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El Gobierno encuentra en el presidente de Ceuta un aliado tras el acuerdo con Marruecos frente a las críticas del PP

El máximo mandatario de la ciudad autónoma, Juan Vivas, ha alabado el acuerdo con el país vecino. Uno de los principales puntos concretos pactados tras la reunión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el rey del país vecino fue la reapertura progresiva de las fronteras con la localidad ceutí y Melilla. Desde las filas populares consideran que no hay contradicciones en sus posiciones.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de Ceuta, Juan Vivas, este miércoles en la ciudad autónoma
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente de Ceuta, Juan Vivas, el pasado 23 de marzo en la ciudad autónoma. Pool Moncloa/Fernando Calvo

El pasado 7 de abril, el presidente del Gobierno viajó a Rabat para reunirse con el rey de Marruecos, Mohamed VI. Pedro Sánchez escenificaba así la "nueva etapa" con el país vecino tras haber mandado días atrás una carta en la que destacaba el giro del actual Ejecutivo en sus posiciones históricas sobre el Sáhara Occidental. Una decisión que le generó fuertes críticas de todos los grupos políticos, del Frente Polisario y de Argelia. Pero que Moncloa tomó "por los intereses de España". Entre ellos, dos nombres propios por encima de todos: Ceuta y Melilla. El Gobierno ha encontrado además un aliado en el presidente ceutí, Juan Vivas, del PP. Un hecho que se contrapone con las críticas que han vertido los populares por la gestión gubernamental. 

Del encuentro de Sánchez con el monarca marroquí salió un principal titular. Las fronteras de ambas ciudades autónomas con Marruecos se abrirían próximamente y de manera progresiva. Todavía no se conoce la fecha exacta pero el acuerdo conjunto firmado entre ambos países así lo dispone y se baraja la opción de que sea a primeros del mes de mayo. Garantizar "la integridad" de Ceuta y Melilla ha estado en todo momento sobre la mesa en el nuevo marco de relaciones con Marruecos. Así se ha ido deslizando progresivamente desde el Gobierno. Incluso lo hizo el propio Sánchez en una visita a la localidad ceutí el pasado 23 de marzo

Los gestos hacia Ceuta y Melilla han sido constantes, aparte del citado viaje del presidente. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, anunció el día que se hizo pública la carta enviada por Sánchez a Mohamed VI, que había telefoneado personalmente para explicarles el acuerdo a sus presidentes. También al de las Islas Canarias, en cuyas aguas cercanas acaba de encontrar petróleo Marruecos. El reino alauí siempre ha mantenido sus aspiraciones anexionistas sobre estos territorios. 

A pesar de que el documento conjunto pactado tras la cumbre bilateral en Rabat no menciona a Ceuta, Melilla o Canarias expresamente (sí se hace con el Sáhara Occidental), en Moncloa consideran que el hecho de pactar la reapertura de fronteras es un síntoma de estabilidad y reconocimiento implícito de la soberanía española sobre unos territorios históricamente reivindicados por Marruecos. 

El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha mostrado su satisfacción por el acuerdo en varias ocasiones. En la memoria también está lo ocurrido el pasado mes de mayo, cuando Marruecos favoreció la entrada en la ciudad autónoma de miles de personas, muchas de ellas menores. Las "acciones unilaterales" también están descartadas según el acuerdo firmado. 

Vivas, a quien definen claramente desde Moncloa como "aliado", según las fuentes consultadas por Público, se reunió el pasado miércoles en Madrid con Albares. Posteriormente también lo hizo con la ministra de Defensa, Margarita Robles. El Ministerio de Exteriores se remitió a la valoración del encuentro que hizo oficialmente el Gobierno de Ceuta. 

Vivas se ha reunido esta semana con los ministros de Exteriores y Defensa en Madrid

En dicha nota, señalaban lo siguiente: "El presidente Vivas ha reiterado la valoración positiva del acuerdo suscrito en Rabat el pasado 7 de abril entre el Gobierno de España y el Reino de Marruecos, compartiendo con el ministro que dicho acuerdo "apertura un periodo de oportunidades para la adopción de iniciativas y medidas en beneficio de la estabilidad y prosperidad de nuestra ciudad".

Vivas realizó una serie de peticiones adicionales como la integración de Ceuta en la Unión Aduanera común manteniendo la vigencia de los incentivos que configuran el Régimen Económico y Fiscal especial (REF), el reconocimiento de la ciudad de un tratamiento comparable al de las regiones ultraperiféricas, habida cuenta del singular hecho fronterizo o su incorporación en el Comité de las Regiones.

"Con respecto al planteamiento formulado por el presidente de la Ciudad, tanto en relación a la frontera como de la Unión Europea, el ministro le ha comunicado que estas cuestiones serán analizadas por parte del Ministerio con el mayor interés y en permanente contacto con el Gobierno de la Ciudad. Finalmente, el presidente le ha agradecido al ministro el trato dispensado al Gobierno de la Ciudad y su compromiso en la defensa del interés de España y, en particular, de Ceuta", concluye el texto. 

Los populares no ven contradicciones

El giro de Sánchez en la cuestión saharaui, y la crisis política que desencadenó, pilló al PP en pleno proceso de reconstrucción de su liderazgo en torno a Alberto Núñez Feijóo. El todavía presidente de la Xunta de Galicia se sumó a las críticas del conjunto del arco parlamentario y acusó a Sánchez de haber tomado esa decisión de forma "déspota", sin contar con nadie, reprochándole haber "roto el consenso de política exterior que España había construido en los últimos 40 años".

Duros reproches a las formas, pero sin entrar en el fondo. Y es que el presidente del PP, hasta el momento, no ha entrado valorar si el principal partido de la oposición está a favor de la autonomía marroquí para el Sáhara o si aboga por la vía del referéndum de autodeterminación. Génova no se moja.

Tampoco lo hace sobre las contradicciones que existen entre la cúpula nacional del partido, muy crítica con la "falta de transparencia" de Sánchez, y el apoyo rotundo del presidente popular de Ceuta al Gobierno. Para Génova, la confianza en sus líderes autonómicos es absoluta, y, además, insisten, los reproches se dirigen a las formas empleadas por el presidente del Ejecutivo.

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