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Desterrado por encañonar a un vecino un concejal del PP condenado por proxeneta

La Audiencia de Zaragoza ratifica la prohibición de pisar Manchones para el edil al considerarla "necesaria" para "evitar otros enfrentamientos" y ya que "debe prevalecer la protección de la integridad física de la víctima", que le denunció por amenazarle de muerte.

Vista del pueblo aragonés de Manchones.
Vista del pueblo aragonés de Manchones. WIKIPEDIA

Pablo Pardillos no puede pisar el pueblo en el que es concejal del PP (Manchones, Zaragoza) desde el 1 de junio. Y, en el mejor de los casos para él, va a tardar un tiempo en poder hacerlo: la Audiencia Provincial de Zaragoza acaba de rechazar su recurso contra la orden dictada en ese sentido por la juez de Daroca, que le está investigando como presunto autor de un delito de amenazas por encañonar a un vecino con una pistola y amenazarlo de muerte, según la denuncia de este.

Pardillos es teniente de alcalde de Manchones desde junio del año pasado, cuando fue elegido como número dos de la histórica lista local del PP en la que todos los miembros tenían antecedentes penales: él, que había regentado varios clubes de alterne, había sido condenado tiempo atrás a cuatro años de prisión por un delito de prostitución coactiva en Córdoba, y el cabeza de lista, su primo Francisco, por manipular el censo para incluir a familiares y amigos con el fin de garantizarse la reelección.

Además, ambos fueron encartados hace unos meses en otra causa en la que el Juzgado de Daroca investiga si el ayuntamiento manipuló el censo de nuevo en vísperas de las elecciones de mayo de 2019 junto con Jesús Ángel Bernal, quién había sucedido en la alcaldía a Francisco.

Este último había llegado a ella por primera vez tras ser inhabilitado por prevaricación su antecesor, Jesús Pardillos, por perpetrar una serie de "alcaldadas" (así las calificaba la sentencia) para impedir que pudiera poner en marcha una granja de pollos la familia del vecino que ahora ha denunciado las amenazas del teniente de alcalde, que tampoco puede acercarse a menos de 500 metros de donde se encuentre el denunciante ni contactar con él por ningún medio.

"Las medidas cautelares impuestas son ajustadas a la gravedad de los hechos y necesarias para evitar otros enfrentamientos", señala la Audiencia de Zaragoza, que recoge cómo la denuncia narra que el teniente de alcalde "había esgrimido una pistola ante el denunciante, la había montado mientras le decía que le iba a matar y le había apuntado con ella a unos dos metros de distancia", algo que el tribunal enmarca en "una situación de enemistad y enfrentamientos repetidos"  en la que "debe prevalecer la protección de la integridad física de la víctima".

“Guardé las balas para dárselas a la Guardia Civil”

La denuncia sostiene que un mediodía, cuando regresaba al pueblo después de trabajar, el teniente de alcalde cruzó su tractor en el camino y le apuntó con una pistola que habría cargado "tirando de la corredera hacia atrás", le dijo "te voy a matar" mientras le "apuntaba con el arma a unos dos metros".

El denunciante, que en ocasiones anteriores había avisado a la Guardia Civil de que le provocaba sacando "algo del bolsillo sin saber hasta hoy que era una pistola", optó por irse rápidamente "por miedo a que esa persona llevara a cabo la amenaza".

Al detenerlo poco después, la Guardia Civil encontró en el tractor que esa mañana conducía el teniente de alcalde, propiedad de su primo el alcalde, una bandolera con ocho balas de calibre 9mm cuyo origen no acaba de quedar claro. "Las guardé para dárselas a la Guardia Civil" tras haberlas hallado casualmente al mover unas maderas en el vertedero, declaró, al tiempo que negaba tener ninguna pistola y aseguraba que habían sido el denunciante y dos familiares de este quienes le habían increpado e insultado a él.

Sin embargo, no se las entregó; al menos, voluntariamente. "Os las iba a dar en cuanto tuviera ocasión", declaró haberles dicho a los agentes. " Se deshizo de la pistola, pero olvidó deshacerse de los cartuchos". Tras tomarle declaración, y después de que la Guardia Civil hubiera retirado las tres escopetas que tenía en su casa, la jueza le prohibió el acceso al pueblo, lo que le ha llevado a trasladar su domicilio a Torrevieja (Alicante).

Para entonces la magistrada también contaba con un informe del instituto armado que concluye que las balas coinciden en número y en características con las que se utilizan para cargar pistolas como una Star 9mm, cuya forma y tamaño coinciden con las descritas por el denunciante.

"Lo que sucedió es que dado el estado de nerviosismo en el que se encontraba" el teniente de alcalde cuando se produjo el altercado, "se deshizo de la pistola, pero olvidó deshacerse de los cartuchos, que guardó en la bandolera, siendo encontrados por la Guardia Civil".

La jueza, que concluyó que "existe un grave riesgo para la vida o integridad" del denunciante ante la magnitud de las amenazas, enmarca los hechos en "la tensa situación que se vive" en Manchones, donde "desde hace varios años" se dan "constantes enfrentamientos entre familias" alineadas en los dos bandos que dividen al vecindario.

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