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Ciudadanos, a por el voto indeciso y abstencionista

Los de Rivera esperan que la participación llegue al menos al 70% para asegurarse al menos el resultado que ya obtuvieron el 20-D: 40 escaños.

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Albert Rivera e Inés Arrimadas en un acto de campaña. EFE/Q. García

MADRID.- Rivera se ha vuelto realista y ya no sale a ganar el 26-J. Pero sí quiere, al menos, mantener su protagonismo como posible llave del Gobierno. Las encuestas apenas varían sus resultados (obtuvieron el 13.9% de los apoyos en diciembre), pero en Ciudadanos buscan ahora el voto de los indecisos y el de los abstencionistas para asegurarse, al menos, no bajar de los 40 escaños que ya ocupan en el Congreso.

En las pasadas elecciones del 20-D, según el CIS, el 16,9% del electorado conservador dudó entre introducir en las urnas una papeleta naranja o una azul. Entre los partidarios de los 'emergentes', el 8,4% vaciló entre Podemos y C's. Y es en esta coyuntura en la que los de Albert Rivera pretenden pescar ahora nuevos votos.

Según fuentes del partido, sus propias encuestas internas les aseguran un suelo consolidado de entre el 14 y el 16% de los votos, que se traducirían en una estimación de escaños que aumentaría incluso hasta los 45-47 diputados. Pero para ello necesitan asegurarse el voto que robaron a su derecha (el 45% de sus 3,5 millones de votantes venían del PP) y, por qué no, parte del electorado de "centro-izquierda" desencantado con el PSOE, que C's cifra en unas 600.000 personas. El resto vendría de la nueva politica que quiere “cambio a mejor” y no a peor que, según sus eslóganes elegiría a los "comunistas" de Unidos-Podemos.

Para ello han diseñado una estrategia "al ataque" para evitar "que la pinza Podemos-PP polarice la campaña", según reconocen miembros de la formación, pero también han maquillado su programa electoral reforzando el gasto social, intentando evitar polémicas como la eliminación del agravante por violencia de género -aunque siguen equiparándola a la violencia doméstica-, y simplificando la redacción y el detalle del mismo para que así sea más fácil llegar a acuerdos tras el 26-J.

Asimismo, C's ha corregido otros errores de campaña como la sobreexposición de Rivera al público. El líder del partido siempre ha reconocido que prefiere el parlamentarismo a los mítines, pero fue el protagonista absoluto de la anterior campaña, en la que tuvo que exponerse hasta dos veces al día al público, además de otros eventos como desayunos informativos o entrevistas y debates en televisión.

Albert Rivera en una visita al Campus de Google de Madrid. REUTERS/Andrea Comas

Ahora su equipo ha diseñado una ruta más austera, así como descansada para el candidato, aunque también tendrá que enfrentarse a una de las cuestiones que le da más pudor como son los actos en la "calle" y sectoriales con sectores económicos y empresariales. Así, Ciudadanos ha renunciado a grandes plazas como la de Vistalegre y también a teatros donde sus oyentes eran ya militantes o simpatizantes del partido.

Rivera busca movilizar el voto indeciso, pero también el abstencionista, consciente de que una menor participación beneficia a los partidos tradicionales y, especialmente, al PP, que según todas las encuestas, tiene el electorado más fiel. En el partido esperan que se alcance al menos un 70% de participación (el 20-D hubo un 73,2%) a pesar del hartazgo de los ciudadanos, de la época estival de inicio de vacaciones y en la que hay Comunidades, como Catalunya, donde ese fin de semana tienen puente. "Bajar del sesenta y algo sería un fracaso de la democracia", lamentan en la formación.

Por ello, Rivera no priorizará sólo Madrid, Barcelona o Valencia -donde ya tiene un feudo electoral arraigado- sino que visitará también pequeñas capitales de provincia como Albacete, Ciudad Real, Badajoz, Salamanca, Burgos o Vigo, entre otras. No irá, en cambio, a León, Toledo o A Coruña, todas ellas provincias donde C's prevé perder escaños.

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