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Paco Mena (coordinadora antidroga del Campo de Gibraltar): "Vamos a perder a una tercera generación en el narcotráfico"

En esta entrevista con 'Público', Mena asegura que el problema de la comarca no es exclusivamente policial y de "porra y cárcel": "El narcotráfico se alimenta de la pobreza, la falta de oportunidades y la exclusión social".

Francisco Mena, presidente de la coordinadora contra la droga Alternativas.
Francisco Mena, presidente de la coordinadora contra la droga Alternativas. Público / Cedida

Francisco Mena, Paco Mena, de la coordinadora antidroga del Campo de Gibraltar Alternativas, es una de las voces que mejor conoce la problemática del narco en la comarca. Hace unos días, saltó una noticia incomprensible: el PP andaluz vetó su comparecencia en el Parlamento autonómico. 

En esta conversación con Público, Mena muestra su sabiduría y explica que el problema del tráfico de drogas en la zona tiene muchas aristas, que podrían resumirse, a grandes rasgos, en tres. Por un lado, Mena asegura que si no se actúa, existe el riesgo de perder a una tercera generación, cuando ya se han perdido dos.

Además, asegura que el Estado aún manda en la zona ("esto no es Medellín"), y analiza, por último, que el problema no es exclusivamente policial y de "porra y cárcel": "El narcotráfico se alimenta de la pobreza, la falta de oportunidades, la exclusión social". Por ello, reclama para la zona una implicación del Estado, desde Bruselas hasta los ayuntamientos, pasando por el Gobierno y la Junta de Andalucía.

¿Por qué cree que el PP no ha querido que se le escuchara en este momento en el Parlamento de Andalucía?

El sentimiento que tenemos es de sorpresa, porque lo que iba a decirle al PP y a todos los partidos políticos es que la solución del campo de Gibraltar no pasa exclusivamente por medidas policiales. Por lo tanto, no es que vaya a decir algo nuevo. Tampoco voy a ir a señalar a nadie.

Por lo tanto, no lo sé. Y además la sorpresa es mayor aún viniendo de la mano de Antonio Sanz, con el cual siempre hemos tenido y tenemos una relación magnífica. Si hubiera sido un consejero desconocido... pero con Sanz, en su etapa de delegado del Gobierno, teníamos reuniones prácticamente mensuales. Son ellos quienes deben explicarlo.

¿A usted nadie le ha dado ninguna explicación?

La única llamada del PP que he recibido es del alcalde de Algeciras. El mismo día que sale en prensa la noticia. Estaba tan sorprendido como yo. El argumento es que no lo permite el reglamento, que tampoco lo entendemos. Si hay un problema en el reglamento, que se resuelva. Hasta Vox vota a favor de mi comparecencia.

¿El Estado ha perdido el control en el Estrecho? ¿Tienen ya las mafias demasiado poder?

Todavía estamos a tiempo de revertir la situación. Corruptelas hay lamentablemente en los estamentos. Pero se puede revertir. El problema es si seguimos dejando que se pudra la situación. Esto no es Medellín. Lógicamente, o hacemos algo rápido o nos podemos encontrar una situación delicada y compleja.

¿Cuáles son las causas de la proliferación de las mafias? ¿Dinero fácil, falta de oportunidades de empleo en la zona?

La situación del campo de Gibraltar tiene muchas aristas. Y el narcotráfico, también. Primero, la situación geográfica es la que es. Estamos a tiro de piedra de Marruecos. Una narcolancha cruza el Estrecho con 3.000 o 4.000 kilos de hachís en 20 minutos. Mientras Marruecos sea el mayor productor y proveedor de la UE, ese hachís allí no tiene valor y aquí lo tiene.

Además, a lo largo de la historia del Campo de Gibraltar se ha creado una estructura que viene de los tiempos del contrabando de tabaco. [E influye] nuestro límite geográfico con Gibraltar. Ha habido contrabando de todo tipo, porque hay menos impuestos. Esas estructuras evolucionan para ser más rentables. Si con el hachís ganan más dinero, al final es cuestión de cambiar la mercancía. La logística la tienen, la estructura la tienen.

Y, luego, está la pobreza que hay en ciertos barrios del Campo de Gibraltar. Hay ciertos barrios de La Línea, de Algeciras y de San Roque en los que el índice de paro de la población juvenil es del 60%. Todos esos factores influyen. Y hay gente que entiende que la única manera de salir de la pobreza es el narcotráfico.

El narcotráfico se alimenta de la pobreza, la falta de oportunidades, la exclusión social. Entendemos que si eso no se resuelve antes de que las personas decidan incorporarse al narcotráfico, una vez que están dentro de este mundo y se gana el dinero tan rápido y la cantidad de dinero que se gana, la gente difícilmente sale de ahí.

El alcalde de La Línea de la Concepción ha llegado a plantear la legalización del hachís. ¿Qué piensa de eso?

[Hace poco] estuve con él.

¿Y sigue pensando lo mismo?

No sacamos el tema. Pero creo que ese día no estuvo afortunado. Sobre todo, porque habló fruto de la desesperación de que llevamos mucho tiempo reclamando que se le dé solución a este problema y nadie le da solución.

Nosotros no nos negamos a ese debate. No somos fundamentalistas. Pero la solución de legalizar el hachís no resuelve el narcotráfico.

Los países que han legalizado el hachís no han resuelto ese problema. Primer ejemplo, Holanda. Si pudiera, Holanda daba marcha atrás. Y el último país que se ha incorporado es Canadá. Ha hecho un modelo bastante bueno sanitariamente. El hachís no lo ha dejado en manos de empresas privadas. Es el propio Estado.

Pero solo consumen dentro del mercado legal el 25% de los consumidores habituales. El resto sigue en el mercado negro. ¿Por qué? Porque al no llevar impuestos, sale más barato y porque cuando regulas el consumo, para evitar problemas de salud mental, tienes que limitar el THC que tiene. Si lleva mucha carga, puede producir problemas de salud mental.

Imagina el pollo que se puede liar de reclamaciones si legalizas una sustancia que crea problemas de salud mental. Por lo tanto, tendríamos un hachís legal con menos THC y un hachís en el mercado ilegal con más THC. ¿La gente para qué bebe alcohol? No necesariamente para emborracharse, pero sí para coger un puntito. Entonces, si vas a consumir un canuto, no lo haces para decir: "Bueno, me lo he fumado como si fuera un cigarro". La gente va buscando el puntito.

Y, ojo, ya digo, no somos fundamentalistas. No nos negamos a estudiarlo. Pero, explíqueme usted las bondades que le ve y cómo piensa hacerlo. Cómo será el tema que Marruecos ya se está posicionando a ese respecto.

¿Qué hace Marruecos?

Va a empezar a legalizar plantaciones de hachís. De una plantación ilegal no puedes meter hachís legal. Entonces, como están viendo que Europa va en el sentido de la legalización, que no sé cuánto tardará, si se produce, [piensan] vamos a tener plantaciones legales con el grado de THC que quieren. Y, entonces, se quedarán con los dos negocios. El legal y el ilegal.

La legalización debe llegar en un contexto europeo, no como lo hizo Holanda. Los coffee shops son para nosotros, los guiris. Y, sobre todo, saber qué modelo. Que tenga en cuenta el consumo recreativo y las consecuencias sanitarias que va a tener. Cuando sale un fármaco al mercado, lleva un prospecto. Cuando hay un producto farmacéutico que crea algún problema, la agencia del medicamento lo retira inmediatamente. Si le doy legalidad al hachís, tengo que medir muy bien.

Y, luego, está el tema de la edad. ¿Lo fijamos en 18 años como el alcohol y el tabaco? ¿Y toda la población que está por debajo de los 18? Si el consumo, la media del cannabis en España, está en los 14 años. La media. Hemos perdido la percepción del riesgo. Los menores seguirían en el ilegal o habría un adulto que compraría para vendérsela o dársela a los menores. Fíjate lo complejo que es esto.

¿Qué puede hacer entonces un gobierno? ¿Qué pueden hacer los ayuntamientos de la comarca para ayudar con este problema? ¿Qué puede hacer el Gobierno de la Junta de Andalucía y que puede hacer el Gobierno de España?

Lo primero que tiene que haber es lealtad institucional, que yo no la veo. Cada Administración, en función del color político que tiene, intenta poner la pelota en el tejado de la otra Administración. Eso es lo que yo quería defender en el Parlamento andaluz. ¿Por qué no aplicamos aquí el espíritu de Doñana?

Esto es mucho más complicado que porra y meter gente en la cárcel. Ojo, que hay que hacerlo. El principio de autoridad no lo podemos perder. Pero cada Administración debe actuar en función de sus competencias.

A eso lo llamamos Plan Integral para el Campo de Gibraltar. Debe contemplar medidas policiales judiciales, la zona de especial singularidad, y luego una serie de inversiones en la comarca, en infraestructuras, trenes, carreteras. Si no hay infraestructuras, no puedes desarrollar un territorio. Y luego intervenir en los barrios, en educación, sanidad, servicios sociales, urbanismo. Y vamos a ver en qué se compromete cada uno.

Algo parecido a lo que se hizo en su momento en el Polígono Sur está planteando.

Pedimos en su día un comisionado como el de allí para que velara porque las administraciones cumplieran con la parte que les corresponde. Tiene que ser transversal todo. Si no lo es, esto está abocado al fracaso. Ya hemos perdido dos generaciones en el narcotráfico y vamos camino de perder una tercera. 

Los índices, por ejemplo, de absentismo del campo de Gibraltar son más altos que los del resto de la provincia de Cádiz. Entonces, estás allí, en alguno de los barrios complicados, sin estudios, y un día te dice alguien, vente conmigo que te vas a ganar 600 pavos.

Con estos planes, lo que pretendemos es que los jóvenes tengan la oportunidad de elegir entre una vida honrada, ganado 1.200 pavos, 1.300 pavos. O una vida en el narcotráfico. Pero ahora mismo, es que hay jóvenes en algunos sitios que no pueden elegir. La ratio en los centros educativos hay que marcarla en función de las necesidades del barrio y del centro. No es lo mismo un barrio que otro. Con menos ratio e incentivo al profesor para que se mantenga un tiempo, puede que no se vayan al año. Es muy difícil trabajar en ciertos barrios.

Vamos a intentarlo. Y los planes de empleo para pintar bordillos no valen para nada, eso es clientelismo. A los seis meses ha terminado. No, vamos a sentarnos, con empresarios, con sindicatos. Por ejemplo, el hidrógeno verde. ¿Qué mano de obra se necesita? Vamos a sentarnos a ver si podemos crear empleo.

Y vamos a ir a Bruselas, claro. A buscar dinero de Europa. Porque el hachís se lo fuman vuestros hijos en Europa. Ayudarnos a ser esa frontera, no solo con policías. No nos dejéis abandonados. El problema no es que te abandone un gobierno, porque te abandona un gobierno y el siguiente que viene retoma las relaciones. Aquí nos ha abandonado el Estado. Queremos un futuro más allá del narcotráfico.

¿Cree que en los medios de comunicación se produce una estigmatización de la comarca y a la vez, quizás, en algunas películas se produce una idealización del mundo del narcotráfico?

La película El Niño ha hecho mucho daño. La película se hace con muy buenos fines, pero aparece el narcotraficante como un benefactor. No, lo siento mucho. Eso no es así. Y los medios vienen cuando hay una mala noticia. La gente se piensa que vamos como en el Oeste, cartuchera y pistola. No, mire usted, aquí hay una normalidad. La incidencia esta muy localizada, luego la vida cotidiana es mucho más.

Es verdad que en el Campo de Gibraltar la gente no miraba de cara al tráfico de hachís, porque no le afectaba directamente. Es decir, si sabes que tu vecino vende droga y te la puede vender a tu hijo, ese vecino es tu enemigo. Ahora, si sabes que tu vecino se dedica al tráfico de hachís, pero ese hachís no se lo va a vender a tu hijo, sino que se va a Europa, no te complicas la vida. Los niños van al mismo colegio e incluso si te invitan a la comunión, pues se va, por educación. Durante mucho tiempo el campo de Gibraltar ha mirado hacia otro lado. ¿Esto sabes cuándo cambió?

¿Cuándo?

Cuando la narcolancha mató al niño en la playa. Ahí la gente se dio cuenta de que un día en la playa te podían matar a tu hijo. Los daños colaterales del narcotráfico me pueden afectar. Y ahí la gente empezó a ser más beligerante con el hachís.

La banalización del hachís. La gente lo tiene banalizado. Esto no hace tanto daño, nadie se ha muerto de fumar canutos. Y como no es para fumar aquí, va para arriba... Aquí venían las narcolanchas con la playa hasta arriba. Y ahí cambió la gente de mentalidad.

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