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Elecciones 2019 Sánchez, aunque sabe que con ganar no basta, busca una campaña sin sobresaltos y sin pisar charcos

Los socialistas mantendrán el rumbo de la precampaña, presentándose como el único partido que puede frenar a las "tres derechas", llamando a la movilización y recordando la "foto de Colón" y lo ocurrido en las elecciones en Andalucía

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El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, saluda al inicio del acto electoral previo al comienzo de la campaña de las elecciones generales en Dos Hermanas (Sevilla). EFE/Jose Manuel Vidal

En el cuartel general del PSOE, ubicado más en La Moncloa que en Ferraz, hay varias certezas: Sánchez será el candidato más votado; se aumentará el número de escaños por encima de los 110 que consiguió Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 y se acabará la mayoría absoluta del PP en el Senado, no sólo del PP, sino también con un hipotético pacto entre PP, Ciudadanos y Vox.

Con estas premisas lo lógico sería que la euforia reinase en las filas socialistas, pero tras el triunfalismo inicial motivado por las encuestas propias y ajenas tras el adelanto electoral, empieza cundir la incertidumbre de que “ganar no basta” y que seguir en La Moncloa no está en modo alguno asegurado, un temor que ha crecido tras el ver el alto número de indecisos que registra la encuesta del CIS.

Los analistas cercanos al PSOE consultados por Público apuntan que se mueven en una amplia horquilla que va de los 112 diputados a los 133. En este gran margen creen que estará el número final de diputados que obtengan el 28 de abril los socialistas, aunque en La Moncloa se manejan encuestas en torno a los 140 escaños y algún alto cargo hace apuesta con esta cifra.

Pero el problema está en los que puedan sumar lo que en Ferraz se denominan “las tres derechas” y hay tres cifras que quitan el sueño a más de uno: 95 (PP), 55 (Ciudadanos) 25 (Vox), es decir, los 175 diputado que suman la mitad de la Cámara Baja.

Esto conllevaría que el PSOE a duras penas pasaría de los 120 escaños -aunque subiría casi 40 con respecto a 2016- y, sobre todo, que se confirmaría el temido pinchazo de Podemos situándose en torno a los 40 diputados. Ni el PNV (entre 5 y 6 diputados le dan todos los sondeos) sería suficiente para conformar una mayoría sin tener que contar, de nuevo, con los partidos independentistas.

Pese a este escenario, no parece que el PSOE vaya a cambiar el rumbo en la campaña que pasar por presentarse como el único partido que puede frenar a las “tres derechas”, el partido del “sentido común” y el que tiene un proyecto para España, Tampoco van a dejar de denunciar la llamada “foto de Colón” entre PP, Ciudadanos y Vox, ya que saben que es un revulsivo para mover a su electorado.

Por ello, no se esperan grandes titulares ni grandes anuncios. Al PSOE casi le sobra la campaña y su principal temor es no meterse en grandes charcos, de ahí las dudas ante el debate “cara a cara” con Pablo Casado.

Lo que va a primar van a ser mensajes llamando a la movilización, a que ningún progresista se quede en casa y a recordar lo ocurrido en las elecciones andaluzas.
Una dirigente del partido dice que, salvo sorpresas, nada va cambiar la estrategia prevista y diseñada hace ya varias semanas, entre otros motivos, porque el PSOE cree que le está dando resultado.

También  los socialistas harán una campaña de claro tinte presidencialista, centrada casi exclusivamente en la figura de Pedro Sánchez, que se multiplicará en actos por todo el territorio y en buscar presencia mediática.

En Ferraz, pese a todo, cunde el optimismo y no contemplan, en ningún caso, estar en la oposición la próxima legislatura. Lo mismo que se creía antes de conocerse los resultados de las elecciones andaluzas.

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