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Manuela Carmena, una candidata que busca "repensar la democracia"

Magistrada ‘desjubilada’, la candidata de la dirección de Podemos a la alcaldía de Madrid ha dedicado su vida a la defensa de los más débiles y a combinar compromiso social con búsqueda de la justicia. 

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Manuela Carmena en 'Público'.

MADRID.- Si algo preside la trayectoria profesional y personal de Manuela Carmena es su compromiso social, que arranca desde joven cuando fue una de las fundadoras del despacho laboralista de la calle Atocha de Madrid –donde asesinaron a cinco de sus compañeros en 1977- y que culmina con una empresa sin ánimo de lucro dedicada a la comercialización de ropa infantil y de juguetes, que son cosidos por presos y por personas que trabajan en talleres sociales.

Magistrada “desjubilada” tras 30 años de ejercicio profesional, la candidata de la dirección de Podemos a la alcaldía de Madrid es una peculiar mujer capaz de andar en bicicleta, cuidar de sus nietos y colaborar con el Gobierno vasco en el esclarecimiento de los casos de víctimas de abusos policiales desde la década de los años 60 hasta ahora. Entre ellos se encuentran los llamados sucesos de Vitoria, donde en 1976 la policía armada atacó a una asamblea de trabajadores, mató a cinco de ellos y causó heridas a otros 150.

Manuela Carmena es una entusiasta tan convencida, que se ha puesto como misión el que la Justicia sea comprendida. De ahí que haya inventado un juego, titulado Play-Tos, junto con la magistrada María Victoria Cinto, su amiga y compañera de muchos proyectos. Dibujado por Antonio Fraguas Forges es un juego divertido, tipo Trivial, que contiene preguntas y respuestas sobre la justicia y sus distintos mecanismos y procesos.

“Yayos emprendedores”, así se llama otro proyecto, la empresa solidaria que fundó con el abogado Ignacio Montejo, ahora desaparecido, para comercializar las creaciones artesanas de los presos y presas de Aranjuez y Alcalá-Meco, así como de los talleres de inserción social de Madrid.

La tienda se llama Zapatelas y está en la calle Manuela Malasaña 21 de Madrid. La empresa no reparte beneficios, ya que todos los ingresos se destinan al sueldo de los presos y presas y de los trabajadores, así como al gasto de materiales o a la reinversión en el propio proyecto social.

Pionera del Derecho

Carmena es una pionera del Derecho y de la justicia desde la Transición. Licenciada en Derecho en 1965, fue una de las fundadoras del despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha, que en 1977 sufrió un atentado de la extrema derecha en el que murieron asesinados cinco compañeros de despacho.

Entonces ella tenía 26 años, y llevaba al despacho a su hija Eva, que acababa de nacer. Iba siempre a cuestas con ella dentro de un capacho. A veces, los clientes le decían "doña Manolita, que la niña llora" e iba a consolarla. Luego su suegra se ofreció a cuidarla y para ella fue un gran alivio.

Inquieta, defensora de los obreros y detenidos durante la dictadura franquista, ha sido también vocal del CGPJ, jueza decana de Madrid y jueza de vigilancia penitenciaria. Ha representado a España en el Grupo de Trabajo contra las Detenciones Arbitrarias de la ONU. Ha sido también relatora de Naciones Unidas.

Valiente, original, provocadora y respetuosa a la vez, Carmena siempre se pregunta cómo mejorar el mundo y los problemas de la sociedad.

La ponencia de Manuela Carmena sobre la reinvención de la justicia suscita estos días un vivo debate en Público.

En una entrevista concedida a Público antes de que se planteara que podría ser candidata a la alcaldía de Madrid, Manuela Carmena defendía la Transición y la democracia que se instauró en 1978: “Valió la pena muchísimo, y hemos disfrutado de una democracia y de una libertad que mereció la pena. Lo que pasa es que las cosas tienen caducidad y hay que renovarlas. Y es lo que ha pasado. Se ha dilapidado el capital y hay que reinvertir. Supongo que habrá que hacer una ampliación de capital y volver a recapitalizar nuestra democracia”, explicaba. "Ahora hay corrupción y cosas que no nos gustan, pero nada comparable a la dictadura. Hay que darse cuenta de lo que es una dictadura y hasta qué punto las mentes crecen estrechas".

Para ella, el problema de la crisis del sistema no reside en la Transición, sino en que los partidos de izquierdas dilapidaron el capital humano que heredaron. Así, deshicieron el movimiento ciudadano, de oposición y obrero, que había hecho posible la Transición".

Aún recuerda, siendo juez, las reuniones de jueces en la Plaza de Castilla, sentándose al lado de alguno de los magistrados del Tribunal de Orden Público que le habían mandado detener años atrás. "Estábamos sentados los dos, y había respeto mutuo". Pero aquella fuerza "no se aprovechó para refundar la democracia de verdad, sino que copiamos las democracias desgastadas del mundo". Y se rompió la vinculación entre la democracia y los ciudadanos. Esa vinculación es la que ella defiende recuperar.

Carmena cree que el problema reside en que la democracia "se ha enquistado en una democracia formal y no en una democracia real. Y se ha producido una situación curiosa —añade— que ocurre no solamente en España sino en todo el mundo, que es una crisis de la democracia representativa que ha venido no ya por el desgaste del capital con el que comenzó la democracia española, que también, sino del propio desarrollo científico".

Explica que desde el momento en que los ciudadanos "pueden tener una voz directa en las cosas públicas empieza a cuestionarse el que haya una delegación de la acción". "La democracia representativa en un parlamento lleno de personas que nos representan no tiene sentido. Yo creo que hay una crisis general en el mundo, junto con un desgaste y una descapitalización democrática de nuestras estructuras que ha permitido la corrupción", afirmaba.

Carmena cree que se han juntado muchos factores para esta crisis. Entre ellos, ese avance tecnológico que cuestiona el propio mandato representativo —basado en la imposibilidad de una gestión directa— así como la "brutal corrupción". 

Defiende cuestionar las estructuras de los partidos políticos y crear otras estructuras de gestión "que puedan recoger las ideas, los intereses de los distintos ciudadanos". Pero, antes, también hay que limpiar la corrupción. Ese es el reto actual como sociedad.

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