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La juventud andaluza busca un camino entre el desempleo y la falta de expectativas

Confianza en la familia, uso masivo de las nuevas tecnologías y escasa esperanza en el futuro –peor en el caso de las mujeres que de los hombres– son tres de las conclusiones que se pueden extraer del completo estudio –del centro de estudios andaluces de la Junta, Centra– que radiografió, tras los peores momentos de la pandemia, a la juventud andaluza.

Estudiantes de ingeniería espacial invitados a la presentación. A 19 de octubre de 2021, en Sevilla (Andalucía, España). Factoría Cruzcampo ha presentado este martes ante la cercanía de noviembre, el Mes de la Ciencia, una cerveza artesana inspirada en la
Estudiantes de ingeniería espacial invitados a la presentación de una cerveza artesana inspirada en las nebulosas de la galaxia el 19 de octubre de 2021, en Sevilla. María José López / Europa Press

Confianza en la familia, uso masivo de las nuevas tecnologías y escasa esperanza en el futuro –peor en el caso de las mujeres que de los hombres– son tres de las conclusiones que se pueden extraer del completo estudio –del centro de estudios andaluces de la Junta, Centra– que radiografió, tras los peores momentos de la pandemia, a la juventud andaluza, con 1.522 entrevistas a principios de este año.

"Los resultados –se lee en el trabajo– muestran que los jóvenes de entre 18 y 34 años tienen un alto grado de satisfacción con la familia (8,3), [es] el aspecto con el que más satisfechos y satisfechas se encuentran. La situación económica es el ámbito que adquiere un menor grado de satisfacción (5,4), aspecto lógico vinculado con los problemas de acceso a su primer empleo. Respecto a la valoración que hacen de su vida en el futuro, se aprecia una percepción pesimista, ya que el 45% [el 52% de las mujeres] opina que tendrá una vida peor que la de sus padres. Esta es una cuestión que comenzó a detectarse tras la gran crisis de 2008 y que sigue aún vigente".

El contexto en el que los jóvenes en Andalucía buscan un camino está enmarcado por unas cifras de fracaso escolar –por encima del 20%, según el INE– y de desempleo juvenil –que ronda el 50%, también según el INE– superiores en varios puntos a la media española, lo que, unido a la confianza en la familia y los vínculos de amistad –"las redes informales juegan un papel clave en la configuración de nuestro sistema de bienestar, dando acceso no solo a información relevante, sino a recursos", se lee en el estudio–, explica en parte las "altas tasas de retraso en la emancipación" de la juventud andaluza que detecta el Centra.

El de la juventud es un asunto que preocupa a la clase política andaluza y que el nuevo secretario general del PSOE, Juan Espadas, ha tratado de colocar en la agenda en su negociación, aún abierta, con el presidente, Juanma Moreno (PP), respecto de los presupuestos de la Junta del año próximo.

"Se esperan importantes transformaciones en el ámbito laboral, familiar, en la forma de relacionarnos, que hace que muchos de estos jóvenes tengan que enfrentarse a importantes paradojas vinculadas a las incertidumbres de las nuevas estructuras sociales, las tendencias al individualismo y al mismo tiempo las nuevas formas de solidaridad o la interacción de valores racionales y emocionales", afirman los autores del estudio, dirigido por Luis Ayuso, profesor titular de Sociología de la Universidad de Málaga, en colaboración con Olga Jiménez Rodríguez y Nadia Khamis Gutiérrez, investigadoras del Centro de Investigación Social Aplicada de la Universidad de Málaga.

El trabajo profundiza en diversos ámbitos. Sigue un resumen por áreas de los principales datos que revela el trabajo.

La pandemia

Los jóvenes son a quienes "más ha afectado el confinamiento al estar en el comienzo de sus trayectorias vitales". "Las actividades de ocio y deportivas, así como las relaciones sociales se han visto perjudicadas para la mayoría", revela el estudio. No obstante, "las relaciones familiares han mejorado, así como la tendencia a una mayor implicación en las tareas domésticas como consecuencia del periodo de clausura" concluye el estudio.

Formación y empleo

Más de la mitad de los jóvenes participan de alguna forma en el mercado laboral: "el 30% lo hace a través de una dedicación exclusiva y un 23,5% complementa el trabajo con sus estudios". En cuanto a la búsqueda de empleo, "los jóvenes –afirman los investigadores– son conscientes de la necesidad de su formación y la realización de estudios, por ello intentan estudiar algo que tenga oportunidades profesionales". Así lo afirma el 30%. El 19,1% considera que la mejor forma de conseguir un empleo es hacer unas oposiciones,, mientras que el 8,1% cree que puede crearse su propio empleo. Las prácticas, los contactos y la búsqueda activa de empleo también son fórmulas que citan los jóvenes para lograr un trabajo. "Las características más demandadas de un empleo por las generaciones más jóvenes se orientan hacia la seguridad y la estabilidad, además de otras cualidades referidas a la comodidad en el puesto de trabajo como son el sueldo, el horario y el ambiente de trabajo" se lee en el estudio. Del trabajo se extrae la conclusión también de que la juventud está deseando trabajar y ganarse el pan. Así, más de la mitad aceptaría cambiar de residencia para trabajar –solo el 20% dice que no– y el 65% estaría dispuesto a cambiar de oficio –solo el 17,,8% dice que no–.

Emancipación

La independencia económica "tiene un papel importante para entender la emancipación, aunque es un concepto que se construye socialmente", se lee en el trabajo. El 40% de los jóvenes andaluces de entre 18 y 34 años se consideran emancipados, el porcentaje, cuanta más edad, es mayor. Por otro lado, los autores del trabajo analizan que "se observa cierta permisibilidad por parte de los padres y madres hacia los hijos/as, sobre todo si se pudiera comparar con generaciones anteriores". Los resultados muestran que la mayoría podía llegar a casa a la hora que quisiera sin ningún problema (57,4 %), tomarse unas copas (61,5 %), reunirse con la pareja o amigos (62,6 %) o no ir a comer (68 %). En cuanto a las razones más importantes para dejar de vivir con los padres, estas se relacionan con el aspecto económico, ya que "el 46,2 % señala la importancia de tener independencia económica para poder llevar la vida que quieran y para el 20,4 % es relevante tener un empleo".

Redes familiares

Los temas sobre los que se habla con mayor frecuencia en el hogar, en las familias, son "el trabajo o los estudios (73,2 %), los planes de futuro (50,4 %), las relaciones personales (54 %) y el ocio y el modo de empleo del tiempo libre (52,3 %)". En cambio, "se habla poco o nunca sobre el sexo (67,5%) o las drogas (62,5%)".

"Aunque existe cierto nivel de comunicación –escriben los autores– en el hogar, el 45,2% de los jóvenes andaluces entre 18 y 34 años no pide ayuda cuando tiene un problema, dándose algunas diferencias significativas según el sexo, ya que es mayor el porcentaje de hombres (50,3%) que no piden ayuda respecto a las mujeres (40%). Las personas a las que suelen acudir cuando tienen un problema son los padres y madres(33%),la pareja(30,2%),y los amigos(21,2%).

Relaciones de pareja

Se nota cierta sensibilización respecto al machismo y a los malos tratos, el 40% de las mujeres cita el comportamiento como el principal motivo por el que rompería la pareja. El resto de causas de ruptura relevantes son los celos y el excesivo control y la aparición de otra persona. Por otro lado, el 68% de los jóvens tiene pareja, pero solo la mitad comparte la vivienda con ella. Respecto a la opinión de los jóvenes sobre la mejor forma de conocer a la pareja, el 21,2% señala como opción preferida conocerla a través de amigos o conocidos. A su vez, el 19,6% indica que es preferible conocer a la pareja de forma casual y el 14% prefiere conocer a la pareja saliendo de bares o discotecas. Respecto al uso de internet como medio para buscar pareja, el 10% lo señala como mejor opción, habiéndose incrementado esta opción en los últimos años.

Sexo

La edad media a la que los jóvenes andaluces tuvieron su primera relación sexual es de 17 años –no se aprecian diferencias notables entre hombres y mujeres–. En relación con las prácticas sexuales, "el 82% mantienen relaciones sexuales con su pareja, y el 8,5% lo hace solo con una persona, aunque no sean pareja, de modo que se aprecia una tendencia hacia el mantenimiento de las relaciones sexuales con una sola persona; aunque la tolerancia hacia relaciones poliamorosas está creciendo en la población joven", se lee en el trabajo.

Nuevas tecnologías

"Uno de los rasgos que más caracteriza a estas generaciones es el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación", se lee en el trabajo. "Resulta evidente –añaden los investigadores– el hecho de que los jóvenes utilizan frecuentemente las nuevas tecnologías, sobre todo ante la mayor digitalización de la sociedad como consecuencia de la crisis de la covid. No obstante, con este estudio se ha cuantificado la frecuencia de uso de diferentes medios digitales, destacando que los jóvenes utilizan internet 7 horas y media al día, ordenadores 4,3 horas y 6 horas y media el teléfono móvil".

Consumo de drogas

Por término medio, los jóvenes andaluces disponen de 23,75 horas de ocio a la semana. Por otro lado, el estudio también recopila datos sobre el consumo de drogas. El 81,8% de los jóvenes señala que ha probado el alcohol, asimismo el 55% ha probado el tabaco. Con respecto a otros tipos de drogas menos usuales, el cannabis ha sido probado por un 29,6% de los jóvenes encuestados, por un 7,4% la cocaína y por un 5,3% el éxtasis. Las principales razones que responden los jóvenes por las que se consumen drogas, señalan diferencias por grupos de edad, ya que, de los jóvenes entre 18 y 24 años, el 27,8% considera que el principal motivo es para divertirse, mientras que en la generación más mayor de entre 30 y 34 años, el 27,1% considera que el motivo por el que se consume es para integrarse.

Vida rural y urbana

Otro de los aspectos que aborda esta encuesta se refiere a la despoblación, que afecta sobre todo a la salida de los jóvenes de las zonas rurales en la búsqueda de nuevas oportunidades. "La despoblación del mundo rural es una de las problemáticas de la sociedad andaluza actual. Por tanto, se ha considerado conveniente analizar la percepción de los jóvenes sobre el mundo rural y la predisposición que tienen los mismos para vivir en un pueblo. En primer lugar, se plantea el significado que tiene para ellos el mundo rural. Entre las opciones más destacadas se encuentra: agricultura o campo para el 26,6% de los jóvenes; entorno, paisaje, aire puro, sol, medio ambiente, naturaleza para el 21,7%; y forma de vida, calidad de vida, sociabilidad y convivencia para el 16,7%. En definitiva, se aprecia una connotación positiva en el significado que tiene el concepto de mundo rural para los jóvenes andaluces", afirma el estudio.

"La disposición –prosigue el trabajo– que tiene la generación joven a vivir en un pueblo pequeño es elevada, ya que casi la mitad estarían dispuestos (47,6%). Sin embargo, hay que profundizar en los requisitos fundamentales que demandan para residir en pueblo pequeño. Las principales condiciones que plantean es que exista la oportunidad de trabajar en lo que se ha estudiado (15,2%), que este se encuentre próximo a una gran ciudad (13,8%) y que disponga de servicios sanitarios adecuados (12%). Todo ello son aspectos difíciles de conseguir cuando las oportunidades de empleo se concentran en las grandes ciudades; no obstante, la percepción positiva hacia lo rural y el cambio de modelo productivo puede dar lugar al nacimiento de nuevas oportunidades en las que se debe trabajar desde los entornos rurales".

Participación política

El 53,9% de los jóvenes andaluces señala haber firmado alguna vez una petición, el 40,3% ha participado en un foro y el 38,8% ha asistido a una manifestación. "Se desarrollan nuevas formas de participación política a través de medios digitales que poco a poco van sustituyendo a las formas tradicionales" ,afirma el estudio. Por otro lado, en cuanto a la participación en la política, los resultados muestran que un 57,8 % de los jóvenes andaluces votaron en las últimas elecciones al Parlamento de Andalucía, un punto por debajo de la participación global.

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