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Andalucía se alía con Gibraltar para evitar un Brexit duro en la zona

La presidenta Susana Díaz y el ministro principal Fabian Picardo abren una negociación paralela a la de Londres con Bruselas para lograr un “estatus específico” para la economía andaluza y los 13.000 trabajadores transfronterizos afectados por la salida del Reino Unido de la UE

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La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, saluda al ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo.

Gibraltar ha encontrado un aliado en el Gobierno andaluz de Susana Díaz, con el que comparte un objetivo común: evitar un Brexit duro en la zona, es decir, que la salida de Reino Unido de la Unión Europea tenga el menor impacto posible en la economía andaluza -un cuarto del PIB regional depende de la actividad dentro del Peñón- y singularmente en los 13.251 trabajadores transfronterizos, 8.167 andaluces que cruzan a diario la Verja para trabajar al otro lado. “Nosotros queremos un Brexit lo más blando posible, que afecte lo menos posible a la economía andaluza”, dice el vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios, que rechaza la posibilidad de que el Gobierno de España levante una frontera física con la antigua colonia británica.

Susana Díaz ha recibido este jueves al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, en el palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía. El primer encuentro bilateral entre ambos gobiernos, con beneplácito del Ministerio de Exteriores, ha abordado el Brexit sobre el terreno, sobre la incidencia que tendrá en la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales a uno y otro lado de la Verja.

Al margen de la reunión han quedado los asuntos más espinosos, los que históricamente han generado más conflicto en las relaciones con Gibraltar, y que son de competencia estatal: la dificultad de los pescadores españoles en aguas próximas al Peñón, el conflicto entre autoridades de policía marítima, las largas colas en la Verja, el contrabando de tabaco y alcohol, las ventajas fiscales de la ex colonia -que en muchos aspectos funciona como un paraíso fiscal-, y por supuesto, la posibilidad de una cosoberanía de Gibraltar entre Reino Unido y España, dado que ésta última lleva 400 años sin reconocer la soberanía del Peñón.

Todos estos temas son competencia del Gobierno central, y ninguna de las dos partes en la reunión de hoy ha querido profundizar en el asunto, aunque España sí los va a tener en cuenta en la negociación sobre el Brexit entre Bruselas y Londres. El Gobierno español se reserva el derecho de veto sobre las condiciones finales del Brexit, algo que a Picardo le solivianta tanto como la mera mención de la cosoberanía. “Gibraltar no va a discutir su soberanía con nadie más que con Reino Unido, si vamos a contar chistes aquí lo hacemos”, ha dicho el ministro principal. Sobre el veto español a las condiciones finales del Brexit, Picardo también ha mostrado su descontento: “¿La sartén por el mango? Quien tiene la sartén por el mango es quien más riesgo tiene de quemarse con el aceite”, advierte.

La reunión de hoy ha sido aplaudida por ambas partes, definida como “positiva, cordial y amigable”, precisamente porque los dos mandatarios se han centrado en abordar los efectos del Brexit que afectan por igual a ambos territorios. “Debemos convertir esta preocupación en una oportunidad”, ha dicho Picardo, tras anunciar que a partir de ahora habrá reuniones sectoriales entre ambos gobiernos para buscar soluciones conjuntas.

En este punto, Andalucía está tan interesada como Gibraltar en que no haya una ruptura abrupta que deje desprotegidos a 13.000 trabajadores transfronterizos, y una herida profunda en la economía andaluza. El 1% del Producto Interior Bruto (PIB) de Andalucía depende de la entrada y salida de productos, empresas y trabajadores en Gibraltar, la única frontera continental con el Reino Unido, junto con Irlanda del Norte. Una cuarta parte del PIB del Campo de Gibraltar, cerca de 200 millones de euros, depende directamente del Peñón. El 24% del empleo de la comarca gaditana, una de las más empobrecidas y con más paro de España, tiene relación directa con la actividad del Peñón. La ex colonia británica importa de Andalucía 430 millones de euros en bienes y servicios -381 millones de libras esterlinas-. Sólo el año pasado, los residentes en el Peñón compraron bienes y servicios por valor de 80 millones de euros, de los cuales 52 millones se gastaron en los pueblos del Campo de Gibraltar.

El encuentro entre Díaz y Picardo es un paso más en la política que ha seguido la presidenta andaluza respecto al Brexit, después de su visita a Bruselas en la que buscó un compromiso de las instituciones europeas por lograr un “estatus especial” para Andalucía y sus más de 8.000 trabajadores en Gibraltar. Díaz volverá a la capital de la UE la semana que viene llevando consigo los acuerdos de diálogo que ha iniciado hoy con el ministro gibraltareño.

Precisamente esta semana, el negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier, ha estado en Madrid, donde ha comparecido en el Congreso y se ha reunido con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis. Barnier dejó claro en la Cámara Baja que “Gibraltar ni siquiera está en las negociaciones entre Londres y Bruselas”, porque está previsto que el Peñón salga de la UE a la vez que Reino Unido: el 29 de marzo del año que viene es la fecha tope, y a partir de ahí se inicia un periodo transitorio que debe culminar con la ruptura definitiva en diciembre de 2020.

Picardo ha hecho oídos sordos a la sentencia de Barnier y se agarra al mensaje de la primera ministra británica, Teresa May, que sí defiende que la situación de Gibraltar se está negociando junto con el resto del Brexit.

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