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2D Griñán rechaza responder al PP en el Senado

Ante el silencio del expresidente, el senador Luis Aznar se pasa una hora echándole en cara el caso de los ERE 

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El expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán, durante su comparecencia ante la Comisión de Financiación de los Partidos Políticos, en el Senado. /EFE

Uno de los problemas que tiene el PP con la corrupción, además, por supuesto de los juicios Gürtel, es la perenne sobreactuación política a la hora de abordar este asunto. Esta mañana en el Senado se vio un episodio más de esta larga serie de interpretaciones, más o menos descaradas. Justo el día después de que la Gürtel le estallara en la cara al candidato del PP a la Junta, Juanma Moreno, el senador Luis Aznar le espetaba al expresidente José Antonio Griñán: “Deberían estar pidiendo perdón a todos a todas horas” por el caso de los ERE. Griñán está siendo juzgado en la Audiencia Provincial de Sevilla, en un juicio en el que se juega una condena de prisión por malversación de fondos públicos y otra de inhabilitación por prevaricación, y ha declarado ya en dos comisiones de investigación en el Parlamento de Andalucía, en el Tribunal Supremo y, claro está, ante los magistrados sevillanos.

Griñán: "Quiero pensar que no me convocan porque haya elecciones en Andalucía"

Esta mañana, rechazó responder al senador Aznar, a quien su partido le ha encargado hacer el trabajo sucio en esta campaña. “Quiero empezar expresando mi respeto a esta Cámara en la que ocupé un escaño al que renuncié tras mi imputación judicial, en 2017. Desde diciembre de ese año se está desarrollando el juicio oral, por el procedimiento específico por la concesión de ayudas sociolaborales. Quiero pensar que no me convocan porque haya elecciones en Andalucía. Esto influye en esta comparecencia, que ha solicitado únicamente el PP, que es que viene ejerciendo la acusación en la causa ya citada. El PP conoce la causa porque ha sido parte de ella, en el juicio oral, donde ha elevado a definitivas las conclusiones provisionales pidiendo mi condena. La acusación ha sido promovida e impulsada por los secretarios generales del PP de Andalucía, que forman parte del Senado. Y yo estoy pendiente de hacer mi informe de defensa. Y entenderá que en este momento no puedo perjudicar mi derecho a defensa. Por lo tanto, no voy a declarar. He de preservar mi derecho de defensa, la garantía a la presunción de inocencia y esta es la única intervención que voy a hacer. Hasta aquí mis palabras y no diré ni una más”.

Así comenzó esta mañana en el Senado el tercer capítulo de la encerrona en toda regla que los conservadores han preparado para los expresidentes Chaves y Griñán, y para la candidata a la reelección por el PSOE, Susana Díaz, a las puertas de los comicios del 2D. El PP, partido investigado por una presunta financiación ilegal de varias décadas, abrió hace más de un año con su mayoría absoluta en el Senado una comisión de investigación precisamente sobre esta materia. En ella solo participan ellos -los demás partidos la consideran “un paripé” y “un circo”- y la utilizan a su puro antojo. Tanto Ciudadanos como Podemos, formaciones que consideran que Griñán tiene muchas explicaciones que dar y se lo exigen a menudo, han renunciado a participar de esta estratagema del PP.

El trabajo sucio

Así, el senador Luis Aznar, a quien su partido le ha encargado hacer el trabajo sucio -y a ello se ha aplicado-, tuvo durante una hora al expresidente sentado enfrente, y le leyó el catálogo completo, recopilado a modo de batiburrillo, de titulares y noticias y la retahíla de acusaciones, basadas sobre todo, en los escritos de la fiscalía en el caso de los ERE, que viene repitiendo desde la comparecencia de Susana Díaz.

El senador Aznar recuperó la grabacion de Mellet, que dio origen a Mercasevilla, y la de Sabalete, en la que la delegada pedía el voto para el PSOE

A ellas le añadió la grabación del año 2009 en la que Fernando Mellet, exdirector del mercado público, reclamaba a dos empresarios un soborno -por el que ha sido ya condenado-, que dio origen al caso Mercasevilla, del que como una muñeca rusa, salió el de los ERE, y que fue el propio Gobierno andaluz, cuando gobernaba Chaves, el que las llevó a la Fiscalía, dato que ignoró el senador Aznar. Un par de semanas después, ya vino la intervención del PP y del exmagistrado Juan Ignacio Zoido, quien, con una querella, puso el caso en manos de los jueces. Y el asunto recayó en la magistrada Mercedes Alaya.

Y otra grabación, del año 2012, en la que una delegada de la Junta, Irene Sabalete, instaba a sus subordinados y subordinadas a votar al PSOE. Sin embargo, una vez más, el senador Aznar no aportó ningún dato nuevo que permitiera justificar la presencia allí de Griñán, más allá del puro interés partidario del PP por erosionar al adversario.

Lo que sí hizo Aznar fue lanzar de nuevo una batería de insidias e insinuaciones a las que los tribunales de justicia no han tomado en cuenta y sostuvo sin prueba alguna que detrás del caso de los ERE tiene que haber algo más de lo que hoy se juzga en la Audiencia de Sevilla. Sin embargo, hasta ahora, ni los jueces y juezas ni los y las policías y guardias civiles que han trabajado bien a fondo en el caso, han logrado descubrirlo.

Griñán, estoico, con gesto serio, mantuvo el tipo y aguantó callado la diatriba. Se mordió la lengua en varias ocasiones y mantuvo su palabra. Ni una más pronunció.

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