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La Ley de Memoria Histórica Sorpresa en el PSOE y rechazo de la oposición por el "bandazo" sobre el Valle de los Caídos

Los socialistas dicen que es la posición del Gobierno, pero que se negociará con el resto de grupos. PP y Ciudadanos lo ven como una traición a la propia propuesta del PSOE y al espíritu de la transición, e IU se opone y lo ve un cambio "caprichoso"

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El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, a su llegada al aeropuerto Viru Viru, en la ciudad boliviana de Santa Cruz. REUTERS/Rodrigo Urzagasti

El anuncio hecho desde Bolivia  por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de querer convertir el Valle de los Caídos en un cementerio civil sorprendió este miércoles hasta a algunos miembros de su propio Gobierno y de su partido, y desató una oleada de críticas por parte de la oposición desde la derecha y desde la izquierda.

Se daba por hecho que, una vez exhumados los restos del dictador Francisco Franco, el Valle de los Caídos se convertiría en un centro para la recuperación de la Memoria Histórica o en un Museo de la Guerra Civil, que fue la última idea que barajó el presidente del Gobierno, según le transmitió a algunos miembros de la dirección federal del PSOE.

Por ello, nadie contemplaba esta reconversión del Valle de los Caídos que, además, según apuntaron algunos especialistas en esta materia, podría conllevar conflictos jurídicos y problemas con la Iglesia Católica.

El primero en mostrar su sorpresa fue el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, que si querer desdecir al presidente se limitó a decir: “No tengo noticia de que hayamos cambiado de opinión, hay un acuerdo del Consejo de Ministros que se va a tramitar en las Cortes en forma de decreto ley. No tengo más noticias”, contestó a los periodistas.

Además, otros miembros del equipo de Gobierno mostraron a Público también su extrañeza por este anuncio, limitándose a decir que no les constaba ese cambio de criterio. "Yo no sabía nada", afirmó una ministra al ser preguntada por el tema.

Desde el PSOE, el portavoz en el Senado, Ander Gil, no dio ni siquiera por cerrada esta decisión, ya que indicó que el Gobierno “ha expresado una posición, pero que el Ejecutivo sigue abierto a escuchar otras propuestas de los distintos grupos parlamentarios para llegar a una posición consensuada, en un intento de rebajar el malestar que ha provocado la propuesta entre los propios partidos que apoyaron la moción de censura.

De hecho, Gil no vino más a que a recordar a lo que se había comprometido el Ejecutivo, que era a debatir, dialogar y llegar a un acuerdo lo más mayoritario posible sobre éste y otros aspectos relativos a la Memoria Histórica, durante la tramitación del Real Decreto en el Congreso.

Vista general del monumento del Valle de los Caídos. EFE/ J.J.Guillen

Desde la oposición, las críticas fueron más duras, y acusaron al presidente del Gobierno de estar gobernando, de nuevo, a bandazos. Así lo dijo el propio presidente del PP, Pablo Casado, quien acusó al Ejecutivo de “moverse a bandazos”, a la vez que recordó que la propuesta de Sánchez incomple la iniciativa parlamentaria de su propio Grupo y de la comisión de expertos, que propugnaban un centro para la Memoria Histórica.

Además, Casado ya apuntó que la tipología de cementerio civil que propone Sánchez, “la va a tener que explicar”, anticipando los problemas que pueden avecinarse si el Gobierno mantiene esta posición.

Por otra parte, el diputado de Ciudadanos Toni Cantó indicó que la propuesta del presidente del Gobierno supone “traicionar” el espíritu de reconciliación de la transición, mostrando el rechazo de su grupo a la propuesta.

Desde Unidos Podemos hubo más prudencia a la hora de valorar dicho anuncio, y su portavoz en el Senado, Ramón Espinar, indicó que este asunto aún lo tienen que hablar con el Gobierno. No obstante, puso el énfasis en que lo más importante es que el Valle de los Caídos deje de ser “el último monumento de Europa a las dictaduras”.

En Izquierda Unida, sin embargo, no gustó nada esta propuesta, y la responsable del área de Memoria Democrática de la coalición de izquierdas, Esther López Barceló, calificó esta decisión como de “bandazo caprichoso”, anunciado su oposición a convertir el Valle de los Caídos en un cementerio civil.

Sólo los partidos nacionalistas se quisieron mostrar al margen de la polémica, manteniéndose en sus posiciones tanto PNV como ERC, que dicen a las claras que lo mejor que se puede hacer con el Valle de los Caídos "es volarlo", lo que este miércoles mismo reiteró Gabriel Rufián.