La política estatal lastra a las izquierdas en Andalucía mientras Moreno Bonilla esquiva el desgaste por la sanidad
A menos de un año para las próximas autonómicas en la comunidad autónoma más poblada, el 49% de los andaluces quieren que Moreno, tras siete años en el Gobierno, repita como presidente.

Sevilla--Actualizado a
Andalucía es la comunidad más poblada y la que más parlamentarios, llegado el momento, coloca en el Congreso de los Diputados. Por tanto, lo que aquí suceda tiene su relevancia en el tablero de juego nacional. En la antesala de las próximas autonómicas —a la legislatura en Andalucía le queda menos de un año, meses, en cualquier escenario—, el panorama tras el estallido del caso Cerdán no puede haberse puesto más a favor del PP de Juan Manuel Moreno Bonilla, quien de momento, a pesar del deterioro de los servicios públicos, expresado en los problemas de la sanidad pública, mantiene según los sondeos la mayoría absoluta y sigue siendo una figura que aporta a su partido.
La última encuesta del Centro de Estudios Andaluces, un organismo dependiente de la Consejería andaluza de Presidencia, revela, empero, un ligero desgaste del PP de Moreno, que, de momento, no alcanza al presidente, a quien prácticamente la mitad de los andaluces, el 49%, señalan como su opción preferida, muy por encima del 21,5% de la socialista María Jesús Montero. Curiosamente, el tercero en la lista, con un 9,2%, es Antonio Maíllo, líder federal de IU, quien en este momento juega en terreno nacional.
Hay varias razones que explican que el PP mantenga en este momento buenas expectativas de repetir mayoría absoluta y 22 puntos de ventaja sobre el PSOE. Desde luego, el tremendo ruido de la política estatal le viene estupendamente a Moreno en esta coyuntura, porque le permite esquivar los problemas que son atribuibles a su Gobierno, como la sanidad, y también su inacción en la crisis de la vivienda, con una apuesta por un modelo de oferta, sin atajar de manera contundente el imparable crecimiento de los pisos turísticos. A ello, por tanto, a expandir los escándalos de los demás, se aplican sus portavoces.
También ahí está el interés de la mayoría de la ciudadanía en Andalucía que, a la pregunta sobre qué tipos de noticias le suelen interesar normalmente sobre la información de actualidad y política, el 49,8% responde que las de ámbito nacional frente a un 23% que responde que las noticias locales y andaluzas. Esto no significa que la gente no se entere de lo que sucede en Andalucía, pero sí revela que lo que sucede en el Estado influye.
Obviamente, en esto coincide todo el mundo, la coyuntura de la última encuesta, cuyas 3.600 llamadas se hicieron en el periodo posterior al shock de la corrupción y el encarcelamiento del exnúmero tres del PSOE, Santos Cerdán, lastran al principal partido de la oposición, anteriormente hegemónico. Cerdán solo estaba en el escalafón del PSOE por debajo del presidente y secretario general, Pedro Sánchez, y de María Jesús Montero, la líder del PSOE en Andalucía,
Para algunos sociólogos, como Manuel Pérez Yruela (IESA-CSIC), es necesario que esta bruma de la corrupción y los escándalos se despeje y se aclaren los casos, y también saber cómo influye en el electorado el caso del exministro de Hacienda de Mariano Rajoy, Cristóbal Montoro, para saber realmente el daño que ha sufrido la nave socialista en Andalucía.
Yruela cree que, en este momento, el suelo electoral del PSOE andaluz en un escenario real de voto difícilmente va a estar por debajo del 20%. La encuesta del Centro le da un 19,8%. Sin embargo, los socialistas llevan dos décadas perdiendo apoyos elección tras elección y la caída aún no ha terminado: no ha habido unos comicios autonómicos en que recuperen apoyos.
Y aunque no se quiera, la corrupción y el desgaste también afectan a quienes comparten gobierno con los socialistas, que en Andalucía no logran rentabilizar de manera suficiente —Por Andalucía, aunque mejora en 2,3 puntos, se queda en el 10%— la caída del PSOE.
La encuesta revela también que la ultraderecha, lejos de desinflarse, crece a lomos del descontento social y de la insatisfacción con la política y la corrupción, que se cuela ya como quinto problema fundamental para los andaluces (el primero si se mira a la política estatal), por detrás del paro, la sanidad, la vivienda y la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, que vacía los bolsillos de la clase trabajadora.
¿Derechización de Andalucía?
Para el sociólogo Jaime Aja, profesor de la Universidad de Córdoba, el asunto es bien profundo e implica una "desmovilización de la izquierda": "Es un proceso de desafección hacia los partidos de izquierda", asegura.
El profesor argumenta que no existe un proceso de derechización como tal, en el sentido de que los andaluces hayan pasado de socialistas a conservadores en dos legislaturas de Moreno, sino que lo que se produce en este momento, más allá de la coyuntura, es una confluencia de fenómenos que explican que el PP tenga serias expectativas de repetir en el Ejecutivo sin necesidad de pactos. En el caso de necesitarlos, no tendría problemas con Vox. Derecha y ultraderecha alcanzan el 55,8% de los votos, mientras que las izquierdas —sumando a PSOE, Por Andalucía y Adelante— se quedan en un 36%.
"En el eje izquierda-derecha gana la izquierda a la derecha. Se ve en esta encuesta", afirma Aja. En el sondeo, cierto es, hay una mayoría que se ubica entre el 1 y el 5 —1 es extrema izquierda y 10 extrema derecha— que supera a la que se referencia entre el 6 y el 10. Entre el 1 y el 5 están el 58,1%, y entre el 6 y el 10, el 40,7%. Si se eliminan de la ecuación las casillas 5 y 6, que pueden ser consideradas el centro de tablero, la izquierda también vence a la derecha: 35,3% por 28. Lo que sí sucede es que la gente que se sitúa en ese centro es tanta como la que se define de izquierdas: el 35%.
Y esto también explica muchas cosas en la Andalucía de Moreno Bonilla. A eso juega el presidente, según ha explicado él mismo en alguna ocasión con una metáfora baloncestística: siempre un pie en el centro, mientras el otro pivota hacia la derecha, extrema también, si es necesario, como con la Oficina Antifraude, o hacia el centro izquierda, según los temas y los momentos.
Aja contrapone estos datos entre el eje izquierda y derecha a la simpatía hacia los partidos, apartado en que es más fuerte, en efecto, la derecha que en la izquierda. A la pregunta de "por qué partido siente usted más simpatía o lo considera más cercano a sus propias ideas", el 38,3% elige a PP (25,4%) y a Vox (12,9%), frente a un 37,6% que opta por el PSOE (18,4%), Por Andalucía (14,9%) y Adelante (4,3%). Y si se va a la pregunta de a qué partido votaría si mañana se celebrasen elecciones al Parlamento de Andalucía, la distancia aumenta: un 40,9% (30,5% PP; 10,4% Vox) de la derecha frente a un 31% (16,4%, PSOE; Por Andalucía, 9,2%, Adelante, 5,4%) de la izquierda.
Estos datos le permiten a Aja sugerir la idea de que el asunto no es tanto una derechización de la sociedad andaluza como que "la derecha está en un momento fuerte", porque "una buena parte de quien antes no se ubicaba, hoy se ubica en la derecha".
Aja reflexiona en conversación con Público: "Las organizaciones de izquierdas necesitan un reseteo importante, todas. Piensan que se soluciona con una campaña electoral, que con una movilización de dos meses es suficiente, y no. Hay un proceso en que los partidos necesitan reconectar con sus bases, que siguen siendo amplias. Es complicado".
"El PSOE —añade Aja— conectaba a través de los gobiernos. Un partido que ha estado tanto tiempo en el gobierno necesitaba reorganizarse. Un problema del PSOE, me atrevería a decir, es el de recomponer su pluralidad. El congreso dio señales de ánimo en cuanto al consenso, pero hay que reforzar perfiles".
Aja pone como ejemplo el "enfrentamiento" entre Ferraz y el PSOE de Castilla-La Mancha, el de Emiliano García Page, al que, afirma, se puede calificar de "deseleal". "Pero para ganar en Castilla La Mancha, el PSOE necesita ese tipo de perfiles", concluye.
Esa "excesiva centralización y homogeneización" perjudica a los socialistas, que, a su juicio, "necesitan perfiles autónomos, que puedan movilizar [votos], porque tiene una estructura muy potente [decenas de miles de militantes y centenares de casas del pueblo]".
Dicho de otra manera: "El PP, con esa organización tan centralizada que tiene, mantiene perfiles distintos y barones. El PSOE y las organizaciones de izquierdas han pasado de organizaciones de democracia limitada con contrapesos, con barones, a organizaciones hipercentralizadas. Eso les resta capacidad de éxito a nivel autonómico", lanza Aja.
Los datos de la encuesta sobre cambio climático —el 85,4% de los andaluces cree que es real— y la apuesta de la gente por las renovables —el 31% elige consumir solo estas energías, frente al 53,1% que prefiere una mezcla de nuclear, fósiles y renovables y el 14,5% que aboga por aumentar la nuclear— a pesar de la campaña en su contra tras el apagón, le permiten a Aja abrochar este análisis: "Hay mucho potencial a la izquierda del PSOE. La gente está activa y se mueve, pero no hay organizaciones políticas que medien. Hay un problema, no de políticas si no de deterioro de las organizaciones".
"La izquierda ha considerado que las organizaciones no valían y es verdad que están en crisis, pero no hay nada mejor. Eso funcionó bien al calor de la movilización del 15M. Pero eso ya no funciona en un momento de retroceso". Ahora mismo, en la izquierda, nadie sabe, a menos de un año de los comicios, qué va a pasar con Por Andalucía, el espacio que hoy comparten IU y Podemos (junto a otras fuerzas), al que la encuesta le da hoy un 10%. Adelante, empero, tras el cambio de liderazgo de Teresa Rodríguez por José Ignacio García, ha logrado generar impacto y mejora sus expectativas.
El desgaste de Moreno
Las encuestas del Centro, para el sociólogo Yruela, dentro de un escenario general de cierta incertidumbre, sí revelan un cierto desgaste del Gobierno andaluz, debido sobre todo a la gestión de la sanidad y, también, aunque en menor medida, a la crisis de la vivienda. En las autonómicas del año 2022, el PP obtuvo el 43%. Luego, hace algo más de un año, en enero de 2024, según el Centro se situó en el 46%. Ahora está, en paralelo al crecimiento de los problemas en la sanidad, en el 41,7%.
Sin embargo, el dato de que el 49%, prácticamente la mitad de los andaluces, quiere que repita como presidente y la gran ventaja que acumula el PP sobre sus perseguidores, llevan a Aja —quien echa de menos en el cuestionario alguna pregunta sobre la valoración del Gobierno andaluz— a exponer que "hay un desgaste" del PP, pero "no supone un desgaste de la figura del presidente".
"El deterioro —analiza Aja— de los servicios públicos se percibe en la sanidad. Y este deterioro tiene una inercia: hasta que se observa la degradación pasa tiempo, pero la figura del presidente está muy por encima. Eso refuerza la idea de que la oposición necesita proyectos a medio plazo".
¿Cómo se explica que Moreno aguante tan alto, después de casi siete años? "La apuesta clara por la privatización se ve. Sus políticas sociales y económicas son claras. Pero en sus políticas culturales, sigue manteniendo un perfil progresista. Moreno no confronta nada ahí. Tiene un perfil social y económico conservador, pero en lo cultural su éxito es no confrontar abiertamente con la izquierda y no movilizar. Su agenda de cambios es lenta. Frente a la batalla cultural permanente de Ayuso, eso no está en Moreno. Alguien antiwoke, le consideraría woke".
Para Yruela, Moreno "tiene una fama de [dirigente] menos radical que su compañera Ayuso, como de hombre bueno, pero están pasando cosas. Con las universidades públicas, con la sanidad y la educación. De aquí para atrás, bien. A partir de ahora que se le vean más [las costuras] que unos años antes»,
Aja concluye de un modo similar. En su momento, recuerda que la figura del expresidente Manuel Chaves era intocable y también fue muy alta la valoración de la expresidenta Susana Díaz. "Hay a veces una sensación en las izquierdas de que Andalucía se ha derechizado y de que esto ya es eterno, pero no es así. Ahora bien, hay que tener una agenda organizativa política y contínua. No solo en las campañas".


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