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El Final de ETA El grupo de la ONU que impulsa procesos de "desmovilización" sigue "con sumo interés" la disolución de ETA

El equipo que coordina los programas "DDR" (Desarme, Desmovilización y Reintegración) de Naciones Unidas está al corriente de los movimientos en torno al “singular” cierre de la violencia en Euskadi. Este miércoles, expertos internacionales han participado en un acto en Donostia sobre el modelo que se aplicará en el caso vasco.

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Conferencia de esta tarde en Donostia.

Será tan solo una palabra, pero tendrá un valor incalculable. En cuestión de días o semanas, ETA desvelará la fórmula elegida para anunciar su final. De momento existe un absoluto hermetismo sobre cuál será el término que emplearán en el que será su último comunicado. Sólo hay una cosa clara: esta primavera, la organización ya desarmada hará público el desmantelamiento definitivo de sus estructuras. En otras palabras, bajarán la persiana y no volverán a subirla nunca más.

Las últimas pistas han sido recientemente ofrecidas por el hasta hace muy poco interlocutor de ETA, David Pla, quien actualmente forma parte del órgano de dirección del denominado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera). En una entrevista ofrecida desde la cárcel francesa de Osny al diario regional Sud Ouest, Pla afirmó textualmente: "ETA ha estado y está comprometida a seguir las tres fases del protocolo DDR" Se refería así al proceso de Desarme, Desmovilización y Reintegración instaurado por la ONU para "contribuir a la seguridad y la estabilidad en entornos de post-conflicto".

Esas siglas son muy bien conocidas en lugares que han sufrido procesos de violencia. Se trata de unos estándares internacionales que buscan "garantizar la paz" y, al mismo tiempo, contribuir al desarme y desmovilización de los grupos armados, así como propiciar las vías para la reintegración de sus miembros en la sociedad civil. No en vano, el proceso DDR se ha aplicado ya en numerosos sitios del mundo atravesados por la violencia. Uno de los casos más recientes es Colombia, donde las FARC —tras un largo proceso de diálogo— se han transformado en un partido político. Asimismo, los estándares DDR también se han empleado —adaptados a cada contexto— en varios países de África y Asia, así como en Irlanda del Norte.

Ahora es el turno del País Vasco, donde todos los pronósticos —confirmados además por David Pla en la entrevista de Sud Ouest— indican que ETA enmarcará su anuncio de desaparición —independientemente del término que se elija— en los estándares DDR, lo que otorgaría aval internacional a un proceso que en España parece herido de muerte: de momento, el gobierno de Rajoy se niega tajantemente a mantener cualquier tipo de negociación o diálogo con la organización ya desarmada, algo prácticamente inédito en casos de este tipo.

En ese sentido, fuentes conocedoras de este complejo asunto indicaron a Público que el equipo de Naciones Unidas que trabaja en el ámbito de los programas DDR "sigue con sumo interés la singularidad del proceso vasco". En cualquier caso, matizaron que este "interés" no significa que sus funcionarios vayan a tomar parte en la verificación de la disolución de ETA, algo que —siguiendo lo que marca el protocolo DDR— recaerá en otros agentes internacionales. Según ha podido confirmar este periódico, tales gestiones están a cargo del Grupo Internacional de Contacto (GIC) que lidera el abogado sudafricano Brian Currin.

Experiencias compartidas

En ese contexto, el Foro Social Permanente reunió este miércoles en el Centro Carlos Santamaría de Donostia a varios expertos internacionales que han trabajado en otros procesos de paz. La primera mesa, dedicada a analizar la viabilidad del DDR en el caso vasco, ha contado con la participación de Aaro Suonio, Jefe de Gabinete de la Comisión Internacional Independiente de Desmantelamiento (IICD) en Irlanda del Norte. Junto a él ha estado Omar Cortés, capitán de Navío en retiro de la Armada colombiana y participante en el proceso de diálogo con las FARC.

En la segunda mesa han estado Jesús Flórez, teólogo colombiano y miembro de la Coordinación Regional del Pacífico, un grupo que trabaja en torno a las consecuencias del conflicto armado; Justine Masika, activista congoleña y coordinadora de Synergy of Women for Victims of Sexual Violence, organización centrada en la defensa de los derechos humanos, especialmente de las mujeres que han sobrevivido a actos de violencia sexual en la guerra; y Kristian Herbolzheimer, director del programa de Transiciones a la Paz en Conciliation Resources. Todos ellos hablaron sobre la tercera pata de este proceso: la reintegración de los miembros de grupos armados a la vida civil.

Las conclusiones estuvieron a cargo de Veronique Dudouet, directora de Programas de la Fundación Berghof de Berlín. "Estas numerosas experiencias demuestran que cada conflicto es único y, por lo tanto, cada salida debe seguir su propio camino, de acuerdo con la historia particular de ese país, la naturaleza de las demandas políticas y sociales, los sufrimientos generados por la violencia y la voluntad de los beligerantes de transformar las fuentes del conflicto para ofrecer nuevas perspectivas hacia la paz, la justicia, la democracia y la reconciliación", remarcó.

"La experiencia vasca de desarme del año pasado ha demostrado claramente que es posible implementar un proceso único, caracterizado por su unilateralidad —en ausencia de diálogo con el Estado español— y su carácter inclusivo"

En tal sentido, subrayó que el DDR "es un proceso complejo con dimensiones políticas, militares, de seguridad, humanitarias y socioeconómicas". Mirando hacia Euskadi, sostuvo que "el desarme y el desmantelamiento de ETA deberían usarse para promover un diálogo constructivo e inclusivo sobre cuestiones humanitarias, legales y sociales relacionadas con los presos y refugiados, así como con las víctimas del conflicto".

"La experiencia vasca de desarme del año pasado ha demostrado claramente que es posible implementar un proceso único, caracterizado por su unilateralidad —en ausencia de diálogo con el Estado español— y su carácter inclusivo", afirmó. No en vano, destacó el papel de la sociedad civil en el desarme de ETA, un proceso que se siguió "de acuerdo con los estándares internacionales". Por tales motivos, avanzó que la entrega de las armas "debe permitir avanzar a las otras dos etapas" que marca el protocolo DDR: "Por un lado, la desmovilización, es decir, el desmantelamiento de las organizaciones clandestinas (en este caso, ETA), y por otro lado, la reintegración de sus miembros en la sociedad".

Por su parte, el portavoz del Foro Social, Agus Hernán, señaló a Público que la aplicación de esos estándares internacionales deberá "adecuarse" al contexto propio del País Vasco. "En el encuentro de hoy todos los participantes han coincidido en señalar que en cada uno de sus procesos se dio una adecuación específica", remarcó. Ahora sólo falta saber cómo será en el caso de ETA. El misterio está cerca de resolverse.

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