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Luis Bárcenas Bárcenas dispara contra el PP y vincula la destrucción de sus discos duros con la operación Kitchen

El extesorero del PP testifica en la segunda sesión del juicio por la destrucción de los discos duros, tras comparecer los cuatro acusados, entre ellos el partido, que se sienta en el banquillo acusado de un supuesto delito de daños informáticos.

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El Juzgado de lo Penal número 31 de Madrid inicia con las cuestiones previas el juicio por el supuesto delito de daños informáticos en el borrado de los discos duros de los ordenadores del extesorero del PP Luis Bárcenas. EFE

Luis Bárcenas aún guarda balas contra el PP. El extesorero del Partido Popular ha vinculado este jueves la destrucción de sus discos duros -por la que el partido conservador se sienta en el banquillo de los acusados- con la operación Kitchen, que investiga la Audiencia Nacional, y que consistió en el empleo de fondos públicos para espiar a Bárcenas, así como para acabar con información que pudiera comprometer al partido. Todo, durante la etapa de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno.

El extesorero y exsenador, personado en Kitchen como acusación particular, ha asegurado que no se habría retirado como acusación en la causa por la destrucción de los discos duros, de haber conocido antes la operación Kitchen. A su entender, tendría sentido que ambas estuvieran estrechamente relacionadas: "Se llegó a organizar que un falso cura secuestrase a mi familia [en el marco de Kitchen], destruir discos duros es muy sencillo", aseguraba.

Bárcenas, en prisión por su condena a 33 años de cárcel por Gürtel, ha podido abandonar el centro penitenciario de Soto del Real para testificar, y ha defendido que los ordenadores eran de su propiedad, exactamente lo contrario a lo afirmado por el PP sólo unos minutos antes. También que sí contenían información sobre la contabilidad B del partido, acreditada por la Audiencia Nacional en la sentencia por Gürtel, y negada en continuación por el partido de Pablo Casado.

En marzo de 2013, Bárcenas denunció al partido por el robo de estos equipos, y el juzgado 21 de Madrid dictó auto de sobreseimiento libre, afirmando que el extesorero no pudo acreditar que fueran de su propiedad. En cualquier caso, el juicio sienta en el banquillo al Partido Popular por un supuesto delito de daños informáticos, y a tres de sus trabajadores por este mismo delito, al que suman la acusación por supuesta desobediencia. 

El PP ha negando que hubiera nada en los discos duros

En esencia, Bárcenas ha defendido que los dos ordenadores portátiles que guardaba en la sala Andalucía de la sede del PP, en la madrileña calle Génova, eran de su propiedad y fue él quien los sufragó, aunque fuera el entonces jefe del departamento de Informática, Javier Barrero, quien los compró en su nombre. También remitió mensajes de teléfono con Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno y del partido, para intentar recuperarlos, sin éxito.

Fue el propio Barrero quien se hizo cargo de su ordenador Toshiba, que no tenía puerto USB, y sacó de él los archivos que después Bárcenas presentó ante la Audiencia Nacional. En concreto, la documentación almacenada en los ordenadores, un Toshiba de finales de los años 90 y un Macbook Pro (Apple) más moderno, incluía hojas de cálculo que “completaban eso que se llaman mis papeles”, les daban “soporte”, así como información sobre sus cuentas en Suiza, y sobre presupuestos de campañas electorales, incluyendo la identidad de donantes.

El PP ha reforzado sus posiciones, negando que hubiera nada en los discos duros, pero Bárcenas ha hecho lo propio: “Si los ordenadores no tenían información, ¿para qué destruir los discos? ¿Para qué voy a pedir a la Audiencia Nacional que el PP entregue los discos? ¿Para hacer el ridículo y que se vea que estaban vacíos?", resumía.

Además de acudir a testificar desde Soto del Real, el extesorero lo ha hecho arropado por su abogado, al estar imputado en otras causas. No obstante, esto no ha impedido que se mostrara tan locuaz y seguro de sí mismo como en cualquier otra ocasión, como cuando ironizó, en el receso de las 16:15, pidiendo al juez que no decretase esta pausa, para en su lugar “darle un empujoncito” a lo suyo, porque quería llegar “a casa a cenar”.

"Tenía la confianza de todos los secretarios generales del partido, y de todos los presidentes" 

También respondía, a preguntas del abogado de la acusación de IU, Juan Moreno, que el PP no le pidió una sola prueba de que el resto de objetos depositados en la sala de la sede que usaba “tres veces veces por semana” eran de su propiedad, salvo los ordenadores: ni del famoso trineo que tenía en un almacén, ni de los cuadros, pese a que “había alguno que no estaba mal”.

Y, en la misma línea que en anteriores ocasiones, el extesorero y exsenador ha sacado pecho por su larga trayectoria y reconocimiento dentro del PP, donde trabajó como gerente ya en los tiempos de Alianza Popular, a partir de 1.982, y como tesorero hasta 2010. “Tenía la confianza de todos los secretarios generales del partido, y de todos los presidentes", incidió.

Además, lejos de achantarse ante los abogados de las defensas, Bárcenas ha acusado a sus clientes de mentir, y ha defendido que no tiene ninguna “animadversión” hacia ninguno de ellos, que en ningún caso ha actuado “buscando el perjuicio de nadie”. “No hay manipulación” decía, sobre sus propias palabras. “Es la verdad absoluta”.

La doble vara de medir de la fiscal

La acusación popular la ejercen Izquierda Unida, el Observatori Drets Humans (DESC) y la Asociación de Abogados Demócratas por Europa (ADADE). El Ministerio Público no acusa, y de hecho la fiscal ha interrogado de forma mucho más incisiva a Bárcenas que a los acusados, pese a que el primero estaba citado como testigo.

De hecho, durante el turno de la representante del PP, María Massó, la fiscal incluso le formuló preguntas en la línea de su discurso, facilitándolo. Llegó a cuestionarle si los equipos informáticos, tras el correspondiente borrado, "podrían ser objeto de donación".

Por contra, interrumpió al testigo Bárcenas en varias ocasiones, insistiendo en que, si el extesorero dejó la información -archivos sobre la contabilidad B del PP- en esos ordenadores, no sería tan "relevante". "Tan relevante como que acabé sacando una parte de la información", respondió Bárcenas. "¿Pero antes de julio [cuando presentó la copia de la contabilidad paralela en el pendrive, ante la Audiencia Nacional] no era relevante?", incidía la fiscal. "Siempre fue muy relevante", zanjó el extesorero del PP.

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