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La izquierda exige a Rajoy que no ceda al "chantaje" de Cameron a la UE

Pablo Iglesias se “estrena” como portavoz de su grupo en la comparecencia del ministro en funciones de Asuntos Exteriores, García-Margallo, y le pide que sea “patriota” e impida que la UE “se arrodille” para evitar el 'brexit'.

El ministro en funciones José Manuel García-Margallo conversa con el líder de Podemos, Pablo Iglesias. - EFE

MADRID.- Todos los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados, salvo el PP, han criticado con mayor o menor énfasis la propuesta del presidente Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, que debatirán este jueves en Bruselas los líderes de los 29 Estados miembros de la UE. El fin de la cumbre europea es contentar al premier británico, David Cameron, y evitar el triunfo de la salida del Reino Unido de la Unión en el referéndum previsto para el próximo año.

La izquierda parlamentaria, especialmente los socialistas y Podemos, han sido muy críticos con la actitud de Bruselas ante las pretensiones de Cameron, que el líder de la formación morada, Pablo Iglesias, ha calificado como chantaje. Un adjetivo que también ha asumido el portavoz socialista, José Ignacio Sánchez Amor, quien ha añadido que “el objetivo debe ser mantener dentro de la UE al Reino Unido sin menoscabar los principios de la UE”.

Iglesias, que se ha “estrenado” como portavoz de Podemos en el primer acto estrictamente parlamentario de esta legislatura, compartiendo el tiempo con su portavoz en la comisión de Asuntos Exteriores, Pablo Bustinduy, ha asegurado que la propuesta del presidente Tusk sometida a debate mañana en Bruselas “supone poner de rodillas a la UE ante Cameron”. “Si estamos en el Gobierno será un Gobierno patriota y europeista”, ha dicho, al tiempo que denunciará “ese paraíso fiscal que se llama la City y que tanto ha tenido que ver en la crisis que afecta a nuestros jóvenes”.

La comparecencia de ministro en funciones José Manuel García-Margallo ha sustituido a la petición inicial de que fuese el propio Mariano Rajoy quien compareciese en la sesión plenaria. La cámara se reunía para asumir en Bruselas una posición mayoritaria del nuevo parlamento ante un Consejo Europeo que va a tratar asuntos de máxima importancia para el futuro de la UE tras la presión de Cameron ante el riesgo de abandonar la UE.

Según el ministro, la propuesta elaborada por el presidente Tusk permite que el Reino Unido siga en el seno de la UE, con determinadas salvaguardas que, a su juicio, no menoscaban las esencias de los tratados de la Unión. A lo largo de una sesión que se ha prolongado durante cuatro horas, García-Margallo ha descrito los riesgos que tendría para el acervo comunitario la salida de un socio como los británicos, además de los perjuicios que conllevaría para España y sus intereses económicos, tanto en las importaciones como exportaciones y también para el sector turístico. “Además, los 130.000 españoles que trabajan en las islas perderían sus derechos”, ha dicho.

Su extensa locución inicial, de algo más de una hora, no ha convencido a ningún grupo parlamentario. Como denominador común todos han denunciado que el proceso de elaboración de una propuesta para que Cameron pueda convencer a sus conciudadanos para que se decidan por mantenerse en el seno de la UE en el próximo referéndum no ha estado sometido a un debate serio y riguroso. Prácticamente todos ha criticado la escasa valentía de Bruselas frente a las exigencias del primer ministro británico.

Además, se ha criticado que el apoyo de Rajoy a la propuesta del presidente del Consejo Europeo no se haya condicionado a la decisión del nuevo parlamento surgido de las urnas cuando el actual Gobierno se encuentra en funciones. Frente a este clamor unánime, García-Margallo ha esgrimido que “no es de recibo pensar que un dirigente se siente a negociar con una propuesta cerrada de antemano; eso es impensable”.

Durante el debate ha habido un seco enfrentamiento entre el portavoz de ERC, Joan Tardá, y el ministro a cuenta del proceso independentista catalán. El diputado republicano le ha espetado que “no van a hacer callar el proceso catalán usando su Tribunal Constitucional corrompido al suspender la conselleria del Exterior”. El ministro le ha respondido que “ninguno de los 193 países firmantes de la carta de las Naciones Unidas, reconocería una proclamación de independencia unilateral”. En cualquier caso, el buen tono en la discusión ha concluido entre algunas risas al asegurar el titular de Exteriores que “hemos de quedar a comer otro día”.

Ese tono distendido ha protagonizado la recta final de la sesión, especialmente entre el ministro e Iglesias al hacer alusión ambos a su formación intelectual e ideológica en relación a las continuas alusiones de ambos a citas de terceros, especialmente personajes históricos. En ese contexto el propio Tardá se ha definido como “menchevique algo rustico”, mientras que Iglesias ha alabado la formación intelectual como democristiano del ministro, “cosa que no es habitual en el PP”.