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El futuro del Gobierno El Gobierno, en fase optimista, ve posible sacar los Presupuestos y consolidarse los cuatro años

Sánchez ya calificó de “notable” la gestión de la crisis ante la Ejecutiva y hay un clima de satisfacción generalizada en el Ejecutivo. Con roces puntuales, crece el entendimiento entre los miembros del PSOE y de Unidas Podemos que están en el Gobierno. La geometría variable abre múltiples posibilidades para sacar adelante las Cuentas del Estado para 2021.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante el pleno del Congreso. - EFE
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante el pleno del Congreso. - EFE

manuel sánchez / alejandro lópez de miguel

Pasados los momentos más críticos de la crisis sanitaria del coronavirus, en el Gobierno de coalición se respira alivio y hasta un cierto triunfalismo por cómo se ha gestionado la situación más difícil que ha pasado el país desde la etapa de la Transición. Como dice un dirigente socialista, adaptando el lenguaje a los tiempos actuales: "Estamos en fase optimista".

Fue el propio jefe del Ejecutivo quien tildó como “notable” la labor del Gobierno ante la Ejecutiva del PSOE, y miembros de la dirección del partido destacaron a Público este comentario, recalcando que por primera vez en muchas semanas vieron al líder socialista más relajado. 

Por su parte, el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, máximo órgano de dirección entre asambleas, ha comenzado en sus últimas sesiones con un repaso de su líder, Pablo Iglesias, a los logros del Ejecutivo. La situación que ha tocado gestionar con la llegada de la Covid-19 ha sido durísima, con miles de muertos y el inicio de una crisis social y económica sin precedentes, pero sacan pecho por el escudo social desplegado. Han logrado que asiente la idea de que la austeridad no es una salida, y consideran que es precisamente esto lo que más irrita a las derechas.

Y ahora el objetivo de ambos partidos que sustentan el Gobierno es consolidarse estos cuatro años, como Sánchez dice cada lunes a los miembros de la dirección socialista. Pero para lograr ese objetivo compartido todo pasa obligatoriamente por aprobar, al menos, los Presupuestos Generales del Estado para 2021 -desterrando al fin los aprobados por el PP en 2018-, y en esto también se respira optimismo en las filas del Ejecutivo. En el nuevo escenario de “geometría variable” que se ha abierto tras la nueva actitud mostrada por Ciudadanos. se ven "muy posible" sacar adelante a la primera las Cuentas del Estado.

No obstante, la prioridad sigue siendo pactar los Presupuestos con los partidos que apoyaron la investidura, pero tener el comodín de poder contar con el partido naranja abre muchas posibilidades, ya que con sus votos y los del PNV -reeditando las mayorías que se han alcanzado para sacar adelante las prórrogas del estado de alarma- bastaría para que haya unos nuevos Presupuestos.

Unidas Podemos ya se ha abierto a esta opción, si bien sus dirigentes aseguran que será difícil que el partido de Inés Arrimadas apoye los Presupuestos sociales que prevén diseñar. Antes de entrar en el Gobierno, PSOE y UP firmaron un acuerdo presupuestario, y se da por hecho que las nuevas cuentas se ceñirán a este pacto, en la medida de lo posible, dado el impacto del coronavirus.

Hasta la fecha, pese a que el Ejecutivo se ha comprometido a presentarlos en tiempo y forma -esto es, no más tarde del 30 de septiembre-, lo cierto es que queda mucho trabajo por hacer. En las últimas semanas el Congreso de los Diputados ha ido recobrando su nivel de actividad, si bien aún no ha habido avances en esta materia, aseguran fuentes parlamentarias.

Por lo pronto, algunas de las principales medidas del acuerdo de coalición ya están en marcha o en avanzado estado de tramitación: ocurre con el ingreso mínimo vital, con la Ley de Infancia o la Ley de Libertades Sexuales. Si logran aprobar las cuentas públicas se verán más que reforzados, con un balón de oxígeno para capear la legislatura.

Asumen diferencias y suavizan roces (en público)

Además, en contra de algunas previsiones, el Gobierno de coalición se consolida y cada vez están más engrasadas las piezas. Siguen existiendo roces y los más notables se ven en las diferencias en materia económica y social entre Nadia Calviño y Pablo iglesias.

Sin embargo, ambos socios han aprendido a ser más prudentes a la hora de mostrar en público sus diferencias; y ambos se han acostumbrado a los giros de guion o a las salidas altisonantes de sus compañeros de viaje.

Un ejemplo de esto fue que Iglesias y el ministro de Seguridad Social, José Luís Escrivá, compartieran el tiempo en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados para defender juntos el ingreso mínimo vital, el miércoles. La medida social de mayor calado del programa de coalición ya es una realidad, y ambos se han esforzado por compartir el foco y venderla juntos política y mediáticamente. Hace meses hubo roces y tensiones, ahora sólo hay celebraciones, también por parte del presidente del Gobierno.

Ambos partidos están demostrando una nueva forma de gestionar sus desencuentros

De hecho, su forma de comunicar sus diferencias a cuenta de la comisión de investigación de las finanzas del rey emérito, que Unidas Podemos y otros grupos pretenden crear en el Congreso, demuestran una nueva forma de gestionar estos desencuentros. El PSOE no apoyará su tramitación, y en Unidas Podemos se han esforzado por no cargar contra su posición, sin renunciar tampoco a su voluntad de investigar a Juan Carlos de Borbón en sede parlamentaria.

En otros tiempos esta cuestión habría abierto heridas, pese al protocolo que ambas suscribieron cuando sellaron la coalición, que les garantizaba el derecho a votar distinto. Ahora, la publicación de un polémico argumentario del PSOE con posiciones contrarias a las mantenidas por el Ministerio de Igualdad apenas ha generado reacciones en público, porque existe el convencimiento de que tendrán que entenderse durante casi tres años y medio.

A este ambiente de optimismo también ayudan las encuestas. En todas ellas se auguran ligeras caídas en votos en los dos partidos que sustentan al Gobierno de coalición. Pero en todas ellas el PSOE sigue siendo la fuerza más votada, y la izquierda se sigue imponiendo a la derecha si se tiene en cuenta el global de la representación parlamentaria. Para algunos dirigentes socialistas es una situación más que positiva teniendo en cuenta la situación que han tenido que afrontar e Iglesias no se cansa de repetir que Casado no tiene ninguna posibilidad de convertirse en presidente del Gobierno.

En público y en privado, dirigentes de ambas fuerzas políticas y miembros del Ejecutivo no sólo dan por hecho que la legislatura durará cuatro años, sino que ya acostumbran a añadir que necesitarán otros cuatro para culminar su proyecto político.

En la formación morada recuerdan que aún les queda mucha pista: en líneas generales están cómodos con sus socios, y tampoco entra en sus planes no apurar hasta el último día de la legislatura. En el PSOE, sin embargo, el objetivo sigue siendo cumplir los 1.400 días de mandato que Pedro Sánchez se fijó cuando vio despejada la investidura.

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