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Los aragonesistas del Par cortocircuitan el pacto a la andaluza en Aragón

El Partido Aragonés, que se sitúa como pieza clave para definir las alianzas en la comunidad, deja en vía muerta el pacto a la andaluza al rechazar aliarse con Vox y se abre a apoyar la investidura de Lambán si hay sintonía programática con la izquierda

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El presidente del Gobierno de Aragón y candidato del PSOE a la reelección, Javier Lambán, y el líder del Par, Arturo Aliaga, en una entrevista en el Pignatelli. GOBIERNO DE ARAGÓN

El Par (Partido Aragonés) dio este lunes poselectoral una sacudida a la vida política aragonesa, en la que ha quedado como eje de varias de las alternativas que hay sobre la mesa para conformar el próximo Gobierno de Aragón, cuya composición tendría reflejo en la gobernabilidad del Ayuntamiento de Zaragoza, en el que los aragonesistas no tienen representación.

“No somos dique de contención de nada ni fuerza supletoria o complementaria de nadie”, zanjó el presidente del Par, Arturo Aliaga, ante las especulaciones que la noche del domingo alineaban a su formación con PP, Ciudadanos y Vox en una suerte de versión local del pacto a la andaluza.

De hecho, Aliaga dejó prácticamente cortocircuitada esa opción al poner sobre la mesa sus diferencias programáticas con Vox y plantear la imposibilidad de conjugar sus programas. La ultraderecha y el Par, estatutariamente nacionalista hasta que hace unos años giró al centro, son agua y aceite.

“Si alguien nos llama para formar Gobierno sacaremos el recetario”, dijo, que incluye la defensa del Estatuto de autonomía, la reclamación de la deuda histórica a Madrid, la exigencia de la ejecución de las obras del Pacto del Agua, la transferencia de competencias del Estado a la comunidad, la mejora de la financiación autonómica o el rechazo a los trasvases. “Eso es lo que tenemos escrito en el programa con el que nos hemos presentado. No se va a vulnerar el espíritu ni los principios del Par”, añadió, al tiempo que ponía distancia con Vox: “¿Nos van a proponer suprimir la autonomía? ¿O sacar 1.500 hectómetros cúbicos de la reserva del Pacto del Agua para llevarlos a otros territorios?”

La vía andaluza se cierra

El Par obtuvo en las elecciones del domingo tan solo tres diputados y menos del 5% de los votos. Sin embargo, la aritmética le sitúa en una situación clave en el escenario político.

El PP, segundo con 16 escaños, solo alcanzaría los 34 necesarios para desbancar a Javier Lambán con los 12 de Ciudadanos y los tres de Vox en caso de sumar los tres aragonesistas, algo que hoy por hoy resulta más que complicado. Más, si cabe, cuando una de las primeras reclamaciones que el cabeza de lista de los ultraderechistas, Santiago Morón, ha puesto sobre la mesa, ha sido la derogación de la Ley de Derechos Históricos, que la izquierda sacó adelante con el apoyo del Par.

De no atraer a los aragonesistas, la investidura de Luis María Beamonte (PP) sería inviable al reunir solo 31 apoyos y contar con la oposición de los 33 escaños del centro-izquierda, una alianza que, tras ser descartada la noche del domingo por insuficiente, cobraba vida de nuevo este lunes con el posicionamiento del Par, que no se cerraba a allanar esa vía en función de los acuerdos programáticos que la precedieran.

“Hemos de meditar y ver las cosas con calma. Los aragoneses han dado a otros la responsabilidad de formar gobierno y hemos de ver qué papel juega el Par en este escenario, que está endemoniado”, anotaba Aliaga, quien, no obstante, llamaba la atención sobre otra posibilidad que con las horas va tomando cuerpo: un acuerdo del PSOE (24) con Ciudadanos (12) zanjaría cualquier debate al suponer una holgada mayoría absoluta que, por otro lado, sería extensible al Ayuntamiento de Zaragoza, donde también la sumarían tras obtener diez concejales la lista de la socialista Pilar Alegría y seis la naranja que encabeza Sara Fernández.

“Estamos preparados para gobernar”

Mientras tanto, Ciudadanos, que aparece como clave en dos de las tres opciones para formar el próximo ejecutivo autonómico, seguía dejándose querer y deslizando que su intención es entrar en la gestión de las instituciones. “Si me he presentado es para ser presidente del Gobierno”, señalaba el candidato naranja a la comunidad, Daniel Pérez.

“Estamos preparados para gobernar, y estamos claramente legitimados para entrar en el Ayuntamiento de Zaragoza”, reforzaba la alcaldable, Sara Fernández, que anotó que en su partido “todos los pactos se hacen de manera coordinada”.
Por la izquierda, Lambán reúne este martes a su ejecutiva para analizar los resultados y comenzar a trazar la estrategia de los eventuales pactos, que en el caso del PSOE se reducen a dos: la alianza de izquierdas con Podemos (5), Cha (3) e IU (1) bendecida por el Par o el acercamiento a los naranjas.

El líder de Podemos pone su cargo a disposición

Por último, Nacho Escartín, secretario general de Podemos en Aragón, formación que se dejó más de 80.000 votos y nueve diputados en relación con las autonómicas de 2015 y cuya lista regional sacó un 50% más de votos que la municipal en la capital (20.284 por 30.150), anunció en su blog personal que su cargo orgánico “por supuesto está a disposición de la Asamblea Ciudadana” tras la debacle electoral. “Mi responsabilidad queda a la decisión de la Asamblea Ciudadana, para definir dónde puedo ser más útil”, añadió, aunque “ni voy a abandonar el barco cuando más agua pierde ni me voy a aferrar al timón p’a cutio”.

Paralelamente, Escartín da por descartado que “ni en las Cortes de Aragón, ni en los ayuntamientos” los resultados van a permitir “mayorías progresistas, de justicia y futuro”. “Aunque en Aragón no nos damos un batacazo tan grande como en otras comunidades autónomas el panorama en desolador”, admite ante el hecho de que “las derechas suman en muchas partes y la posibilidad de pactos globales desde Madrid entre PSOE y Ciudadanos son hoy una realidad muy posible”.

En cuanto al desplome de su formación, incluye entre las “muchas variables que analizar” las luchas internas, el “ninguneo y desprecio de Madrid con los territorios”, las “ocurrencias como lo de Amancio Ortega”, el “fuego amigo” constante, “las dos candidaturas en Zaragoza y, por supuesto, todas las decisiones que en Aragón hemos errado y debemos corregir y enmendar”. “Sabemos que nos va mejor cuando cooperamos que cuando competimos o nos enzarzamos en el Juego de Tronos", concluye.

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