Opinión
Otra víctima le sale rana al PP
Por Juan Carlos Escudier
Con las víctimas de ETA y de la violencia en general ha tenido el PP una actitud muy mercantilista, rayana en la obscenidad. Nunca ha tenido empacho en captar para su causa a las que mayores réditos pudieran reportarle, ya se tratara de demostrar la sensibilidad del partido en sucesos que conmovían a la opinión pública o de apuntalar sus posiciones políticas con el testimonio incontestable de quienes habían sido marcados por la tragedia. La instrumentalización de esas víctimas, a las que no ha dudado en meter en nómina para tenerlas a mano cuando la ocasión lo requiriese, funciona bien durante algún tiempo, aunque la operación, como se verá, está llena de peligros insondables.
A Juan Jesús Cortés, el padre de la niña asesinada en Huelva por un pederasta reincidente, el PP quiso convertirle en el mascaron de proa de su campaña a favor de la cadena perpetua revisable. Y le hizo asesor de Justicia, experiencia que le será de utilidad ahora que él mismo se enfrenta a los rigores del Código Penal por un altercado más propio de la ley del Talión. Quizás sea el momento de un reparto de papeles y sea Federico Trillo quien le asesore.
Un situación similar se vivió con Jesús Neira, el apóstol contra la violencia de género, que en su tránsito de héroe a villano acumuló un par de medallas, un sueldo de Esperanza Aguirre y una amplia experiencia como tertuliano, que le sirvió para insultar a Zapatero y a sus hijas, desgranar un pensamiento político bastante alejado de la democracia y defender su derecho a enfundarse una pistola y a beberse al volante hasta el agua de los floreros.
No tiene suerte la derecha con las víctimas que coloca en su santoral. Ortega Lara dejó el partido poniendo a escurrir a Rajoy porque era un blando y el propio Rajoy tuvo que dejar de lado a la AVT de Francisco José Alcaraz después de convertirla en una terminal del PP, tras comprobar que la cría de cuervos nada tiene que ver con la cetrería y es muy mala para la salud ocular. Con el uso partidista de las víctimas han querido los populares inventar la pólvora y, como es lógico, a menudo les estalla en la cara.