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Brecha laboral Las mujeres sólo lograron un tercio de los contratos indefinidos en 2017

Los nuevos datos de la EPA certifican que los hombres no sólo encuentran más trabajo, sino que lo encuentran en mejores condiciones: el año pasado el 54% de los nuevos empleos fue para los hombres, que además acapararon el 63% del empleo de calidad.

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La presidenta andaluza, Susana Díaz, posa con las trabajadoras de una fábrica de mantecados de la localidad sevillana de Estepa. EFE/Julio Muñoz

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2017 vuelven a certificar que la precariedad laboral es cosa de mujeres. Más allá de las ya consabidas diferencias salariales —que la EPA no mide— la encuesta del INE deja algunas realidades incuestionables: la tasa de paro femenina es más alta que la masculina y la tasa de temporalidad también es mayor entre las mujeres, así como la tasa del empleo a tiempo parcial. Menos trabajo y en peores condiciones para las mujeres: esa es la radiografía del empleo femenino en España. 

La EPA certifica que el empleo creció más entre los hombres que las mujeres: 267.300 ocupados más frente a 222.900 ocupadas más que el año anterior. Los hombres se quedaron con el 54% del nuevo empleo creado, frente al 46% de las mujeres. Pero los hombres no sólo encuentran más trabajo, sino que lo encuentran en mejores condiciones: ellos se quedaron con el 63% de los contratos indefinidos, según la EPA.

En cuanto al paro, el descenso del paro en 2017 fue mayor entre los hombres (274.400 menos) que entre las mujeres (196.700 menos). Es cierto que hay 1,5 millones más de hombres en el mercado laboral (activos que tienen o buscan un empleo), pero del total de 3,8 millones de parados, la mayoría (un 51,7%) son mujeres — 1.820.600 hombres frente a 1.946.000 mujeres—. Este dato es acorde con la mayor tasa de paro femenino, que es del 18,35%, frente a la tasa de paro masculino, que es casi cuatro puntos inferior: el 14,97%. 

Lo cierto es que la precariedad se ceba especialmente con las mujeres. Sirva un claro ejemplo: el 24% tiene un contrato a tiempo parcial, mientras que en el caso de los hombres ese porcentaje es sólo del 7,1%, es decir 3,5 veces menos.

El año pasado la tendencia se acentuó: mientras el número de mujeres con un contrato a tiempo parcial aumentó en 15.100 (un 0,74% más), los hombres con este tipo de contratación símbolo de la precariedad se redujo en 42.700, un 5,51% menos que el año anterior. Los contratos a tiempo parcial, además, no son normalmente una elección de los trabajadores y el 75% de las personas que trabajan en este tipo de jornada reducida son mujeres.

También es mayor la temporalidad entre las mujeres. El 38,23% tienen un contrato temporal frente al 34,82% de los hombres. Pero el año pasado tampoco se hizo nada para corregir esta situación pues los hombres acapararon el 63% de los nuevos contratos indefinidos: el número de trabajadores con contrato indefinido aumentó en 357.900 pero sólo 129.600 fueron para las mujeres —37%— frente a los 228.300 que fueron a parar a manos de un hombre.

En el caso de los trabajadores con contrato temporal, que también crecen —301.900 más— los hombres también se llevan la palma, pero en este caso en una proporción menor: el 59% de los contratos temporales son para ellos y el 41% para ellas. 

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