'Avatar', la saga de la desmesura
Se estrena la tercera entrega de la saga de James Cameron, una de las más caras, más largas y más esperadas del cine, que llega con más acción, un retrato muy violento del nuevo clan y un guion tan simple como los anteriores.

Madrid--Actualizado a
Dinero llama a dinero. Cuando James Cameron terminó la producción de Avatar en 2009 ya se había extendido la sensación de que la película iba a explotar las taquillas. Lo hizo, recaudó casi 3.000 millones de dólares. Unos cuantos piratas quisieron sacar tajada y demandaron al cineasta acusándole de plagio. Fueron procesos judiciales que murieron en cuanto Cameron enseñó los dibujos que había hecho en 1977, en los que ya aparecían detalles del mundo de Pandora y algunos personajes azules con pantalones morados. Empezaba a materializarse la senda del dinero.
Libre de parásitos y aprovechados, el cineasta dio rienda suelta a su imaginación y anunció con el estreno de la primera película la llegada de por lo menos dos secuelas. Ya ha dicho públicamente que podrían ser cinco producciones, aunque también ha asegurado que, si la nueva entrega es un desastre, echará cerrojazo a la saga. A la vista de los éxitos mayúsculos en la taquilla de las anteriores, la tercera, Avatar: fuego y ceniza, que es la que llega ahora a los cines, seguirá los mismos pasos y dejará abierta la puerta a las siguientes.

El espejismo del exceso
Las críticas de especialistas reprochando a Cameron la simpleza de los guiones, aunque reconociendo la calidad técnica de las películas, no han detenido al público, dispuesto a seguir las aventuras de Jake Sully, Neytiri y los Na'vi, hasta donde el creador quiera llevarle. El espejismo del dinero y del exceso sigue funcionando a lo grande en el cine. Si Avatar recaudó 2.923 millones y Avatar: el sentido del agua, 2.320, de Avatar: fuego y ceniza se espera que ya en su primer fin de semana alcance los 130 millones de dólares... y suma y sigue.
Lo de menos es si la historia es previsible, rebosa de tópicos y lugares comunes. Lo importante es ver la película de moda, una de las más producciones más caras del momento, una de las más largas de la cartelera, con un interminable equipo técnico, una de las más esperadas de los últimos tiempos, una de las más…
Un clan muy violento
Esta vez, de nuevo con Sam Worthington como Jake Sully y Zoe Saldaña como Neytiri, la película presenta a la pareja recuperándose de la muerte de su hijo Neteyam, cuando en el planeta Pandora aparece un nuevo clan, el Pueblo de las Cenizas, el más violento y hostil de todos los clanes Na'vi. Varang, en manos de la actriz Oona Chaplin, es su líder.
"Fueron destruidos por erupciones volcánicas, por lo que resienten de la naturaleza y de todo lo que predican los Na'vi del bosque. Para mí, el fuego es caos, destrucción. La nueva tribu es lo opuesto a las anteriores: mientras ellos representaban conexiones con la naturaleza, la tribu del fuego es desconexión", explicó el propio Cameron en la Disney D23 de Brasil el pasado año.
Nuevas incorporaciones al reparto y nuevos personajes están entre las promesas de Avatar: fuego y ceniza, en la que son especialmente asombrosas las apariciones del pacífico clan nómada Tlalim, que se desplaza por el cielo a bordo de unas extraordinarias aeronaves remolcadas por una especie de medusas gigantes.
Reacción de los pueblos originarios
La nueva entrega de Avatar, que se rodó en parte al tiempo que la anterior, tiene más acción que las previas, pero insiste en la insignificancia de su guion. Muy violenta, esta película es leal también a otra característica de las dos primeras, el trato más que discutible a algunos de sus personajes y que ha provocado un cabreo considerable entre los pueblos originarios americanos. De hecho, la ferocidad de los miembros del nuevo clan, el Pueblo de las Cenizas, mete un poquito más el dedo en esta llaga.
Avatar fuego y ceniza es "la más oscura de la saga", ha dicho Stephen Lang, actor que interpreta al coronel Miles Quaritch, uno de los villanos de estas historias, que ha insistido en lo mismo que James Cameron subraya cada vez que habla de la nueva película. Avatar es "una saga familiar", dice su creador, que ha lanzado ya el mensaje de que esta vez su película va mucho menos de cambio climático o de denuncia política que las anteriores, aunque no prescinde de estos temas.
"Creo que una de las razones por las que Avatar ha tenido éxito en todos los mercados del mundo es porque todos pertenecen a una familia o desearían pertenecer a una. Tienen sus lazos. Tienen sus tribus. Tienen sus conexiones. Y de eso tratan estas películas. ¿Por qué lo arriesgarías todo?", dijo en declaraciones a AP News, donde añadió que las películas de esta franquicia "llegan al público con mensajes positivos. No solo positivos sobre el medio ambiente, sino positivos desde el punto de vista de la humanidad, la empatía, la espiritualidad, nuestra conexión con los demás. Por eso son hermosas, hay una especie de atracción magnética en estas películas".



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