Mazón llega al inicio de las Fallas en su peor momento y tras meses escondido por las protestas
Los movimientos sociales han convocado para este 1 de marzo, la quinta manifestación en València para pedir la dimisión del president de la Generalitat por su gestión de la DANA.

València-
Carlos Mazón vive momentos críticos para su continuidad como president de la Generalitat. Sus cambios de versión minan su credibilidad, la investigación judicial avanza, el nerviosismo crece dentro del PP y, allá donde va, es objeto de abucheos y gritos.
Con el primer día de marzo, en València, llega la disparada de la primera mascletá masiva en la plaza del Ayuntamiento. Habitualmente, esto supone un bálsamo para los gobernantes, que aprovechan para hacerse fotos en el famoso balcón del Ayuntamiento en olor de multitudes. Sin embargo, no se sabe aún si Mazón irá a las mascletades o no.
La agenda oficial del valenciano no lo anuncia, pero esto no quiere decir nada, ya que, desde la DANA, y desde que se han generalizado los gritos y abucheos, espontáneos o no, en sus actos, esto es habitual. Es poco frecuente que un president de la Generalitat no acuda al balcón del Ayuntamiento en Fallas, pero Mazón ya ha faltado a otra cita: la Crida del pasado domingo.
Por otro lado, más de 200 entidades y movimientos sociales se manifestarán por las calles de València este sábado, 1 de marzo, a partir de las 18.00 horas de la tarde, para pedir la dimisión de Carlos Mazón. Estará encabezada por las asociaciones de víctimas de la DANA. Será la quinta vez en los poco más de tres meses que han pasado desde la catástrofe. Se prevé, asimismo, que esta nueva manifestación sea también masiva, a pesar de que el tiempo anuncia lluvias.
No será la única protesta que vivirá hoy València. El movimiento Intifalla también ha anunciado que realizará su primera acción de protesta durante la primera mascletá de las Fallas, en la plaza del Ayuntamiento.
La Intifalla es un movimiento que surgió al calor de la Primavera Valenciana, tal como se conoce a las protestas estudiantiles que se vivieron en el País Valencià en 2012.
La Intifalla se reivindica como parte de la esencia de la fiesta, no como algo ajeno a ella, ya que se interpreta como "fiel a la esencia crítica de la fiesta". "Somos los falleros y las falleras críticas con el poder. Somos valencianos y valencianas, falleros y falleras, que participamos de nuestras fiestas y lo hacemos de una forma crítica y combativa".
Su objetivo es llevar las luchas de cada día –vivienda, especulación urbanística, lengua, corrupción, derechos sociales– al núcleo de la fiesta de las Fallas y hacerlas visibles. "Hacer visible lo invisible", como explican. Para ello realizan un calendario de luchas para cada día de la protesta. El primero, sábado, 1 de marzo, es la dimisión de Mazón. Domingo, 2 de marzo, el rechazo a la política del PP contra el valenciano, ejemplificada en la consulta sobre la lengua en la educación.
Vaya o no al balcón del Ayuntamiento para recibir los abucheos, Mazón tendrá que vivir unas Fallas muy difíciles para él políticamente. La Generalitat ha publicado una imagen en la que se le ve entrando al Cecopi a las 20.28 horas. En ella, se ve a un Mazón que entra saludando con el brazo en alto, tres horas y media más tarde de la convocatoria. A esa hora, según la investigación judicial, la mayoría de las víctimas de la DANA ya habían fallecido.
Esta imagen podría valer para su defensa penal, según fuentes jurídicas consultadas, pero parece muy difícil que pueda ayudar a su defensa política. La jueza de Catarroja que investiga la DANA señala el envío tardío del SMS de alerta como clave. La imagen de Mazón llegando tarde puede que ayude en un proceso a defender que él no era responsable de su envío y librarse de la condena judicial, aunque puede tener repercusiones políticas.
El PSOE valenciano, por su parte, también ha cambiado de posición política. Después de anunciar en los días siguientes a la tragedia que apoyaría los Presupuestos de la Generalitat para mostrar lealtad institucional, ahora ha pasado a pedir a Feijóo que aparte a Mazón. Si no lo hace, amenaza con presentar una moción de censura. Sin embargo, cuando la anunció Compromís el pasado noviembre, el PSOE la rechazó.
Según el reglamento de las Corts, ni Compromís tiene suficientes diputados para presentar la moción de censura en solitario, ni PSOE y Compromís juntos tienen los números para hacerla triunfar. Se necesita el concurso de Vox, quienes ya han anunciado que no tienen intención de destituir a Mazón.
Mazón, por lo tanto, sigue pendiente del veredicto de la madrileña calle Génova. La presión popular para que dimita se acrecienta, y las Fallas, que tienen una carga satírica y política innegable, también le pueden pasar factura.



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