¿Alacant habla castellano o 'valencià'? Las dos almas del PP chocan por el perfil linguístico de la ciudad
La Diputación, con mayoría absoluta del PP, aprueba una propuesta que rechaza su consideración como ciudad castellanoparlante, haciendo frente a la batalla contra el valenciano de Mazón junto a Vox.

València-
Entre el edificio neoclásico del Palacio de la Diputación, situado en el ensanche de principios del siglo XX, y el edificio barroco del Palacio Municipal, situado en el barrio viejo y que data del siglo XVIII, aunque previamente ya había acogido el Consell de la Ciutat, hay a penas un paseo de un cuarto de hora por la zona centro de Alacant. Ahora bien, en apenas una semana de diferencia, los dos edificios han sido testimonio de dos votaciones completamente opuestas al respecto de un aspecto tan básico de la ciudad como es su consideración lingüística.
El pasado jueves, 26 de junio, apenas dos días después de la quema de las Fogueres, la fiesta grande de Alacant, el pleno del ayuntamiento aprobó, gracias a los votos del PP, una moción de Vox para que la ciudad fuera declarada legalmente como castellanohablante y que, por tanto, se eliminara de facto la cooficialidad del valenciano. Después de casi media docena de intentos previos fallidos, la formación ultraderechista conseguía su objetivo, como pago de un acuerdo presupuestario como el que se había producido unos meses antes en la Generalitat.
Alacant pel Valencià, plataforma que agrupa unas cincuenta organizaciones de la ciudad con el nexo común de defender la personalidad valenciana de la ciudad, organizó una nutrida convocatoria frente al consistorio mientras se celebraba el pleno (por la mañana de un día laborable). Asimismo, una iniciativa de la sociedad civil, Alacant no es toca, ha recogido casi 10.000 adhesiones en poco más de 24 horas activa.
Sin embargo, en el pleno de la Diputación de Alacant, donde el PP cuenta con mayoría absoluta, se ha aprobado esta semana una moción del grupo Compromís (con un solo diputado) que rechaza diametralmente la votación previa producida en el ayuntamiento. En este sentido, el texto aprobado pide "reconocer la ciudad de Alacant como municipio de predominio lingüístico valenciano, según establece la Ley de Uso y Enseñanza del Valenciano (LUEV)".
El concepto de "predominio lingüístico", según se establece en la legislación valenciana, no hace referencia a la sociolingüística particular de cada municipio ni, en principio, estaba previsto que se actualizara, según la variación hipotética de los censos lingüísticos, que, por otro lado, no existen. En este sentido, la caracterización hace referencia más bien a la lengua histórica y tradicional de cada municipio en el momento de aprobarse el Estatut d’Autonomia y la LUEV, y, por lo tanto, no hay duda de que la zona que le correspondería a Alacant, como así fue, era la valencianoparlante.
De hecho, la firma y aprobación simbólica de la LUEV, la ley más importante de la recién restaurada entonces autonomía, ya que recuperaba la oficialidad del valenciano, después de siglos de postración, se dio precisamente en el Palacio de la Diputación de Alacant. Se quería, de este modo, visualizar la participación de la ciudad en la construcción de la autonomía valenciana.
Se da la circunstancia de que Cristina García, diputada de Transparencia e Imprenta, es también concejala por el PP en el Ayuntamiento de Alacant, por lo que ha votado esta vez contra la iniciativa que apoyó la semana pasada en el pleno municipal. Solamente la diputada de Vox Gema Alemán, que es concejala en Sant Joan d’Alacant, un municipio del área metropolitana alicantina, ha mantenido, sin sorpresas, el mismo criterio de voto.
Para Ximo Perles, portavoz de Compromís en la Diputación y en el Ayuntamiento de Calp (la Marina), grupo proponente de la iniciativa, "la Diputación ha lanzado un mensaje claro: Alacant es y seguirá siendo una ciudad valencianoparlante, a pesar de los intentos de convertir la lengua en una arma política y dividir la sociedad".
Pero, ¿cómo ha sido posible una discrepancia tan marcada en menos de una semana en un tema tan delicado como este dentro de las mismas filas del PP? En este sentido, esta diferencia de criterio ha vuelto a poner de relieve las diversas almas, muchas veces contrapuestas, que existen dentro del PP al respecto del trato a la lengua propia.
El presidente de la Diputación de Alacant, Toni Pérez, es, al mismo tiempo, alcalde de Benidorm, el emblema turístico por excelencia del País Valencià. Ahora bien, Benidorm no deja de ser una población de la comarca de la Marina y, si bien el valenciano es minoritario dentro de su término municipal, también si solo se cuentan los residentes permanentes, como en el resto de su comarca, el valenciano es una lengua bien viva.
El mismo Toni Pérez tiene como lengua familiar el valenciano y, aunque prácticamente todas sus intervenciones públicas son en castellano, de vez en cuando sí que usa la lengua materna, sobre todo cuando se trata de actos festivos, tradicionales o más culturales. Por poco que parezca, el contraste con Carlos Mazón salta a la vista.
En este sentido, Pere Beneyto, portavoz de Compromís en Benidorm, define el uso del valenciano por parte de Pérez como "populista", para "marcar una cercanía con la gente del pueblo y mostrarse como uno de ellos", aunque después "haga muy poco o prácticamente nada para promocionar la lengua: se limita a hablarla de puertas para adentro".
Sin embargo, bien mirado, aquí puede haber una clave de explicación: la política de acoso hacia el valenciano que ha emprendido el PP de Mazón de la mano de Vox en un nivel más general ha traspasado un límite que, según qué sectores tradicionales del PP y, sobre todo, en según qué zonas, puede llegar a ser incluso molesto.
Desde el grupo de Compromís en la Diputación se explica que diversos grupos municipales de zonas cercanas a la ciudad de Alacant, como, por ejemplo, Mutxamel, de la misma comarca y municipio bien integrado en el área metropolitana, se presentarán en los plenos respectivos la misma iniciativa y, de hecho, se espera que muchas se aprueben.
No se ve el País Valencià igual desde Mutxamel que desde Alacant, por mucho que sean localidades limítrofes, como tampoco se ve igual desde el Ayuntamiento que desde la Diputación de Alacant. Desde Compromís, de hecho, también plantean la paradoja de cómo puede el PP articular la provincia que tanto reivindica si niega la cara valencianoparlante de Alacant, cuando se supone que tendría que funcionar como capital de comarcas tan valencianoparlantes como, por ejemplo, la citada Marina o la que engloba a Alcoi.
En todo caso, la declaración del ayuntamiento de Alacant para considerar legalmente la ciudad como castellanoparlante, en tanto que supone una modificación de una ley autonómica, la referenciada LUEV, necesita la aprobación de las Corts. PP y Vox, los mismos grupos que han aprobado la iniciativa en Alacant, tienen también mayoría absoluta en el parlamento valenciano, pero, como en la Diputación, ¿será esto suficiente? ¿Cómo actuará el PP, cuando tenga que lidiar con su pluralidad territorial? Por ahora, Mazón se ha limitado a declarar que pedirá un informe técnico al respecto, como vía para ganar tiempo.
Otro de los rostros destacados del PP que se han mostrado en público nerviosos con esta iniciativa es el del presidente de la Diputación de València, Vicente Mompó, alcalde de Gavarda, una localidad de la Ribera, uno de los pulmones del uso del valenciano como lengua habitual. Mompó, de hecho, ha llegado a ser increpado en actos de su mismo partido por usar en público el valenciano e instado a "hablar en español".
Mompó, asimismo, ha tenido que salir al paso también sobre la iniciativa de su partido de declarar Alacant como ciudad castellanoparlante y, así, en la red social X, ha publicado un mensaje que, a pesar de culpar a los gobiernos progresistas anteriores y a sus políticas de "imposición" como responsables, deja caer implícitamente su oposición a la medida: "Confío en que las Corts actúe con trellat y sentido común. Y, si no lo hacen, tranquilos: me leeréis. ¡No sufráis!".
Precisamente, esta pluralidad territorial del País Valencià y su falta de comprensión por parte de Carlos Mazón y su mano derecha, el conseller de Educación Jose Antonio Rovira, es la que podría también explicar, según apuntan las asociaciones en defensa del valenciano, el fracaso de la consulta lingüística en la educación como instrumento para arrinconar el valenciano.
Mazón y Rovira, muy vinculados con un sector muy concreto del PP de la ciudad de Alacant, no habrían entendido, en este sentido, que una gran parte de sus cuadros, militantes y votantes en muchas zonas del país viven mayoritariamente en valenciano y, de hecho, eligen esta lengua con normalidad para la educación de sus hijos. Sin esta clave, no es posible entender tampoco el avance para el valenciano que ha mostrado la consulta en ámbitos como la educación concertada.
El mismo Vicente Mompó, de hecho, se manifestó públicamente en aquel momento por la elección del valenciano. Asimismo, la política municipal en según qué zonas del país funciona también normalmente en valenciano, también por parte de los grupos de la derecha y del PP, concretamente, como el día a día de los mismos pueblos que representan. Podría ser el caso, por poner solamente un par de ejemplos, de Ontinyent o de Algemesí, ciudades medianas con un uso ambiental de la lengua propia muy mayoritario.
En este sentido, como muestra de la pluralidad del país, en esta última localidad, en Algemesí, en la Ribera del Xúquer, se ha podido ver incluso al portavoz de Vox haciendo públicamente apología del franquismo en un pleno municipal… en valenciano, una actuación que, sin duda, rompería muchos esquemas previos y provocaría un cortocircuito a más de un correligionario.
Si se observa, por contra, el resultado territorial de la citada consulta sobre la lengua base, y se cruzan los datos electorales, es mucho más que evidente que, con cifras de preferencias del valenciano muy cercanas o superiores al 80% en la Ribera, la Marina, la Safor, el Maestrat, etc., una parte incluso mayoritaria de los votantes del PP —e incluso, seguramente una parte también de los votantes de Vox— eligieron el valenciano como lengua base para la educación de sus hijos.
El simbolismo que supone apostar por la castellanización definitiva de Alacant, la segunda ciudad del país y la referencia del sur, parece que puede abrir una grieta dentro del mismo PP, más aún en un momento en que el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, se encuentra tan cuestionado, después de su gestión de la DANA, que, según el CIS, un 80,3% de los valencianos no quieren que continúe.




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