La extrema derecha gana la batalla del algoritmo en las redes sociales donde se informan los más jóvenes
Las redes son cada vez más un espacio de debate político, a veces camuflado. La mitad de los jóvenes españoles se informan a través de Instagram, X o TikTok, según el último Eurobarómetro.
"El riesgo a corto plazo es claro: tendremos generaciones que votarán con marcos ideológicos muy polarizados, construidos desde la desinformación y la simplificación extrema", advierte la politóloga Anna López Ortega.

Madrid-
"Desokupa News: las noticias como son y no como las cuentan en la mierda de la televisión. Empezamos". Daniel Esteve frente al micrófono. Click. "No os han parado de subir los impuestos, quieren subiros la cuota de autónomos y meteros también el mecanismo intergeneracional para sostener las pensiones: os van a arruinar el futuro". Wall Street Wolverine conspirando durante ocho minutos. Click. "España sigue poniendo en el punto de mira las campañas de aborto para las jóvenes españolas mientras financia todos los programas sociales para inmigrantes con bebés. ¡Qué agenda tan malvada y enfermiza! Estamos siendo reemplazados en tiempo real". Ada Lluch firma esta teoría. Click. "Lo que está pasando en España es un claro ejemplo de que cada vez nos alejamos más de una democracia". La reflexión es de María Pombo. Click. Click. Click.
Las redes se han convertido cada vez más en un espacio de debate político, muchas veces, camuflado. Los jóvenes no se informan en los medios tradicionales. El 44% de las personas de entre 18 y 24 años reconocen que las plataformas de vídeo son su principal fuente de noticias, según datos del último estudio Digital News Report del Instituto Reuters y la Universidad de Oxford. "Las redes se han convertido en el principal espacio para construir opinión política, sobre todo entre las nuevas generaciones. No son solo un canal de comunicación: son el propio ecosistema en el que se definen marcos narrativos, se imponen temas y se movilizan emociones", advierte Anna López Ortega, politóloga y autora de La extrema derecha en Europa (Tirant).
El problema no solo son las nuevas dinámicas de consumo, también unas plataformas cada vez más escoradas a la derecha y un amplio abanico de contenidos que parecen banales, pero buscan en última instancia despertar un posicionamiento ideológico. "Las actitudes políticas también están en los videojuegos y en las valoraciones que emiten youtubers e influencers. Esto es lo más peligroso: los discursos antimigratorios, antifeministas y antimedios que difunden muchos perfiles de manera prácticamente encubierta. El primer voto de un chaval responde casi siempre a las actitudes que se ha ido formando a través de lo que consume en las redes sociales", señala Frederic Guerrero-Solé, profesor e investigador en el departamento de comunicación de la Universitat Pompeu Fabra. ¿Por qué las derechas dominan el relato en Internet? ¿No existen influencers progresistas? ¿Los políticos de izquierdas no tienen herramientas para ocupar estos espacios? ¿Y cómo puede impactar este desequilibrio en el mapa electoral?
Las derechas, expertas en seducir al algoritmo
Las personas que han hablado con Público coinciden al señalar que no es tanto una cuestión de sesgos en el algoritmo, que también, sino de cómo las derechas han conseguido seducirlo. "Los perfiles conservadores han entendido mejor que nadie que la rabia, el miedo y la indignación son emociones que movilizan más rápido que un argumento razonado. Las plataformas no están diseñadas ideológicamente para favorecer estos posicionamientos, pero su lógica emocional coincide con las estrategias comunicativas de la derecha y la extrema derecha. Estos grupos tienen mensajes más simples, más polarizantes y más aptos para un vídeo de treinta segundos que un análisis exhaustivo sobre derechos sociales, vivienda o redistribución de la riqueza", compara Anna López Ortega. Santiago Castelo, consultor en comunicación y director adjunto de Ideograma, apunta: "Los contenidos más radicales y extremistas generan esa dopamina que luego premia el algoritmo, tienen un discurso más sensacionalista y poco racional. Las derechas se mueven en este escenario mucho mejor que las izquierdas".
Los roces internos en la parte izquierda del tablero tampoco favorecen el avance de contenidos progresistas en la esfera digital, y, mucho menos, contenidos fuertes y capaces de plantar cara al activismo de derechas. "La derecha no solo consigue enrolar más a su comunidad y generar más enganche emocional, sino que también tiene un discurso más homogeneizado. Las izquierdas en cambio están mucho más fragmentadas, tienen debates internos que hacen el activismo más complicado", desliza Kiko Tovar, sociólogo y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. Las fake news se han convertido también en una de las claves del éxito de estos perfiles. "La desinformación desde luego que no es un fallo del sistema, sino un elemento funcional de este modelo. No basta con desmentir los bulos, hace falta disputar el relato y ocupar ese espacio con narrativas potentes y comprensibles", reconoce Anna López Ortega.
El sprint en redes de discursos conservadores va más allá de los propios dirigentes políticos. Vito Quiles, Bertrand Ndongo, Peldanyos, El Xokas o Un Tio Blanco Hetero son especialistas en generar marcos y narrativas proclives a la derecha y la extrema derecha. Lo mismo ocurre con otras cuentas de lifestyle, como las de María Pombo, Tamara Falcó, Tomás Páramo y Roro. Los apuntes políticos en todos estos perfiles caminan en la misma dirección: defensa de los valores tradicionales, referencias a una "dictadura" que no existe, halagos a la presidenta de la Comunidad de Madrid y críticas al Gobierno de Pedro Sánchez. "Nosotras tenemos vetado [en el pódcast] a Pedro Sánchez. Abascal puede venir, Sánchez no, porque está gobernando y lo está haciendo mal", comentó durante una entrevista la influencer María Fernández-Rubíes. "Qué puto sinvergüenza, sólo pueden votarle los analfabetos", afirmó en un streaming El Xokas, con más de 4,3 millones de seguidores en Twitch. "Que nuestros amigos venezolanos nos empiecen a dar consejos, porque ahí es hacia donde nos dirigimos", vaticinó durante el confinamiento la instagramer Marta Pombo.
"Las redes sociales hace diez o quince años eran espacios de libertad y naturalmente progresistas. La pregunta entonces hubiera sido otra: ¿cómo puede ser que no tengamos influencers de derechas? Esto ha cambiado por completo. Las derechas se dieron cuenta de que en las redes se libraba una batalla crucial: la formación de opinión política entre las nuevas generaciones", reflexiona Frederic Guerrero-Solé. Y añade: "Los perfiles que se venden como no políticos mientras te convencen de que pagamos demasiados impuestos o te hablan de la erosión de la democracia ponen de relieve la necesidad de buscar un contrapeso, influencers y líderes políticos que lancen discursos feministas, antibelicistas y pro migración, pero desde una lógica impactante".
Hay perfiles en la izquierda que buscan dar esa batalla. Carla Galeote, Alán Barroso o Wokeup News han logrado abrirse hueco en el mundo online. Lo intentan también algunos políticos, como Gabriel Rufián, Óscar Puente y hasta la Moncloa. El objetivo: plantar cara a esta oleada de discursos reaccionarios y desinformación.
¿Cómo puede influir esto en el voto joven?
Las fuerzas progresistas son conscientes de la importancia de ganar terreno en las plataformas digitales, sobre todo "ante la pérdida de confianza" que sufren "los medios tradicionales". Pedro Sánchez, sin ir más lejos, ha visitado el pódcast La Pija y La Quinqui durante la última campaña electoral y ha intervenido recientemente en La Revuelta. El presidente también ha empezado a mover hilos en TikTok. Moncloa lo explicaba de la siguiente manera en este artículo de Público: "Hay que usar el canal que ellos ven [los jóvenes], si no estamos no te pueden ni escuchar". La estrategia se respalda en los datos del último Eurobarómetro. La mitad de los jóvenes españoles se informan a través de las redes sociales. Las más utilizadas son Instagram y TikTok. El resto, de hecho, han reducido el número de visitas –puramente informativas– en los dos últimos años, según el informe Digital News Report.
"La izquierda es más escrupulosa y las derechas van aquí muchos pasos por delante. Rufián, Puente y otros perfiles progresistas han conseguido irrumpir en un coto privado que hasta ahora pertenecía a las derechas. Eso sí, todavía siguen lejos de sus resultados. La balanza no solo se equilibra protagonizando vídeos de TikTok, también hace falta buscar perfiles y tiktokers que interpelen a tu electorado con los códigos apropiados. Esta es una de las claves", advierte Kiko Tovar. Anna López Ortega comparte esta tesis y pide "invertir recursos" en la localización de "creadores digitales" de tendencia progresista. "El riesgo a corto plazo es claro: tendremos generaciones que votarán con marcos ideológicos muy polarizados, construidos desde la desinformación y la simplificación extrema. La ultraderecha está ganando la batalla cultural antes de que empiece la batalla electoral", resume.
¿No existen 'influencers' progresistas?
La respuesta corta es que sí, claro que existen, pero no consiguen la misma repercusión que Vito Quiles, El Xokas o María Pombo. ¿Por qué? La cultura de la cancelación explica en parte este boom de perfiles conservadores. "Los influencers y candidatos de extrema derecha encontraron en las redes un espacio en el que nadie los censuraba por sus posturas políticas, un espacio sin intermediación, y acertaron además con esa fórmula de discursos efectivos, emocionales y sensacionalistas. Las izquierdas y la derecha moderada siguen captando la atención de los medios tradicionales", recalca Santiago Castelo. El poco acento de muchas de las cuentas progresistas termina de completar la respuesta. "Los discursos de estos influencers no tienden a ser tan políticos, tienen una posición que muchas veces coincide con el progresismo pero no es el centro de sus mensajes", matiza el consultor. La solución, insisten las fuentes consultadas por Público, pasa por diseñar "una estrategia a largo plazo" y buscar espacios alternativos para la difusión de discursos políticos: "Si no se corrige esta carencia, las redes quedarán secuestradas por discursos reaccionarios que marcan agenda y tendrá efectos en las urnas".

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