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El Gobierno de Felipe González premió a los guardias civiles del GAL por sus "trabajos sobresalientes"

Los funcionarios condenados por su participación en crímenes del terrorismo de estado recibieron hasta ocho distinciones en atención a sus "méritos". Las condecoraciones jamás fueron revisadas por los sucesivos gobiernos.

Felipe González
El expresidente Felipe González en una imagen de archivo. EFE

Los miembros del GAL tienen medallas en sus hojas de servicio. Las recibieron durante el Gobierno de Felipe González y las mantuvieron incluso tras ser condenados por ese crimen del terrorismo de estado. En total, el Ejecutivo del PSOE repartió ocho medallas entre tres rostros del GAL: el ex ministro del Interior José Barrionuevo y los ex agentes de la Guardia Civil Enrique Dorado y Felipe Bayo.

Según consta en una serie de respuestas enviadas por Interior al diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, todos ellos fueron condecorados tras los crímenes perpetrados por el terrorismo de estado que encarnó el GAL, una organización parapolicial creada durante el Gobierno de Felipe González

Iñarritu había solicitado información acerca de las condecoraciones otorgadas a una serie de policías que, o bien estuvieron relacionados con el GAL, o bien fueron condenados por torturas. Las respuestas remitidas por Interior  contienen, de forma genérica, las razones oficiales por las que el Estado otorga distinciones como las recibidas por todos ellos.

El exministro Barrionuevo fue condecorado en julio de 1988 con la Medalla de Oro al Mérito Policial por "dirigir o realizar algún servicio de trascendental importancia, que redunde en prestigio de la Corporación, poniendo de manifiesto excepcionales cualidades de patriotismo, lealtad o abnegación".

La distinción también busca reconocer los méritos de quien hubiese tenido "una actuación ejemplar y extraordinaria, destacando por su valor, capacidad o eficacia reiterada en el cumplimiento de importantes servicios, con prestigio de la Corporación".

El guardia civil Enrique Dorado, quien participó junto a Felipe Bayo en el asesinato de Joxean Lasa y Joxi Zabala en 1983, fue condecorado con la Cruz con distintivo rojo de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, que premia a quienes "en el transcurso de un servicio de manifiesta importancia que comprenda un ineludible riesgo de perder la vida", ejecutasen para su cumplimiento "acciones claramente demostrativas de extraordinario valor personal, iniciativa y serenidad ante el peligro".

El agente recibió además tres cruces con distintivo blanco de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, que premiaban a quienes ejecutasen, dirigiesen o colaborasen directamente "en el éxito de un servicio en el que por su extraordinaria dificultad e importancia se hayan evidenciado relevantes cualidades profesionales o cívicas".

Además, mediante esas medallas se reconocía a quienes lograsen "sobresalir con perseverancia y notoriedad en el cumplimiento de los deberes de su empleo o cargo, de forma que constituya una conducta ejemplar digna que se resalte como mérito extraordinario", así como a aquellos agentes que hubiesen realizado "estudios profesionales o científicos, u otros hechos o trabajos sobresalientes, que supongan notable prestigio para el Cuerpo, o utilidad para el servicio oficialmente reconocido".

Bayo, por su parte, recibió el 4 de octubre de 1984 una cruz blanca al mérito policial, con la que se reconocía al premiado "cualquier hecho que evidencie un alto sentido del patriotismo o de la lealtad, con prestigio para la Corporación o utilidad para el servicio".

La medalla en cuestión también permitía premiar a quienes hubiesen efectuado "cualquier modo no previsto actos distinguidos de análoga naturaleza que redunden en prestigio de la Corporación o utilidad para el servicio".

"Iniciativa y serenidad"

Asimismo, Bayo recibió la Cruz con distintivo rojo de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, que según se refleja en la respuesta de Interior a Iñarritu busca premiar a quienes ejecutaron "acciones claramente demostrativas de extraordinario valor personal, iniciativa y serenidad ante el peligro" o realizaron "otros hechos o trabajos sobresalientes que supongan notable prestigio para el Cuerpo o utilidad para el servicio oficialmente reconocido".

Por su parte, el expolicía José Amedo, quien varios años más tarde sería condenado por su relación con el GAL, recibió en noviembre de 1982 –aún bajo el Gobierno de Calvo Sotelo– una cruz blanca al mérito policial.

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