Opinión
Tacto (en la quinta esquina)
Por Espido Freire
-Actualizado a
Un estudio publicado por el Bristish Medical Journal indica que las cesáreas no obligatorias por razones médicas no deberían realizarse. Imprescindibles en algunos casos (prolapso de cordón, desprendimiento de placenta...), en el resto aumentan el riesgo de muerte del recién nacido y la madre. Desde hace años, los médicos y las pacientes alertan del alto número de cesáreas realizadas en España: uno de cada cinco partos se produce a través del corte del útero materno, entre un 5 y un 10% más de los necesarios.
La medicalización del parto, como todo lo referido a la medicina que afecta exclusivamente a mujeres, es objeto de un constante debate: quienes conciben el embarazo y el parto como un proceso médico que afecta a dos personas, supervisado por profesionales, no pueden conciliar su visión con la de quienes lo consideran un acto íntimo, personal, el más importante para el bebé y uno de los más trascendentales para sus padres.
Muchas madres se sienten intimidadas, asustadas, inmersas en un protocolo que consideran frío y deshumanizado y en el que apenas pueden tomar parte. Otras, por el contrario, agradecen que la asepsia imperante garantice su asistencia y la del bebé. Ya desarrollarán la intimidad en sus hogares.
Existen numerosos modos de humanizar el parto, de permitir que en caso de un bebé normal el abrazo con la madre sea inmediato, de contar con lo mejor de cada punto de vista. Muchos médicos trabajan en ese campo, y concilian, con sumo tacto, las expectativas y la realidad.
Ya apenas se concibe la muerte durante el parto, o del bebé, tan frecuente hace unas décadas, aunque exista. El embarazo no es una enfermedad, pero sí un riesgo. Los de mujeres añosas, o con dificultades para concebir, cada vez más numerosos, conllevan una tensión psicológica y un desgaste físico que los aleja de una experiencia natural o espontánea. Es difícil racionalizar una vivencia tan subjetiva y personal. Como siempre, la mística que ha rodeado desde tiempos inmemoriales el papel de la mujer-madre no favorece una visión templada y objetiva del parto y sus riesgos.