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Elecciones y referéndum ¿El rey debe votar?

Los reyes escogieron no votar el pasado 28A y su decisión quedó remarcada con el anuncio de que Letizia partiría a Mozambique en plenas elecciones generales por motivos de agenda. Sin embargo, la Familia Real ha acudido a las urnas en ocasiones anteriores. Juan Carlos I y Sofía votaron cuatro veces en referéndum. Varios constitucionalistas analizan las implicaciones del sufragio activo de la Corona y comparan su postura con la de otros soberanos europeos.

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Felipe y Letizia votaron en 2005 para refrendar la Constitución Europea. Desde entonces, no han vuelto a votar. Foto: EFE

Año 1976. Con Franco ya muerto, su partido único había sido disuelto y el sistema parlamentario comenzaba a rodar. La democracia se había puesto en funcionamiento con el referéndum de diciembre de 1976 para aprobar la Reforma Política y, en aquella ocasión, Juan Carlos y Sofía acudieron a las urnas para ejercer su derecho al voto.

Era la primera ocasión en la depositaban la papeleta como monarcas, aunque su reinado todavía estaba en período preconstitucional (1975-1978). "Juan Carlos I vivió aquella consulta como rey no parlamentario y, siendo estrictos, podríamos decir que su voto no contaba exactamente como el de soberano, porque sus funciones eran aún las que el dictador había marcado. Sin embargo, el15 de junio de 1977, optó por no votar en las primeras elecciones democráticas de España, para mantener a la Corona al margen de los partidos políticos", recuerda Roberto Blanco, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela y experto en teoría del Estado.

Este gesto se repitió en otros tres referéndum claves: el 6 de diciembre de 1978, para la ratificación del Proyecto de Constitución española; el 12 de marzo de 1986, sobre la permanencia de España en la OTAN y el 20 de febrero de 2004, sobre el Tratado que establece una Constitución para Europa.

Los referendos, la excepción que confirma la regla

En ninguna de estas ocasiones se hizo público su sentido del voto, pero no era muy difícil leer entre líneas. "Pocas dudas hay de que con su voto, en 1976, apoyaban la liquidación del franquismo, tanto que se hizo muy común la idea de Juan Carlos como el motor del cambio", rememora Agustín Ruíz Robledo, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada. "En el 78, el mensaje estaba claro de nuevo: el rey no quería los poderes que le atribuía la dictadura y prefería ser el jefe del Estado de una monarquía parlamentaria", añade.

A partir del año siguiente, se produjo una costumbre constitucional: los reyes no votaron en las elecciones generales ni en las locales. Sin embargo, el referéndum sobre la OTAN de 1986 presentó un problema diabólico para el Jefe del Estado: hiciera lo que hiciera podría ser considerada una decisión partidista. "El PSOE hizo campaña apoyando el sí, el PCE defendió el no y AP, la abstención", anota Ruíz de Robledo. Aún así, optaron por depositar su papeleta sin desvelar su postura. "Creo que se tomó la decisión menos mala, como demuestra que todos los partidos -incluido el PP- apoyaran que los reyes votaran", estima el catedrático de la Universidad de Granada. Roberto Blanco no lo tiene tan claro. "No debieron de elegir aquel referéndum como excepción, precisamente por lo dividida que estaba la sociedad con respecto a la permanencia", propugna. 

El rey es considerado como persona física y la Corona como institución del Estado, por lo que los monarcas podrían ejercer su derecho constitucional a votar

Salvo en aquella ocasión, los constitucionalistas coinciden en que en el caso de los referendos cabe entender que el deber de neutralidad no le impide ejercer el derecho de sufragio y que incluso es conveniente su ejercicio. "El monarca parlamentario reina, pero no gobierna. O, en los términos utilizados tradicionalmente en el sistema británico, tiene derecho a ser consultado, animar y advertir, lo que implica que puede (y debe) expresar su opinión en cuestiones generales o de interés para el Estado", expone Francisco Javier Díaz Revorio, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Felipe VI y Letizia, en cambio, nunca han ejercido su derecho de sufragio activo desde que están en el trono. Solo los hemos visto votar juntos nueve años antes de que Juan Carlos I abdicase, para refrendar la Constitución Europea. "Será difícil que se vuelva a repetir esa foto", pronostica Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla. "Solo los devolvería a los colegios electorales una reforma de la actual Carta Magna para la rediseñar la distribución territorial del poder, pero la situación de crispación política hacen inviable que se pudiera poner en marcha una consulta para la modificación sustancial de la Norma Fundamental", admite.

Los reyes eméritos han votado cuatro veces en referéndum: sobre la reforma política, en 1976; sobre la Constitución española, el 6 de diciembre de 1978, sobre la permanencia de España en la OTAN, el 12 de marzo de 1986 y la cuarta, sobre la Constitución Europea, el 20 de febrero de 2004. Fotos: EFE / Casa Real

Un Régimen Electoral que iguala al rey con la ciudadanía

La Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General (LOREG) no prohíbe votar al Rey ni al resto de la Familia Real pero, en la práctica, nunca han votado en elecciones partidistas. "No hay ningún impedimento jurídico y, en ese sentido, nuestra normativa iguala al monarca con el resto de la ciudadanía", destaca Elviro Aranda, profesor titular de Derecho Constitucional en la Universidad Carlos III de Madrid. "No obstante, es preferible que se mantengan al margen de cualquier proceso que tenga unas connotaciones políticas claras y que exprese el pluralismo ideológico, ya que la institución de la monarquía constitucional tiene la neutralidad como elemento clave", puntualiza.

Lo cierto es que el reglamento no establece diferenciaciones entre unos procesos consultivos y otros. Según el artículo 56 de la Constitución, el rey es considerado como persona física y la Corona como institución del Estado, por lo que los monarcas están sujetos al conjunto de libertades fundamentales recogido en la Carta Magna.  Ahora bien, su posición institucional al margen de los poderes que disponen de capacidad para decidir, aconseja ser especialmente escrupuloso. "La validez constitucional de sus actos está sometida al refrendo de los órganos del estado que sí disponen de responsabilidad política, por lo tanto, sería controvertido que decidieran significarse", advierte Marc Carrillo, catedrático de Derecho Constitucional de la Pompeu Fabra y consejero del Consejo de Garantías Estatutarias de Cataluña.

Una convención que trasciende nuestras fronteras

Su elección de evitar las urnas en los comicios electorales bebe de una larga tradición que entronca con el resto de casas reales europeas, que  intentan salvaguardar su imparcialidad política y solo votan algunos de sus miembros.

"Hay países donde esta distancia incluso está normativizada. En Dinamarca, al caer el absolutismo en 1848, se estableció el veto al sufragio en elecciones parlamentarias, europeas o referendos para la reina y se extendió también a la familia inmediata. La Constitución danesa recoge que el rey cumplir con un papel simbólico y, por ese motivo, ningún miembro de la casa real danesa recibe la papeleta", indica Ernesto M. Pascual, doctor europeo en Análisis Político, Gestión Pública y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Parte del listado de ciudadanos con derecho a voto en el colegio público "Monte del Pardo", en Madrid, en el que figura los nombres del rey Juan Carlos, el príncipe Felipe y la infanta Elena. Foto: ÁNGEL DÍAZ (EFE)

Los Borbones, por el contrario, figuran año tras año en el listado de ciudadanos con derecho a voto en el colegio público Monte del Pardo, en Madrid. Sin embargo, en las elecciones que se celebraron el pasado domingo, ninguno de ellos se dejó ver por allí. De hecho, Letizia optó por ausentarse de la Zarzuela para emprender un viaje oficial a Mozambique.

¿Y qué pasa con el resto de la Familia Real?

Con todo, la agencia Europa Press anunciaba que Iñaki Urdangarín, habría ejercido su derecho a voto desde la cárcel de Brieva para el 28A. "En este caso, convendría distinguir entre Familia Real y familia del rey", introduce Antonio Torres del Moral, catedrático emérito de Derecho Constitucional de la UNED. "El marido de la infanta Cristina no cuenta en la actualidad con ninguna prerrogativa y está alejado de la línea sucesoria, de manera que debemos respetar sus derechos políticos, como cualquier ciudadano", opina.

Iñaki Urdangarín, habría ejercido su derecho a voto desde la cárcel de Brieva para el 28A

Por el contrario, Luis Aguiar, expresidente de la Asociación de Constitucionalistas de España, duda sobre la idoneidad de su decisión. "Sería preferible que la familia cercana al rey se abstuviera por el efecto que podría tener su voto a la imagen del monarca aunque, por otro lado, si no votase podría entenderse como un cierto desprecio al sistema electoral. Al fin y al cabo, no es un Borbón", plantea.

Precisamente por esa razón, en Holanda se ha levantado polvareda en más de una ocasión. Algunos sectores políticos que consideran que la enorme popularidad de Máxima podría contribuir a animar a los ciudadanos a que ejercieran su derecho al voto si la vieran depositar su papeleta. A pesar de ello, los monarcas neerlandeses prefieren mantenerse al margen. 

Las infantas Cristina y Elena ejercieron su derecho al voto en el referéndum sobre el Tratado para la Constitución europea. Foto: ÁNGEL DÍAZ / ALBERTO ESTÉVEZ (EFE)

Un voto simbólico para la Corona

Bélgica, uno de sus países vecinos, ha fijado el voto como obligatorio, solo los reyes están eximidos, pero esta excepción no afecta ni a sus predecesores ni a los herederos. Abraham Barrero, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, apoya esta normativa. "El hecho de que el rey decida no acudir a las urnas es una cuestión meramente estética",  valora. "El secreto del voto no revestiría ninguna dificultad. Tenemos un sistema suficientemente garantista y formaría parte de la normalidad democrática", agrega.

Ernesto M. Pascual mantiene una postura intermedia. "Bastaría con que el rey introdujese una papeleta en blanco", observa el doctor europeo en Análisis Político. "De esa manera legitimaría el sistema, ya que la abstención o no participación puede entenderse como un símbolo de desafectacion", desarrolla.

Pero, ¿podrían presentarse a unas elecciones?

El rey Simeón II de Bulgaria dio un paso más allá. En 2001, muchos años después de haber tenido que dejar su país con la abolición de la monarquía, se presentó a las elecciones con su propio partido y ganó con una holgada victoria convirtiéndose en primer ministro. El último monarca búlgaro es el único caso en Europa de un rey que pasa a ser jefe de gobierno a través de elecciones democráticas. 

En nuestro país, sería irrealizable. "La situación es completamente diferente. En cualquier caso, el artículo 6.1 de la LOREG prohíbe expresamente el sufragio pasivo a los miembros de la Familia Real", asegura Emilio Pajares, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid.

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