Sumar cierra un difícil curso político con el desafío de renovar proyecto y liderazgo
El espacio se encuentra inmerso en un proceso de reconfiguración para afrontar el próximo ciclo electoral, que incluirá unos relevantes comicios en Andalucía.
El 'caso Cerdán' ha abierto una ventana de oportunidad para que Sumar equilibre las relaciones con el PSOE en el Gobierno, pero fuentes del espacio aseguran que "no se puede dar nada por sentado".

Madrid--Actualizado a
Sumar está a punto de cerrar el curso político más difícil de su historia con el objetivo de abrir una nueva fase que, en cualquier caso, no estará exenta de obstáculos y desafíos. La coalición de partidos de la izquierda alternativa que se conformó en 2023 con el objetivo de revalidar el Gobierno de coalición con el PSOE ha visto muy de cerca un final abrupto de la legislatura forzado por el caso Cerdán.
De momento, tras la renovación de la ejecutiva de los socialistas en su último Comité Federal, y tras la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso, el Ejecutivo y la legislatura han tomado aire y, aunque la inestabilidad política sigue amenazando su continuidad, habrá, por lo menos, un nuevo curso político a la vuelta del verano.
Con estas previsiones, Sumar empieza a dibujar un horizonte con la vista puesta en la reconfiguración de un espacio que ya había sufrido un importante desgaste antes de la crisis provocada por el escándalo de Santos Cerdán, que nada tiene que ver con los partidos de esta coalición, pero que casi pone fin al Gobierno progresista, el objetivo con el que este proyecto concurrió al 23J.
En 2024 Sumar constató el fracaso del modelo de "paraguas de la izquierda" que planteaba Yolanda Díaz y puso fin al liderazgo incontestable de la vicepresidenta tras cosechar malos resultados en todas las citas electorales celebradas, y tras sufrir el duro golpe del escándalo de Íñigo Errejón (que se vio forzado a abandonar su vida política después de ser acusado de agredir sexualmente a varias mujeres).
Durante 2025 los partidos del espacio han modificado el funcionamiento de la coalición estableciendo un sistema de relaciones más horizontal y una mayor coordinación ante la ausencia de un liderazgo destacado en su seno. De hecho, Movimiento Sumar, la herramienta orgánica con la que la vicepresidenta aspiraba a liderar el proyecto aunando a formaciones políticas y sociedad civil, se ha terminado fundando como un partido más de la izquierda alternativa.
Un año lleno de dificultades
El grupo parlamentario del Congreso no ha sido ajeno a esta situación. Recientemente una de las diputadas de Compromís (Àgueda Micó, dirigente de Més-Compromís) ha abandonado el denominado Grupo Plurinacional y ha pasado a formar parte del Mixto tras denunciar su malestar dentro del grupo de Sumar (aunque voces de los distintos partidos de este espacio interpretan la marcha de la diputada valenciana como un movimiento táctico que responde a un objetivo electoral). La coalición balear de Més también ha debatido sobre si su diputado, Vicenç Vidal, debería abandonar el grupo del Congreso y, tras un empate en la votación, han acordado tomar una decisión en septiembre.
En el Gobierno, los de Díaz han intentado, sin éxito, impulsar una agenda social que ha chocado con la realidad de la compleja aritmética parlamentaria (en el Congreso hay una mayoría conservadora) y también con las resistencias del PSOE. No ha habido ni reforma fiscal (con la excepción de un paquete de impuestos aprobado en el Congreso con la mayoría de la investidura, pero sin el alcance suficiente para ser considerado una "reforma"), ni intervención del mercado de la vivienda ni, tampoco, una remodelación del sistema de cuidados (con la conciliación como una de las grandes asignaturas pendientes del país).
Sí que se ha continuado con medidas progresistas desde el Ministerio de Trabajo como la subida del SMI (no exenta de polémica, al obligar Hacienda a tributar una parte de la misma en el IRPF), y se han impulsado otras como la reducción de la jornada laboral (que se enfrentará pronto a un complicado debate de totalidad en el Congreso que puede truncar el recorrido parlamentario de esta ley).
También se han desplegado medidas desde el resto de ministerios del espacio, con un papel destacado del departamento de Pablo Bustinduy en su batalla contra el abuso de grandes empresas en sectores como la vivienda o las aerolíneas. Sin embargo, apenas se han cumplido compromisos del acuerdo de coalición que Pedro Sánchez y Yolanda Díaz rubricaron para investir al líder socialista.
Con esta mochila a su espalda, Sumar abrirá una nueva fase a la vuelta del verano para afrontar una serie de desafíos tanto en el Ejecutivo de coalición como el espacio político. En el primer ámbito, el escándalo de corrupción que salpica al PSOE y que ha estado a punto de ponerle el punto final a la legislatura ha abierto una oportunidad para que los de Díaz traten de reequilibrar las relaciones con su socio en el Gobierno.
Sumar aspira a reequilibrar las relaciones con el PSOE en el seno del Gobierno en el próximo curso político
Cuando estalló este escándalo, la vicepresidenta segunda le exigió a Sánchez un "reseteo" en la legislatura y un nuevo marco de relaciones "de igual a igual". El primer hito material de esta petición radica en la aprobación de todas las medidas del acuerdo de coalición que en Sumar han intentado impulsar, sin éxito, en los últimos dos años. El objetivo concreto se centra ahora en la aprobación de más permisos de cuidados remunerados (que los ministerios de Trabajo y de Derechos Sociales quieren tener en vigor en septiembre).
Pero las exigencias al PSOE no se quedan ahí. Un importante dirigente de la izquierda alternativa advertía de que, tras darle un balón de oxígeno a Sánchez en su comparecencia en el Congreso, reconstruir la confianza entre el Gobierno y sus socios parlamentarios pasaba también por la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado. "Si se pierde la votación, que se pierda, pero que los ciudadanos conozcan el proyecto de cada uno", explicaba este dirigente.
En cualquier caso, fuentes del espacio frenan el eventual optimismo que pueda haber a la hora de esperar un cambio en la actitud del PSOE y un reequilibrio de fuerzas en el Ejecutivo: "Es verdad que están más débiles y en una situación peor que hace un mes, pero les conocemos, sabemos lo que hay y, también, sabemos que será muy difícil ver un cambio radical en una manera de tratar al espacio a su izquierda que es ya una costumbre en el PSOE. Nuestro trabajo es apretar y no se puede dar nada por sentado".
Respecto a la situación en el seno de la coalición de la izquierda alternativa, el proceso de reconfiguración tras el carpetazo al modelo defendido por Díaz continúa. El objetivo de la mayoría de los partidos (como IU o Más Madrid) es el de hacer estructural y perfeccionar el modelo actual de relaciones horizontales sin un liderazgo que decante decisiones, pero con algunos matices.
Mientras las formaciones territoriales son más partidarias de no institucionalizar las relaciones (es decir, de no crear órganos formales que aglutinen a partidos), en los de ámbito estatal sí que hay una apuesta por generar este tipo de foros (basados en modelos como el del Frente Amplio uruguayo) y establecer mecanismos democráticos, como las primarias, para solventar los debates y conflictos que se puedan dar.
Sin liderazgo orgánico ni político
Las organizaciones ya han empezado a hablar del nuevo marco de relaciones que se dará en el futuro, pero las fuentes consultadas precisan que este debate "todavía está muy verde". También son conscientes en el espacio de que, más allá de que la ausencia de un liderazgo orgánico haya traído cambios positivos, en el caso del liderazgo político es absolutamente necesario contar con alguna opción destacada, sobre todo a la hora de afrontar las próximas elecciones generales, cuando se convoquen.
El papel de Díaz en la comparecencia de Sánchez en el Congreso y su línea dura con el PSOE en las semanas previas han sido interpretadas por algunos sectores del espacio como un refuerzo del liderazgo de la vicepresidenta, en el que podría profundizar a la vuelta del verano.
Sin embargo, muchas voces advierten de que no se puede extrapolar el "buen papel" de la ministra de Trabajo en la comparecencia del pasado miércoles al refuerzo de un liderazgo que, defienden estas voces, "perdió en 2024, cuando certificó esta pérdida con una dimisión de sus cargos orgánicos".
Las primeras citas electorales del nuevo curso político serán, previsiblemente, Castilla y León y Andalucía. En este último territorio se está constatando otro de los males del espacio de la izquierda: la mala relación de Podemos con los partidos de Sumar. En este momento, la unidad andaluza está muy lejos, y es muy probable que la formación morada termine saliendo de la coalición Por Andalucía, una imagen que ya no sólo no cumple con los objetivos de la unidad a la que aspiran las organizaciones de Sumar, sino que es de ruptura total (ya que en la actualidad la formación morada ya forma parte de esta coalición, y la decisión fructificaría en una salida).
Los próximos meses serán decisivos para definir cuál es el rumbo que toma Sumar, un proyecto que muchas de las organizaciones que forman parte del mismo dan por amortizado, pero que, como poco, ha sentado algunos de los mimbres con los que se reconstruirá a la izquierda alternativa.

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