Así vota Extremadura: siete mayorías absolutas del PSOE y ahora una derechización progresiva del electorado
‘Público’ realiza un recorrido por todas las elecciones autonómicas de la historia de la comunidad, desde 1983 hasta la actualidad, a través de gráficos.
Badajoz es más del PSOE y Cáceres últimamente prefiere al PP; la izquierda alternativa siempre ha tenido un pequeño espacio; y Vox ha logrado lo que nunca pudieron Izquierda Unida o Ciudadanos.

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Este viernes arrancó la campaña electoral en Extremadura, que dirimirá su futuro regional en los comicios del próximo 21D. El que fue gran bastión socialista atraviesa una auténtica transformación, y la derecha, que actualmente tiene su máximo histórico en porcentaje de votos, confía en superar sus propios límites. En las autonómicas de 2023, PP y Vox fueron votados por el 46,49%, récord absoluto de las derechas en una región donde se habían acostumbrado a la derrota.
Las elecciones de este 21 de diciembre son las primeras adelantadas en la región y supondrán la duodécima votación de la historia de Extremadura. En 1983, los primeros comicios autonómicos, el PSOE de Juan Carlos Rodríguez Ibarra se alzó en una victoria que perduró 29 años, hasta que el PP logró con José Antonio Monago su primer triunfo en 2011 –se hizo con la presidencia tras la abstención de los tres diputados de IU–, un éxito que no se repetiría hasta 2023 con María Guardiola –empató en diputados con el PSOE pero Vox inclinó la balanza– y que ahora, dos años y medio después, aspira a revalidar.
Han pasado 42 años desde esas primeras elecciones y el mapa político de Extremadura se ha reconvertido. Varios partidos han tenido presencia en la Asamblea regional y ahora ya son historia, mientras otros irrumpieron con fuerza y ahora son fuerzas clave. Sin embargo, hay datos con conclusiones interesantes.
Cáceres más del PP y Badajoz para el PSOE
Las apabullantes victorias del PSOE fueron remitiendo con los años y poco a poco el PP fue acumulando espacio. Entre Cáceres y Badajoz, aunque siempre han ofrecido resultados parejos, el tiempo fue encontrando diferencias y actualmente el norte es más afín al PP y el sur, al PSOE.
De hecho, fue en Cáceres donde por primera vez la derecha superó en votos y escaños a la izquierda extremeña. En 2011, la provincia dio 15 diputados al PP y 13 al PSOE, mientras en Badajoz quedaban empatadas ambas formaciones a 17. Ese pequeño margen en Cáceres permitió a Monago convertirse en el primer presidente del Partido Popular de la historia de Extremadura. Y tras ese vuelco electoral, en la provincia del norte el PP ha sabido conservar casi siempre su ventaja. De las tres elecciones que ha habido desde 2011 (2015, 2019 y 2023), el PP ha resultado victorioso en Cáceres en dos.
Otro cantar es Badajoz, donde los populares nunca han sido el partido más votado en unas autonómicas. Ni siquiera en la victoria de Monago ni en la última de María Guardiola en 2023, donde el PSOE aventajó por un escaño, 16 a 15, a sus adversarios. Mientras en Cáceres los resultados han sido históricamente un poco más igualados, en Badajoz los socialistas han arrollado varias veces.
La participación cae en picado
La participación ciudadana en las elecciones extremeñas ha llegado actualmente a mínimos históricos. Los comicios de 2019 y 2023 marcaron el suelo con menos porcentaje de población acudiendo el domingo a las urnas. Con el 69,26% y 70,35%, respectivamente, son los peores datos de participación de la historia de Extremadura. Las elecciones en las que más gente acudió a las urnas fueron las de 1995. Renombrada Alianza Popular y ya bajo las actuales siglas del PP, la derecha creció de 19 a 27 escaños en unos comicios que aumentaron su participación un 8% respecto a los de 1991, una subida sin precedentes que nunca se ha vuelto a repetir.
La baja participación de cara a este 21D es algo que preocupa a las izquierdas. PSOE y Unidas Podemos temen que la desconexión ciudadana facilite el camino a María Guardiola o sirva para reformar a Vox, que aspira a duplicar sus escaños.
PSOE y PP, en empate técnico
Lejos quedan ya aquellos días en los que Ibarra arrasaba con más del 50% de los votos. Las elecciones de 2023 constataron un empate técnico entre el PSOE de Guillermo Fernández Vara y el PP de María Guardiola. La última encuesta del CIS pone al PP como ganador de los comicios, pero el recorrido histórico ha sido muy diferente al mapa actual.
Bajo el nombre de Alianza Popular, la derecha nunca pudo pelear las elecciones autonómicas al PSOE, que poco a poco ha perdido fuerza. Hasta la fecha, la única vez que la derecha ha superado a la izquierda fue en 2011.
El bipartidismo, en riesgo por primera vez
Hasta 2011, las elecciones de Extremadura eran sinónimo de victoria del PSOE, que en la región acumula siete mayorías absolutas. El PP siempre ha sido la segunda fuerza y tan solo en dos ocasiones ha alcanzado el 40% de los votos. El bipartidismo ha acaparado más del 80% de los votos en 7 de las 14 elecciones autonómicas. Sin embargo, eso ahora parece cambiar. Ya en 2023 ninguna de las dos fuerzas alcanzó los 30 escaños, y ahora Vox amenaza con aumentar sus fuerzas.
La alternativa a PP y PSOE ha intentado salir por diferentes flancos, pero nunca ha cuajado. Actualmente, Unidas por Extremadura (coalición de Izquierda Unida, Podemos y Alianza Verde) resiste con presencia parlamentaria, pero antes Izquierda Unida sufría para alcanzar el 5% de los votos e incluso hubo elecciones donde solamente hubo dos partidos representados en la Asamblea regional.
Raro es el partido alternativo que ha logrado sobrevivir más de dos legislaturas. El Partido Comunista de España logró cuatro escaños (6,48%) en las primeras elecciones de 1983, pero se sumergió en Izquierda Unida y desapareció del mapa. Un poco más longevo fue el Centro Democrático Social, fundado por Adolfo Suárez. Logró 8 escaños en 1987 y repitió con tres en 1991, antes de sumergirse en peleas internas que terminaron con su integración dentro del PP. También hubo oportunidades para partidos regionales como Extremadura Unida, de centroderecha, que logró representación dos veces, en 1983 y 1987, hasta caer por debajo del 5% de los votos y no obtener representación nunca más, a pesar de sus constantes intentos. Otra formación, Coalición Extremeña, alcanzó el parlamento en 1995 al obtener un escaño.
Del PCE a Izquierda Unida hasta Unidas por Extremadura
En realidad, la izquierda alternativa al PSOE ha sido la única fuerza longeva y con presencia en el Parlamento extremeño. Izquierda Unida logró representación en 1987 y 1991 con dos y cuatro escaños, respectivamente, y alcanzó su máximo en 1995. Una alianza con Los Verdes y Compromiso por Extremadura y liderada por Ricardo Sosa llegó hasta los seis escaños y el 10,54% de los votos, un hito que estas fuerzas progresistas no han logrado repetir. La única vez que Izquierda Unida se quedó fuera del Parlamento fue en 2007, cuando PP y PSOE se quedaron todos los diputados al no alcanzar la izquierda el 5% de los votos mínimos. El candidato, Víctor Casco, obtuvo un 4,52% y la izquierda quedó fuera por 0,48%.
El mejor momento de la izquierda alternativa no tuvo la representación parlamentaria correspondiente. En 2015, Podemos e Izquierda Unida decidieron no confluir, y eso pasó una evidente factura al espacio político. Los seis escaños y el 8,02% de los votos no pudieron sumar el 4,25% de los votos que obtuvo Izquierda Unida al quedarse fuera del Parlamento. Ese 12,2% de total es la mayor cifra que ha alcanzado nunca el espacio a la izquierda del PSOE.
Ya desde 2019, Unidas por Extremadura se mantiene como la fuerza progresista alternativa y ha conseguido aunar a todo el espacio político, una cualidad que no han sido capaces de conseguir en otras comunidades autónomas.
Ciudadanos, del éxito al olvido, y Vox de la nada al Gobierno
Como en toda España, el auge de Ciudadanos logró un impacto histórico en Extremadura, que pasó de no presentarse nunca a unas elecciones en la región a cosechar un diputado en 2015 y siete en 2019. Nadie al margen de PP y PSOE había cosechado tantos diputados desde el Centro Democrático y Social en 1987. Sin embargo, su caída fue aún más llamativa, y en tan solo cuatro años pasaron del 11,11% de los votos al 0,89% en 2023, cuando desaparecieron del Parlamento extremeño.
Por su parte, Vox sí da síntomas de una mejor y más sólida supervivencia. La extrema derecha se presentó por primera vez en 2015 y obtuvo tan solo el 0,28% de los votos, pero cuatro años después se quedó fuera del Parlamento por unas pocas décimas (obtuvieron un 4,71%) y en 2023 sus cinco escaños fueron claves para dar a Guardiola el gobierno. Era la primera vez que una fuerza alternativa al bipartidismo entraba en un gobierno extremeño gracias a un pacto entre PP y Vox, en esa época liderado por Ángel Gordillo, que se negó en un primer momento a abandonar el Ejecutivo cuando Santiago Abascal ordenó romper las coaliciones.


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