Sánchez gana tiempo con un plan anticorrupción pactado 'in extremis' con sus socios
Moncloa valora positivamente el resultado de la comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso sobre los escándalos de corrupción.
Sumar y los aliados parlamentarios ven con buenos ojos las medidas anunciadas, pero avisan de que se deben implementar "ya" y recuerdan que también se debe impulsar la agenda social.

Madrid--Actualizado a
"Vender la piel oso antes de cazarlo es muy del PP. Pero resulta que el oso está muy vivo". Con este ejemplo resumía un ministro del Gobierno de Pedro Sánchez las sensaciones en el Ejecutivo después de más de cuatro horas de debate en el Congreso sobre la situación de la legislatura tras el estallido del caso de Santos Cerdán. En Moncloa respiran aliviados, según reconocen varias fuentes. Al menos de momento, siempre y cuando la corrupción no escale más allá del citado Cerdán o José Luis Ábalos, como le advirtieron varios aliados parlamentarios.
Hay varias claves en este alivio, según señalan fuentes socialistas. Una de ellas tiene que ver con la visibilización de la estabilidad de la coalición con Sumar. Los socios del PSOE habían marcado en rojo esta fecha para comprobar si Sánchez iba a tomar medidas contundentes en la lucha contra la corrupción. Yolanda Díaz agradeció personalmente al presidente que se hubieran incluido 10 propuestas de Sumar entre las 15 medidas anunciadas por Sánchez. El pacto, según señalan las fuentes consultadas, se cerró in extremis este mismo martes.
De hecho, uno de los desafíos más importantes a los que se enfrentaba Sánchez este miércoles era el de encauzar las relaciones con su socio de Gobierno, ya que habían sufrido un grave deterioro desde el estallido del caso Cerdán. Según las fuentes de este espacio consultadas, el presidente ha logrado dar un primer paso para recoser esta alianza, ya que los de Yolanda Díaz constatan un "cambio necesario" en la actitud del líder del Ejecutivo y del PSOE desde el que sería posible "dar sentido a la legislatura", como pedían.
Este cambio no tiene tanto que ver con el discurso del presidente como con las negociaciones previas entre el PSOE y Sumar que terminaron por alumbrar el plan de lucha contra la corrupción presentado ante la Cámara Baja.
La semana pasada, ambas partes mantuvieron una reunión en el marco de la denominada comisión de seguimiento del pacto de Gobierno, un encuentro del que los de Díaz salieron "decepcionados" y molestos con sus socios, al corroborar que, según denunciaron, los socialistas se encontraban en una situación de "inmovilismo total" por la que se negaban a abordar medidas anticorrupción de calado y medidas sociales, las exigencias planteadas por Sumar.
Durante toda la semana pasada no hubo avances reseñables, aunque los contactos se mantuvieron, y el pasado viernes algunos dirigentes de la coalición de la izquierda alternativa trasladaban su pesimismo con la posibilidad de poder alcanzar un acuerdo antes de la comparecencia de Sánchez. "No saben lo que se juegan, se juegan la legislatura", manifestaba uno de estos dirigentes el fin de semana.
Sin embargo, a partir del lunes las negociaciones se intensificaron. Desde Movimiento Sumar (partido al que pertenece la vicepresidenta segunda) se lanzó un órdago para exigir a los socialistas la aprobación de más permisos de cuidados retribuidos antes de septiembre, y desde IU se trasladó que eran "optimistas" con la posibilidad de llegar a un acuerdo porque no había "otra salida para la legislatura".
El pacto que dio origen al definitivo plan de lucha contra la corrupción anunciado por Sánchez se cerró el martes, a pocas horas de la comparecencia del líder del Ejecutivo. Fuentes conocedoras de estas negociaciones explican que hubo dos claves para el acuerdo: el abordaje del problema desde la cooperación y la "mano tendida, sin palabras gruesas y sin ahondar en los problemas internos del PSOE, forzando la comprensión de la gravedad del momento", por un lado; y el empuje de socios parlamentarios como ERC o Bildu, que siguieron la misma estrategia de cooperación que los partidos de Sumar.
Tras la intervención del presidente, en Sumar se mostraron satisfechos con la constatación de ese "cambio" que aprecian en el PSOE. "El bloque de investidura se ha reconectado", aseguró el líder de IU, Antonio Maíllo, que asistió a la sesión plenaria. "Este es un paso adelante importante. La semana pasada había malestar por la parálisis constatada, pero hoy damos un paso importante, ahora hay que desplegar esa agenda. El Gobierno sale mejor de lo que ha entrado en el Pleno", aseguraba un ministro de Sumar.
Los de Díaz aseguran que no olvidan que en el discurso de Sánchez ha faltado la "agenda social" y su compromiso claro con medidas como la ampliación de los permisos (que sí han sido mencionadas por la vicepresidenta durante su intervención). En este sentido, exigen agilidad a la parte socialista del Ejecutivo para empezar "ya" a aprobar las medidas anticorrupción anunciadas y "voluntad política" para empezar a aprobar medidas sociales. Desde este espacio se apuntaba a que en las próximas semanas se podría dar la aprobación de los permisos que, en todo caso, aseguran, "deberían estar aprobados antes de septiembre, cuando se reanuda el curso escolar".
Más allá del "amor" con Sumar, como señalaba un alto cargo de Moncloa, la jornada dejó en las filas socialistas una sensación de "frustración" por parte del PP. Se evidenció, según las filas socialistas, en los ataques "personales" a Sánchez durante las intervenciones de Alberto Núñez Feijóo. El líder del PP recurrió a la familia del presidente. "Aquellos que entran en la descalificación personal lo que hacen es evidenciar que no tienen argumentos políticos", se limitó a responder Sánchez.
Sorprendió mucho en este sentido la respuesta del PNV a Feijóo. El partido jeltzale usó todo su turno de réplica para criticar al PP. "¿Con quién van a pactar?", se preguntan en las filas socialistas. "Hay que darle algo de mérito al adversario, que nos ha ayudado", comentaba de forma irónica un ministro sobre el papel del PP durante esta sesión. "Se equivoca respecto al PNV. ¿Piensa de verdad que el PP va a llegar a gobernar desacreditando al adversario y confundiendo a la opinión pública con bulos y mentiras?", dijo Maribel Vaquero.
En su primera intervención, el PNV fue de los aliados más duros con Sánchez aunque en ningún momento deslizó una ruptura inmediata. Sí que le advirtió de su debilidad. "Hoy no desfila totalmente desnudo, pero sí con una hoja de parra", destacó Vaquero. Por su parte, tanto ERC como EH Bildu coincidieron en que no tenían ninguna intención de que cayera el Gobierno progresista en este contexto con la derecha y la ultraderecha llamando a las puertas.
Gabriel Rufián, portavoz republicano, fue muy elocuente al respecto, lanzando también un aviso. "Si esto se queda aquí, en tres listos que se repartieron mordidas, usted se tiene que quedar. Porque a un Gobierno no se le puede tumbar con lo que tenemos sobre la mesa. Pero si esto escala, nosotros le vamos a obligar a que la gente decida lo que tiene que ser el PSOE y este Gobierno", proclamó. Fuentes republicanas reafirmaban la postura de su portavoz al terminar el pleno. "Las medidas están bien, aunque realmente son cosas que un Gobierno de izquierdas debería haber impulsado antes", afirman a Público, asegurando que si escalan más los casos de corrupción, la situación será "insostenible".
EH Bildu se mostraba duro con Sánchez durante la intervención de Mertxe Aizpurua, pero ha cerrado la puerta a tomar decisiones drásticas que puedan dar alas a la derecha o ultraderecha en esta legislatura. La portavoz abertzale ha llamado al presidente del Gobierno a "depurar la corrupción" en el PSOE y a que tome "medidas tajantes". Al mismo tiempo, garantizaban que "si de EH Bildu depende, ustedes (por PP y Vox) nunca aplicarán su programa de involución y recentralización". Tras el pleno, las sensaciones en el grupo parlamentario independentista vasco iban en la línea de que el Gobierno ha salvado sus apoyos, pero que la duración de estos dependerá de la sinceridad con la que se apliquen las medidas contra la corrupción anunciadas.
En Podemos han mantenido la línea dura con el presidente y con el PSOE que vienen mostrando desde el estallido del caso. Ya a principios de semana, desde la formación morada situaban esta comparecencia en un intento de Sánchez, no por abordar la corrupción, sino por zanjar la "crisis de imagen" del Ejecutivo y del PSOE.
La diputada y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, cargó con dureza contra Sánchez cuando tomó la palabra ante el Pleno: "Su intervención ha sido aún más decepcionante de lo que esperábamos. En estas semanas hemos visto con total claridad que no han entendido absolutamente nada de lo que ha pasado en los últimos años respecto a la corrupción y el machismo. Es lamentable que vuelvan a la actualidad imágenes de políticos del bipartidismo cerrando contratos públicos a cambio de mordidas en prostíbulos".
"Nunca vamos a facilitar un Gobierno de derecha y ultraderecha pero eso no significa una carta blanca para nadie", manifestó por su parte Néstor Rego, diputado de BNG. Agueda Micó, diputada de Més Compromís ahora integrada en el Grupo Mixto, puso especialmente el foco en "salvar" las políticas progresistas.
La hipótesis de que Sánchez se someta a una cuestión de confianza únicamente la deslizó PNV y la pidió expresamente Coalición Canaria. Pero el presidente del Gobierno zanjó de manera tajante el asunto. "No es objeto de debate", señaló al tiempo que animó a presentar una moción de censura a la oposición si consideran que le dan los números.
Un punto de inflexión
"No voy a tirar la toalla", fue uno de los mensajes en los que incidió Sánchez más allá del anuncio de su Plan contra la corrupción. A los socios parlamentarios les realizó varios gestos evidentes. Era la intención de Moncloa, según venían transmitiendo desde hace días.
"Voy a continuar porque aspiro a recuperar la confianza de los grupos parlamentarios que de una u otra manera han venido apoyando la acción del Gobierno desde el inicio de esta legislatura. Sé, señorías, que no están siendo días fáciles para esos grupos parlamentarios que apoyaron mi investidura como presidente del Gobierno. Sé que están bajo mucha presión, pero quiero decirles a todos y cada uno de ellos que voy a estar a la altura, que voy a satisfacer sus expectativas de regeneración y de lucha contra la corrupción y que voy a cumplir con los compromisos que tengo con ellos", proclamó el líder socialista.
Varias fuentes de Moncloa coincidían en señalar al mediodía que el debate había sido más cómodo de lo previsto. "Hemos superado el día de largo", señalaba una de las ministras consultadas. "El Gobierno sale reforzado", añadía otra con visión optimista. "Ha sido un punto de inflexión", proclamaba otro optimista integrante del Consejo de Ministros. Antes de las vacaciones de verano todavía quedan algunos hitos relevantes en los que el Gobierno pone el foco. Especialmente el 22 de julio, fecha del último Pleno de este curso. Ahí se producirán varias votaciones. "En esas cosas se demuestran los apoyos", apuntan en las filas socialistas.


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