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Deshielo entre los Gobiernos catalán y español al calor del verano

La reunión entre la consellera de la Presidència, Laura Vilagrà, y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha servido para explorar una salida a la tensión existente pero sin cerrar ninguno de los temas de conflicto. 

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, recibe a la consellera de la Presidencia de la Generalitat, Laura Vilagrà, este miércoles 22 de junio de 2022.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, recibe a la consellera de la Presidencia de la Generalitat, Laura Vilagrà, este miércoles 22 de junio de 2022. Javier Lizón / EFE

"No hemos descongelado nada, pero hemos dado un paso". Con esta frase resumía un miembro del equipo de la consellera de la Presidència del Govern de la Generalitat, Laura Vilagrà, después de la reunión mantenida este miércoles en Madrid con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. Se podría decir que aún no hay deshielo entre el gobierno catalán y el español pero que este miércoles se ha abierto la puerta de la nevera. Desde el Govern, por lo menos la parte que corresponde a Esquerra Republicana, defienden la necesidad de normalizar las relaciones políticas entre el Ejecutivo catalán y el estatal, congeladas desde que explotó el escándalo del espionaje político masivo al independentismo por parte del CNI y probablemente de otros actores. Un espionaje que incluyó al propio president de la Generalitat, Pere Aragonès.

Fuentes del Govern sitúan la pelota en el tejado de la Moncloa para materializar y concretar las vías acordadas este miércoles

Pero esas mismas fuentes del Govern sitúan la pelota en el tejado de la Moncloa para materializar y concretar las vías acordadas este miércoles: desjudicialización de la política catalana aparcando la persecución judicial al independentismo y crear un marco de condiciones que fije y asegure la buena marcha de la reanudación de la negociación en la mesa de diálogo.

Las peticiones de Vilagrà han sido muy concretas. Disponer de toda la información sobre el caso Pegasus y garantías de que no se mantiene el espionaje ni se volverá a producir. Articular las medidas necesarias para anular los procesos judiciales en marcha contra el independentismo. Y cumplimiento estricto de los compromisos inversores para Catalunya adquiridos por el Gobierno estatal en los presupuestos generales. Y según fuentes de la presidencia de la Generalitat, el ministro Bolaños ha discrepado en algunas cuestiones, ha recordado las actuaciones impulsadas por el Gobierno respecto al espionaje político y ha advertido de la imposibilidad de influir en los procesos judiciales. Pero con todo, Bolaños habría aceptado iniciar un grupo de trabajo que establezca las medidas posibles que puedan servir para avanzar en la dirección exigida por el Govern.

La reunión de este miércoles habría servido pues -aseguran las fuentes del Govern- para testar la voluntad de encontrar vías de solución al conflicto actual existente, que debería incluir "la reanudación de los trabajos de la mesa de diálogo y negociación del conflicto político entre Catalunya y el Estado español, pero con ganas sinceras de llegar a acuerdos y soluciones y una marco de actuación claro".

Estamos pues en una aproximación de posiciones pero el Govern exige medidas concretas, fechas de realización y papeles para poder entrar en un deshielo real que permita retomar unas relaciones fluidas entre los dos gobiernos. Y que paralelamente, por lo que atañe a ERC, también sirva a Pedro Sánchez para rehacer la mayoría de la investidura en el Congreso. Una mayoría que ha quedado tocada y que se entrevé más necesaria que nunca para el PSOE después de la mayoría absoluta conseguida por el PP en Andalucía el domingo pasado.

Reunión entre Aragonès y Sánchez

Fuentes del Govern dejan claro que el deshielo completo no llegará mientras no lo certifiquen personalmente el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el president de la Generalitat, Pere Aragonès, en una reunión bilateral que ya se prepara y que se celebrará antes de las vacaciones de verano.

Desde el Govern insisten en que no habrá reunión sin que se pueda acudir a ella con acuerdos concretos

La apretada agenda de Sánchez no permite realizarla con premura, ya que incluye entre otras citas la cumbre de la OTAN en Madrid la semana que viene. Pero desde el Govern también insisten en que esa reunión no se producirá sin que se pueda acudir a ella con acuerdos concretos que sellar. "No estamos para fotos sin más", aseguran desde la presidencia. De momento Sánchez y Aragonès podrían volver a encontrarse este próximo lunes en Barcelona en un acto de Pimec, destinado a premiar a las pequeñas y medianas empresas, que se celebrará en el Camp Nou. En el último encuentro, en las jornadas empresariales del Cercle d’Economia, en pleno escándalo del espionaje Pegasus, Sánchez departió de forma seria con Aragonès y se emplazaron: "Tenemos que vernos". Pero la reunión no se ha materializado desde entonces.

En la presidencia de la Generalitat ponen de manifiesto que por su parte apuestan por recuperar la normalidad. "Es evidente que como estamos ahora no se puede seguir", aseguran. Y añaden que "nuestra obligación es tener la mejor relación posible con todas las instituciones porque nos debemos a la ciudadanía y trabajamos para mejorar sus condiciones de vida. Este bloqueo no ayuda". Pero piden a la Moncloa "garantías para poder avanzar y abordar desde ya la agenda antirrepresiva. Con la represión en marcha no se puede negociar ni tener una relación normalizada", afirman. "Hasta la fecha el PSOE ha sido el mejor aliado de aquellos que quieren que el proceso de negociación fracase", redoblan estas fuentes.

Junts se cierra en banda y critica la reunión

Pero para Aragonès la normalización de relaciones entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno español no tiene como único obstáculo los acuerdos con el PSOE. Desde Junts per Catalunya ya han advertido que sus miembros del Govern no normalizarán las relaciones con sus homólogos en el Gobierno estatal y se han mostrado molestos por la reunión de este miércoles entre Vilagrà y Bolaños, que aseguran desconocían. El propio expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha reaccionado de inmediato después de la reunión de este miércoles con un lapidario mensaje en Twitter: "Se habían congelado las relaciones por unos hechos gravísimos que el Congreso español todavía se niega a investigar, descongelándose unilateralmente para acabar volviendo con las manos vacías. Basta ya".

Por su parte, el presidente de Junts en el Parlament, Albert Batet, ha sido contundente menospreciando el encuentro: "Parece que algunos quieren pasar de la mesa de diálogo a la mesita, y aquí nosotros ya no cabemos", ha recriminado a ERC.

Batet asegura que por parte de Junts las relaciones con el Gobierno español siguen "congeladas" después del estallido del Catalangate. "Junts estamos donde estábamos. Las relaciones con el Gobierno español siguen congeladas porque Pedro Sánchez no ha hecho nada por aclarar el espionaje del Catalangate". Con todo, algunos consellers de Junts han mantenido contactos con sus homólogos como por ejemplo Jaume Giró y la ministra Nadia Calviño. Pero desde Junts se asegura que son encuentros puramente técnicos y para temas muy puntuales.

ERC mantiene la defensa de la mesa de diálogo

Así las cosas, desde Esquerra se reivindica en solitario la mesa de diálogo: "La vía de la negociación, que ya sabemos que es difícil y que todo el mundo critica, es la que defiende la inmensa mayoría de las gentes de este país –Catalunya-, y somos los únicos que apelamos a esta mayoría mientras unos y otros lo intentan torpedear". El propio presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha reivindicado este miércoles la mesa de negociación y ha dicho que el Gobierno español "siempre pone disculpas" para no sentarse porque, según dice, implica reconocer que hay un conflicto político.

"Lo último que deberíamos hacer es ahorrarle la mesa que le incomoda. Siempre defenderemos la negociación en todas sus concreciones posibles", ha defendido en un acto de ERC para denunciar la represión un año después de los indultos. Por su parte, la secretaria general del partido, Marta Rovira, ha considerado los indultos como un "primer paso" pero insuficiente y ha lamentado que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, "esté acomplejado o no tenga valentía" para erigirse como alternativa democrática a la derecha "más desbocada".

Junqueras: "Siempre defenderemos la negociación en todas sus concreciones posibles"

ERC ha defendido el diálogo, la amnistía y la autodeterminación un año después de que el Gobierno de Pedro Sánchez concediera los indultos y permitiera que los dirigentes encarcelados por el referéndum del 1-O salieran de la cárcel. Entre ellos, Junqueras, Raül Romeva, Dolors Bassa y Carme Forcadell, que han participado en el acto de los republicanos, junto a Rovira que ha hablado por videoconferencia desde Suiza.

Con la mesa de diálogo paralizada desde la última reunión el mes de septiembre pasado, camino de un año bloqueada; más de dos meses después de conocerse el caso de espionaje político masivo contra los independentistas; y con un calendario judicial en ciernes a numerosos dirigentes de Esquerra y de Junts que es un verdadero campo de minas, el deshielo parece imprescindible que se produzca al calor de las altas temperaturas veraniegas y la baja tensión informativa. Porque las críticas bien seguro que arrecian tanto por parte de la derecha española contra el PSOE, como por la de buena parte del independentismo contra ERC.

De momento todo indica que Pedro Sánchez ha decidido esperar a que pasaran las elecciones andaluzas y las cosas no le han ido muy bien. Pero en ERC hace mella el hartazgo: "Cuando no es una cosa es otra", afirma una dirigente de los republicanos con exponenciales muestras de enfado por las energías y esfuerzos que según ella se malogran en las continuas disputas con el Gobierno español. Y alerta que "todos podemos apelar a que el momento no es el oportuno, porque después vendrá la Diada, y después el 1 de Octubre, y después las elecciones municipales, pero si hay determinación y valentía política para solucionar los conflictos no hay fechas que valgan. Y es el PSOE que tiene que reflexionar sobre ello", remacha.

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