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Afiliados Los partidos se atribuyen ocho veces más militantes de los que admiten pagar cuotas

Los datos de la Agencia Tributaria sobre las deducciones por afiliación en el IRPF dejan de nuevo en evidencia a las formaciones políticas, cuyos datos reducen la implicación partidista de los ciudadanos a apenas 200.000 personas, menos de una de cada 200.

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Los datos tributarios rebajan notablemente la imagen de movilización ciudadana que transmiten los partidos políticos. / EFE

El español es un ciudadano más bien poco militante. O eso es, cuando menos, lo que indican los últimos datos de la Agencia Tributaria: apenas uno de cada 220 declara estar afiliado a un partido político o hacerle donativos para financiarlo, lo que pone en evidencia la magnitud de las militancias que se atribuyen las formaciones políticas. De hecho, las rebaja a una octava parte de las que aseguran tener, y a la mitad si se descuenta la militancia ‘líquida’ de Podemos y la morosa del PP que reveló la criba del censo para las últimas primarias de los conservadores.

La última Estadística de Declarantes del IRPF de la Agencia Tributaria, hecha pública esta semana con datos de 2017 (los declarados el año pasado), recoge que solo 205.777 contribuyentes se aplicaron en ese ejercicio la deducción por “Cuotas de afiliación y aportaciones a partidos políticos, federaciones, coaliciones o agrupaciones electorales”, en este caso por una cuantía de 4.248.050 euros que da una media de 21 por cabeza. Los sindicatos, por su parte, alcanzan los 1,85 millones de carnets mientras sus ingresos por este concepto llegan a 246,86 millones.

Militan en formaciones políticas uno de cada 93 contribuyentes (19,16 millones, pero solo uno de cada 226 ciudadanos si se atiende a las cifras del padrón (46,57 millones, menores incluidos) de ese año, unas tasas que no apuntan, ni mucho menos, a un grado de movilización elevado entre la población.

Y eso en el ejercicio de mayor afluencia a esa casilla en los últimos, algo que llama la atención al tratarse de uno de los pocos últimos años sin convocatorias electorales de ámbito estatal ni en las comunidades más pobladas. En la declaración de 2014 fueron 95.186 los contribuyentes que se dedujeron las cuotas y en la de 2015, 173.443, uno de cada 203 declarantes y uno de cada 491 ciudadanos y uno de cada 113 y de cada 268, respectivamente.

En este último año, con una aportación conjunta de 3.858.674 euros que sitúa la media en 22 por afiliado, una cifra muy inferior a las cuotas que manejan las formaciones, que llegan a los 120 euros anuales en el caso de Ciudadanos y a los 72 en el del PSOE.

Un descomunal descuadre

Las cifras sobre cuotas y donativos a partidos políticos que registra Hacienda difieren notablemente, pese a su incremento, de las que esas mismas formaciones declararon al Tribunal de Cuentas en 2015, el último ejercicio cuya fiscalización ha cerrado este organismo.

Según el informe del Tribunal de Cuentas, ese año, en el que hubo elecciones municipales y generales, además de las autonómicas en las comunidades de vía lenta y Andalucía, los ocho principales partidos declararon haber recaudado 18,9 millones de euros en cuotas de afiliados (la mitad, 9,26, el PSOE) y 1,58 en donativos de personas físicas (766.000, Podemos).

Distintas fuentes apuntan a varias situaciones para recortar ese descomunal descuadre. Por una parte, existen afiliados que no solicitan las deducciones por no estar obligados a presentar la declaración de la Renta.

Por otro lado, los hay que ni siquiera saben que lo son al utilizar sus nombres (y pagar sus cuotas) los dirigentes para crear una militancia ‘fantasma’ que les permite controlar organizaciones de base, tal y como han probado varias investigaciones judiciales. 

Y, también, hay otro grupo que, siendo afiliados, no pueden pedir la desgravación porque su cuota no se paga desde sus cuentas bancarias sino desde las de otras personas. 

Partidos como el PSOE llevan años, especialmente desde el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, depurando estas dos últimas situaciones, lo que redujo notablemente su censo de militantes.

La militancia líquida de Podemos y la morosa del PP 

En cualquier caso, esos 205.777 afiliados que admiten pagar cuotas se encuentran muy por debajo de los que los principales partidos políticos declaran públicamente tener, aunque sí es cierto que determinar la cifra real de militantes del país resulta prácticamente imposible.

El que se atribuye formalmente una mayor militancia es el PSOE, que explica en su web cómo en las últimas primarias, las que llevaron a Pedro Sánchez por segunda vez a la secretaría general en la primavera de 2017, tenían derecho a voto 187.815 afiliados, incluidos el PSC y las juventudes de ambas formaciones.

Le sigue el PP, aunque, en este caso con un baile de cifras que se acerca más al disparate (“decir o hacer algo fuera de razón o regla”) que a la precisión en el que conviven una cifra ‘oficial’ de más de 860.000 que han defendido sus dirigentes con la histórica purga por impago de cuotas que redujo a 66.706 el censo definitivo para el proceso de primarias del que, congreso y compromisarios mediante, Pablo Casado salió elegido como presidente el año pasado.

La cifra oficial de inscritos en Podemos se encuentra en el tramo alto de la horquilla del PP, con 517.484 esta misma semana, aunque esa figura no se corresponde con las clásicas del militante o afiliado. Habilita para participar en los foros de debate del partido y para votar en las consultas, lo que hace que ciudadanos sin afinidad política real con esa formación se inscriban en ella para tener acceso a información, pero no implica el apoyo financiero mediante cuotas.

Los morados realizan este último mediante campañas de microcréditos tipo crowfounding, normalmente para acciones concretas como las campañas electorales, que luego devuelve al recibir las subvenciones oficiales en función de los resultados y que sí serían desgravables en el IRPF. En las generales de 2015 obtuvo por esa vía 2,8 millones de euros de unos 12.000 donantes, una cifra similar a la de inscritos activos que hace dos años y medio arrojó el primer mapeo interno de la organización.

El doble, o la mitad

Ciudadanos, por su parte, se atribuye una militancia de en torno a 26.000 afiliados, aunque sus propias últimas cuentas oficiales parecen tirar a la baja de esa cifra, ya que los 2,2 millones que ingresó por cuotas en 2017 el partido de Albert Rivera apuntan a un máximo de 18.700.

Es la cifra que sale de dividir la recaudación por los diez euros mensuales de la cuota estándar. Llegar a 26.000 supondría que más de un tercio de la militancia naranja estaría integrada por pensionistas, parados y estudiantes de menos de 25 años.

En cualquier caso, solo la militancia declarada por las cuatro principales formaciones supera ya en 80.000 (en 90.000 con los de tarifa reducida de C’s) al número de contribuyentes que se desgrava las cuotas en el IRPF. Con los ‘líquidos’ de Podemos y los morosos del PP lo haría en más de 1,4 millones.

Y a esos números falta por añadirles los más de 30.000 afiliados que dice tener Vox, los 29.506 que figuran en el censo utilizado por IU en la última consulta sobre la confluencia Unidas Podemos, los 24.650 del PNV (el grueso tributa en las haciendas forales vascas y la navarra), los 9.500 que, simpatizantes al margen, declaraba ERC a mediados de 2018 y los 14.000 que se asigna el PdeCat, una cifra mucho más elevada que la que registra la participación en sus procesos internos.

Son 107.000 más, lo que sitúa el ‘excedente’ en el entorno de los 200.000 con una suma que, al margen de otras formaciones de menor implantación, tampoco incluye el registro de los afiliados que EH Bildu : introdujo en sus estatutos en 2017 para desarrollar su implantación a partir de 2018. Eso significa que la militancia que se atribuyen los partidos se sitúa entre el doble y el octuple del volumen de contribuyentes que se deducen las cuotas en el IRPF.

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