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La guerra de comisarios pone en jaque al ministro del Interior y al director de la Policía

Las informaciones desveladas sobre el comisario José Villarejo y sus acusaciones al responsable de Asuntos Internos, Marcelino Martín, tienen divididos a los mandos policiales. Algunos dan ya por cesado a Ignacio Cosidó.

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Foto de archivo de Ignacio Cosidó y Jorge Fernández Díaz. / EFE

MADRID.- El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, está manteniendo un perfil bajo tras la polémica estallada sobre el comisario José Manuel Villarejo Pérez. Muchos mandos policiales le dan por cesado y aseguran que ha perdido la batalla ante el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y ante el director adjunto operativo de la Policía (DAO), Eugenio Pino. Sin embargo, estos mandos policiales también llevan meses dando por cesado al comisario de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas-Aranda, aunque este aún sigue en su puesto.


Sobre el ministro, como desveló ayer Público, Villarejo podría tener información que se remonta a cuando Jorge Fernández Díaz dirigía el PP catalán. Y Pino ha tenido que posicionarse a favor de este, a pesar de que el comisario de Asuntos Internos ha sido su aliado desde hace años. Sin embargo, del lado del supuesto bando perdedor se encontraría el CNI, con quien despacha el comisario Martín y Soraya Sáenz de Santamaría. Al menos eso es lo que dicen las fuentes cercanas al DAO y al agente encubierto.

Policías del PP

Tanto a Pino como a Martín (y también a Villarejo) se les acusa de ser del PP. Sin embargo, “en la policía estamos acostumbrados a estas puñaladas entre la gente del mismo bando. En la época de Rubalcaba, los comisarios Telesforo y Rancaño también le metían cuchilladas al DAO de turno y viceversa”.

En este caso, la pelea entre Pino e Ignacio Cosidó viene desde el nombramiento de ambos. El director general no quería como adjunto a este gallego formado en la Academia Militar de Zaragoza y que llegó a la policía desde el régimen castrense. “Fue una orden de Moncloa, directamente de Mariano Rajoy”, aseguran fuentes sindicales.

Eugenio Pino y el PSOE nunca se llevaron bien. Con Aznar dirigió la Unidad de Intervención Policial (UIP) con mano férrea. Zapatero lo destituyó y, a pesar de ser un comisario principal, le envió a Huesca como jefe provincial. No le sentó nada bien y escribió una minuta a su antecesor durante el mandato de Rubalcaba, Miguel Ángel Fernández-Chico, que le trajo de vuelta a Madrid adscrito al DAO pero sin muchas funciones.

Ignacio Cosidó ha tenido que tragar con Pino. No se mete mucho en sus asuntos, cuentan a Público algunos agentes, “le deja dirigir la Policía como si fuera el Ejército”. Y añaden: “También le consiente sus rarezas. A los agentes de la policía científica les obliga a ir con el uniforme, botas incluidas, dentro de la comisaría general. No le gustan las batas blancas por los pasillos. Además ha cambiado las insignias de la Policía por otras más castrenses”.

La sombra del CNI

Pino fue quien encargó al comisario Marcelino la investigación sobre el pequeño Nicolás, después de que la jefa de gabinete de la vicepresidenta, María Picó, enviara una carta al secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez, pidiendo la detención. Los motivos por los que fue encargada a Asuntos Internos son que había policías nacionales en la causa y que el comisario de esa unidad es el enlace con el CNI.

Al comisario Marcelino Martín, la gente de Villarejo le acusa ahora de “estar al servicio del CNI y no de la Policía. Los servicios de inteligencia quieren saldar cuentas con Villarejo y con Pino, porque no están de acuerdo con que exista un servicio que pueda competir con ellos en esas tareas y el DAO puso mucho empeño al llegar en intentar oficializar esta unidad, pero no lo ha conseguido”.

El propio Villarejo ha escrito sobre las denuncias que ha hecho en contra del CNI y contra vicepresidencia del Gobierno. “Si no cesan a Marcelino es porque Soraya no deja al ministro que lo haga, pero Pino podría destituirle de sus funciones y pasar la investigación de Nicolás a otras manos”, aseguran estas fuentes.

Es más, Pino no ha vuelto a dejar en manos del comisario de Asuntos Internos las otras dos peticiones de investigación sobre José Villarejo que han caído en sus manos. La primera fue el 27 de febrero, por la doctora Pinto, que solicitó al secretario de Estado que detuviera al comisario por apuñalarla tras ser contratado por el amigo del rey, Javier López Madrid. Pino ha mandado la denuncia a los juzgados, que ya la tenían, y se ha lavado las manos en este asunto.

Algo similar ha hecho con la investigación patrimonial, encomendada a José Ángel Fuentes Gago. Este inspector jefe es hombre de confianza del DAO y antiguo compañero del Villarejo en el SPP (Sindicato Profesional de la Policía), como mucha de la gente que Pino ha recuperado para la dirección adjunta y que militaron en dicho sindicato. “Pero no le correspondería a Gago investigar a Villarejo puesto que tiene una graduación inferior y porque para eso está Asuntos Internos o la Unidad de Régimen Disciplinario. Pero con el comisario de Régimen Disciplinario tampoco se lleva bien Pino, porque viene de la época de Rubalcaba”.

El ático de González

Sin embargo, algunas fuentes de la Policía apuntan que “Pino está intentando calmar las aguas con Villarejo”. La guerra de minutas con la que ha amenazado el comisario cordobés no sólo afectaría a un supuesto dinero perdido por el CNI sino también a las investigaciones y ceses que en los últimos años ha habido en la UDEF.

Alineados con él estarían el comisario Agapito Hermés de Dios, destinado en Marbella en la época en que se descubrió el ático de Estepona del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Él guardaría una minuta en la que informaba a Pino que sí había indicios para seguir investigando y cuyo contenido le hicieron cambiar, según fuentes cercanas a Villarejo, “el director general y el comisario de Asuntos Internos”.

También el comisario Enrique García Castaño, que también participó en la investigación del ático; y Jaime Barrado, que fue cesado como jefe de la UDEF y que dirige la comisaría de Chamartín, donde la doctora Pinto denunció hasta en once ocasiones amenazas y agresiones.

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