Opinión
La posverdad en tiempos de la DANA

Por Toni Mejías
Periodista
El próximo día 29 se cumplirá medio año de la riada provocada por la DANA que arrasó numerosos pueblos de la comarca de València. Seis meses desde que cambió para siempre la vida de miles de personas y que dejó más de 200 fallecidos. Quienes recorrimos esas calles enfangadas los primeros días recordamos cómo, en medio del caos, reinaba el silencio. Pero tras esas 48 horas iniciales en shock, llegó el ruido que no ha cesado hasta hoy. Y lo que queda. En esos primeros días parecía que había unión entre partidos, entre distintos gobiernos, entre distintas sensibilidades, pero en la era de la posverdad, la decadencia política y el intrusismo periodístico, todo era un espejismo. También ellos estaban sacudidos por los hechos hasta que recordaron que podían utilizar todo para su beneficio político y/o económico.
Rápidamente el Partido Popular se dio cuenta de que podían culparles y decidieron emprender una huida hacia delante sin importarles las víctimas ni las consecuencias. Ya lo hicieron los días posteriores a los atentados del 11 de marzo en Madrid, pero la diferencia es que en ese momento tenían unas elecciones a los tres días. Ahora tienen mucho más camino para nadar en el fango, aprovecharse de sus pseudomedios mamporreros, de las Ana Rosa Quintana de turno y salvar al soldado Mazón en su empeño de que caiga Sánchez cueste lo que cueste. Lo que hemos ido descubriendo estos últimos meses sobre la incompetencia del gobierno valenciano durante ese día debería ser suficiente para adelantar elecciones y exponerse a consecuencias penales, pero hoy día puedes abrazarte a una mentira, echar bilis al contrario y sabes que muchos te comprarán ese discurso. Solo una jueza responsable (parece que existen) no ha permitido pasar página y zanjar el debate sobre los culpables, que los hay.
Las primeras semanas eran las más jugosas para aprovecharse de unos pueblos sumidos en el caos, enfadados por la nula aparición de ayuda en los primeros días y sin internet ni electricidad en muchos casos. Un escenario ideal para que la peor escoria de este país, Vito Quiles, Alvise Pérez, Iker Jiménez, Ángel Gaitán y demás estercoleros morales, visitaran las calles de estas localidades para vender su discurso. Entre la confusión y el cabreo cala mejor y saben mejor que nadie politizar el dolor. Pero sobre todo lo hacen desde la mentira. Les interesaba vender una incapacidad total del Estado, se adueñaron del lema de que el pueblo salva al pueblo y se alzaron como los auténticos salvadores y poseedores de la verdad. Por desgracia, llegó a mucha gente. Pero la realidad es que cuando su decorado dejó de ser interesante y ya no había calles llenas de barro ni pilas de coches, desaparecieron, cambiaron de tema y lo único que quedó vaciando garajes y arreglando calles, puentes, carreteras y demás destrozos fue el Estado. Para eso pagamos impuestos.
Los siguientes meses, con las calles ya limpias y con la gente intentando rehacer su vida con menor o mayor suerte, han sido los de las numerosas versiones de Mazón, su foto falsa llegando al Cecopi para cubrirse las espaldas, pero también la de varias manifestaciones multitudinarias pidiendo su dimisión e incluso un editorial del ABC contra él. Es más, ni siquiera puede hacer pública su agenda ni pasear por muchos lugares porque le increpan. Pero sabe que, si resiste y consigue que la gente trague y cargue culpas a la Aemet y a la CHJ y, además, continúa contando con los votos de aquellos que a pocos kilómetros de la tragedia ni se mojaron los pies ni les interesó demasiado, puede volver a ganar y para el PP eso es suficiente para sacudirse responsabilidades y tirar hacia adelante. Ya lo vimos en su día con Carlos Fabra en Castelló. Cómo decía que los votos eran la garantía de su honorabilidad.
En los últimos días hemos visto cómo quien estaba al mando de Emergencias decía no tener ni idea de cómo gestionar estas situaciones. De cómo su registro de llamadas apuntala la desaparición de Mazón ese día y señala que sí fue informado de la alarma enviada. No hay semana que pase sin que caiga alguna pieza del relato que intentan vender desde el Partido Popular, pero han decidido una estrategia e irán con ella hasta el fin de las consecuencias confiando que la justicia y los medios, una vez más, estén de su lado. Falta por ver si la presión popular resiste el desgaste de las calles y la llegada del buen tiempo en las próximas manifestaciones. Si la jueza de Catarroja no recibe una cabeza de caballo en su cama (valga la metáfora). Si los testigos e imputados siguen con la idea de salvar al soldado Mazón o deciden dejarlo caer. Y cuando lleguen las próximas elecciones, veremos qué relato se compra y si fuera de los pueblos afectados existe esa empatía que pareció demostrarse durante las primeras semanas.
La posverdad ha llegado para quedarse y para ser tan importante o más que la realidad, incluso cuando hay muertes, miles de afectados y lo que sucedió está a la vista de todos con luz y taquígrafos. Pero si han aguantado seis meses no van a ceder ahora. Ojalá, por esta vez, el pueblo salve al pueblo al no olvidar quién condenó.
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