigas) se traga el saldo como si fueran palomitas, de modo que nos vemos obligados a estar recargando en cajeros automáticos o por Internet todo el tiempo. He de reconocer que éramos bastante tacaños con ese saldo, 10 euros cada vez. Miel sobre hojuelas, ya teníamos los Reyes de la niña. El otro móvil nuevo regalo de Reyes, el de mi hijo, también lo podíamos conseguir aprovechando los puntos acumulados por toda la familia. ¿Podríamos hacer todo eso por Internet? Seguro que sí, Telefónica lo debía tener todo resuelto…ç
El suplicio de navegar
Y esto fue lo que pasó. Encargada de la ejecución del proyecto, tecleé en el ordenador: w,w,w, punto, movistar, punto, com. Apareció la página y leí: “sedúceMe”, con la M gorda de Movistar, que giraba sobre sí misma. Un menú chiquitín a la izquierda de la página decía: “así somos, Movistar en el mundo” y más cosas… Había también un dibujo con la leyenda “Tu tierra te llama”… Una foto de Alejandro Sanz que ponía: “Movistar te presenta la próxima gira de Alejandro Sanz”… Otra foto con “Te traemos el campeonato 2007 de kitesurf pkra”… ¿Qué podía hacer? Nada me servía, hasta que me fijé en un cartelín, a cuerpo 6 (enano), que decía: “Selecciona el país”. Seleccioné el país. España. Claro, era www.movistar.es. Vi un carrusel de imágenes a la izquierda. Tardé un rato en ver de qué iba.
Una, la que más duraba, rezaba: “Regálate un contrato”. Pues ahí hice click y… lo había hecho demasiado tarde. La imagen había cambiado súbitamente y el click no fue en el regalo de contrato, sino en el dibujo siguiente. Di “back” y en la página de antes no estaba lo de antes. Ahora me ofrecían una “Blackberry” (una agenda electrónica hipersofisticada) por 69 euros. Pero nada de regalarme un contrato. Afortunadamente, arriba había varias alternativas prometedoras donde hacer click: “Tarifas y Contratos, Canal Cliente, Recarga y saldo, Tus Servicios, Internacional y roaming, Renueva tu móvil, Ven a movistars y Tu Tienda”. Problema: menos Internacional y roaming, me valían todas.
¿Qué podía pinchar? Pensé: como soy cliente, pues Canal Cliente… Llegué. “¿Aún no tienes una cuenta? Es muy fácil de crear y sólo te llevará un minuto”, me preguntaba ahora Movistar. ¿Mmmmm? Que yo supiera, no. “Vale, pues me registro”, decidí. Inmediatamente, primera pregunta y primer problema: ¿Era yo titular de un contrato movistar, cliente de tarjeta movistar o un usuario del teléfono pero no titular del contrato? Tenía que elegir, aunque yo era las tres cosas. “Número de móvil”… Otra duda: ¿cuál de los cuatro meto? Tema no baladí, porque la contraseña me la iban a enviar por SMS a ese número…
Así que opté por ser titular de un contrato e introduje un número. Más datos: NIF, cuenta del banco que paga el número… Bastante tiempo después era cliente registrado. Seguí navegando y llegué a puntos, canje de puntos, hice click y… necesitaba registrarme otra vez. Sería que había hecho algo mal. Pues back… no hizo “back”, volvió a la página de registro… ¡”Back”! (a ver si golpeando con rabia las teclas…). Nada.
Atrapada, hice click en el logotipo de la M gorda. Volví al principio del principio, página Canal Cliente, lengüeta “Particulares” (las otras dos eran Empresas y Profesionales y Conoce la Empresa). Pero ahora un muñequito me guiñaba un ojo y me decía “Día Feliz. ¿Qué es”. Decidí no contestar, por educación. Cerré Internet por las bravas (clicando la X de arriba) y me fui a una tienda de Movistar.
En la escena final de este cuento, tardé otros dos días en conseguir llevar el plan a término, no sin nuevos incidentes: uno, las interminables colas en las tiendas Movistar; dos, que Movistar le envió inmediatamente a nuestro hijo un SMS al móvil (al viejo) agradeciéndole el canje de puntos por la adquisición de su nueva máquina (¡Viva la sorpresa!, gracias Movistar) y tres, que dar de baja una línea, en Movistar, sólo se puede hacer llamando por teléfono (al 609), pero ni en Internet ni en una tienda física es posible.
Sea como fuere, a mis hijos les encantaron los Reyes de este año.