Opinión
¿Rouco tiene fe?
Por Rafael Reig
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Como católico practicante, me uno al sentimiento de alegría de millones de fieles españoles por el nombramiento del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela, persona de elevada cultura, profunda fe y fiel a los fundamentos que han cimentado el cristianismo durante dos milenios en nuestra nación. En su discurso de bienvenida, el cardenal Rouco ha agradecido su nombramiento, aceptándolo con disponibilidad de servicio, colaboración leal con las autoridades, entrega a los fieles y a toda la sociedad, especialmente, a los más desfavorecidos. La presidencia de la CEE por parte de Rouco Varela nos habla de unidad y comunión interna en el seno de la Iglesia.
JUAN FRANCISCO FERNÁNDEZ AGUILAR MÁLAGA
Como apóstata de corazón, incrédulo sonriente y lector melancólico, yo también me alegro. No puedo evitar, sin embargo, cierto asombro ante las tres insólitas cualidades que, según usted, distinguen a Rouco: 1) que tiene cultura, y además: elevada; 2) que tiene profunda fe; y 3) que es fiel a la tradición cristiana. Caramba, pues siendo así, ¿qué más queremos? ¿Había acaso otras opciones? A mí, por ser como soy, me habría hecho mucha ilusión un presidente de los obispos que fuera analfabeto funcional (o que tuviera cultura, pero de muy baja extracción, basada en la letra de las tonadillas, los anuncios de la tele y los consejos de los cuñados); con una fe vacilante, improvisada y superficial (casi como un sacerdote de Graham Greene); y que fuera por completo infiel a los fundamentos del cristianismo, un traidor congénito, un cínico incurable a mitad de camino entre Borges y los Borgia. ¿A que habría tenido mucha más gracia?
En fin, mi pregunta es: ¿tan raro le parece a usted que un obispo sea culto, que tenga fe y que sea fiel a la tradición cristiana? ¿Sí? ¿Le parece tan asombroso y excepcional? Pues entonces estamos de acuerdo, Juan Francisco: a mí también me parece digno de mención.
Como decía Trotsky, “la atención debe dirigirse a los detalles”; por eso me he quedado pensando en qué rayos querrá usted decir con esos “fundamentos que han cimentado el cristianismo durante dos milenios en nuestra nación” (¿hay fundamentos que no cimenten nada, por cierto?). No habla de una tradición católica, es decir, universal; sino de la tradición específica de nuestra nación. ¿Se refiere a la quema de herejes? ¿A los libros prohibidos? ¿A Torquemada y la Santa Inquisición? ¿A los curas trabucaires del carlismo? ¿Quizá a la expulsión de judíos y moriscos, que ahora se haría extensiva a inmigrantes de cualquier nacionalidad? ¿A la Cruzada para salvar España y a su Caudillo por la Gracia de Dios? Pues entonces ya no me parece tan raro: por lo que sé del tal Rouco sí que será fiel.