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PP Los años dorados de Matas en Mallorca: cuando sonreían por la mañana y (nos) robaban por la noche

El expresidente ha recibido esta semana lo que podría convertirse en una de las últimas sentencias condenatorias del largo proceso judicial que envuelve sus años de poder omnipresente en las Islas Baleares. Una época dorada del PP condensada entre 2003 y 2007, en la que se gestaron de escondidas los grandes casos de corrupción y sobrecostes para enriquecerse ilícitamente.

El expresidente de Baleares Jaume Matas, se sienta en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Palma por el caso Son Espases. EUROPA PRESS/Isaac Buj

Hacía tiempo que Jaume Matas no abría los telediarios. Pero esta semana, el Tribunal Supremo lo ha condenado a devolver al Gobierno de las Islas Baleares los 1,2 millones de euros que ordenó pagar al arquitecto Santiago Calatrava por el proyecto fantasma de una flamante ópera en Palma, que el arquitecto del star-system tenía que levantar encima de las aguas de la bahía. El juzgado ve interés en lucrarse económicamente por parte de Matas, pero también electoralmente, puesto que el ejecutivo isleño, entonces encabezado por Jaume Matas, lo presentó a las puertas de la campaña electoral de 2007.

Se trata del golpe judicial más reciente contra el ex presidente Matas, en el marco del “Caso Ópera”. Uno de tantos. Matas está encarcelado a estas alturas en el penitenciario de Aranjuez, cumpliendo una pena de 3 años y 8 meses por el caso Nóos. Se trata de las adjudicaciones a dedo del Gobierno Balear para hacer dos congresos en Palma organizados por el Instituto Nóos, el cual estaba dirigido por Diego Torres e Iñaki Urdangarin. Probablemente es el caso de corrupción más célebre vivido nunca en las Islas, a pesar de que el protagonismo recae verdaderamente en alguien de fuera de las Islas: el propio Urdangarin. Por primera vez, un miembro de la Familia Real era imputado. Y finalmente encarcelado en 2018.

Aun así, el estreno de Matas en ambientes penitenciarios se remonta a 2015, cuando ingresó en el penal de Segovia por una pena de 7 meses. Después de media docena de juicios esta década (con sus respectivas condenas), los casos pendientes de Matas con la justicia tocan a su fin. Falta la pieza principal del Palma Arena, pero se rumorea que podría ser archivada. Se cerraría así la larga lista de juicios que fiscalizan los años de la corrupción del PP mallorquín, bajo el paraguas de Jaume Matas. Pero, ¿Cuándo arranca y cuando acaba esta época? ¿Marca verdaderamente un antes y un después, en la trayectoria del PP?

2003 a 2007: Cuando éramos espléndidos

Los principales casos de corrupción que se juzgan ahora provienen de la legislatura 2003-2007, en los que el PP controlaba el Gobierno autonómico y el principal ayuntamiento isleño: Palma. Son años caracterizados por la opulencia de dinero. La economía española avanza como un tiro. Y todavía más en el Mediterráneo, gracias a la construcción masiva de segundas residencias y el auge del turismo. Todavía no se percibe ningún signo de la crisis económica que estallará en 2008.

Políticamente, Jaume Matas viene de ser ministro de Medio Ambiente con el presidente José Maria Aznar. Y viene alto de autoestima. Sin complejos. A pesar de que José Luis Zapatero recupera el poder estatal a favor del PSOE en 2004, Jaume Matas es en aquel momento uno de los principales barones del PP. Y hace y deshace como quiere.

Con las arcas del Gobierno isleño llenas de dinero, Matas apuesta por macro-infraestructuras que ponen a Palma en el mapa (todavía más). Anuncia la construcción del Metro y en un año y poco lo está inaugurando. Dicho y hecho. Anuncia un gran Velódromo y antes de que acabe la legislatura no solo está inaugurado, sino que acoge un Campeonato Mundial de ciclismo en pista. La envidia de media Europa. Poca broma.

El reverso de la moneda es que tres meses después de inaugurarse el Metro, algunas estaciones se inundan a causa de la lluvia. Y que decir (que no decir) del Palma Arena. Un gran ascensor todavía sigue tirado en un descampado contiguo, cual vestigio del tiempo del derroche. La causa del caso palma Arena es tan grande que, durante el proceso de instrucción, se dividió en 28 piezas separadas. Su nombre sale en 14 de ellas.

La conexión Madrid-Valencia-Palma

A la vez, también se estará gestando sobrecostes y enriquecimiento ilícito en la construcción de carreteras, contratos de recogida de la basura, etc. Son los años durante los cuales está robando. En los que se está gestando todo aquello que tendrá que estallar la siguiente legislatura. Y no solo en las Islas. También en el País Valenciano y en la Comunidad de Madrid, conformando el gran eje de poder conservador: una autopista horizontal entre la capital española y Palma, con escala valenciana, que conecta las inversiones económicas, las ínfulas de poder. Es un PP diferente del que le precede, el del tiempo del cañellisme (en referencia al ex presidente Gabriel Cañellas): una derecha regionalista muy vinculada a la Parte Hornada de Mallorca. Quizás no austera, pero tampoco tan amiga de la ostentación del lujo. Jaume Matas y su mujer Maite Areal, en cambio, llegan incluso a salir en la prensa del corazón. La revista Lecturas, de hecho, les dedica un completo reportaje de seis páginas el 2006. Bienvenidos sean al veraneo mediterráneo.

Y mientras tanto, Matas actúa como un político espléndido. Es de sobra conocido el trato muy amable y próximo que ofrecía a los periodistas. De todos los medios de comunicación, sin hacer feos –al menos aparentemente- a los de una línea editorial crítica. Encantador de serpientes. A la vez, Jaume Matas acerca su entorno a la jet set. Es popular atribuirle a su mujer, Maite Areal, un gusto desmesurado por el lujo. Ninguna mácula de corrupción le salpica todavía. La vida es bella. Es entonces cuando compran el palacete en la calle Sant Feliu, una casa señorial de 470 metros cuadrados y por la cual pagaron 900.000 euros (a pesar de estar tasada en 2,4 millones de euros). Incluso los lavabos eran de lujo: Las escobillas de la tasa del váter, modelo Lulú, costaron 375 euros cada una. Ocho televisores de plasma. 80 botellas de Vega Sicilia a la bodega.

Tiempo más tarde, la Guardia Civil llegaría a denominar el registro al palacete como el caso Buckingham. De hecho, cálculos periodísticos sitúan en unos 4 millones de euros lo que se gastaron la pareja durante aquellos 5 años de frenético modus vivendi. Pero la pérdida del Gobierno en manos de las izquierdas, en 2007, da el pistoletazo de salida a su hundimiento. Matas renuncia a ejercer de jefe de la oposición y ficha por la prestigiosa Pricewaterhouse, trasladándose en el entorno de Nueva York, donde trabajará de 2007 a 2009. Todavía vive en todo gas, pero está a punto de truncarse.

Estallan los casos: La rotura entre PP y UM

La victoria de las izquierdas hace que lleguen a algunas conselleries y detecten movimientos inauditos. Pero el grosor de los casos no se descubre gracias al levantamiento de alfombras, sino a la rotura (grosso modo) del pacto de silencio entre PP y Unión Mallorquina. Y es que UM apoyaba, hasta entonces, a los populares. Cuando eligen investir la izquierda, están abriendo a la vez una guerra con el PP. Ambos mundos entran en colisión y se viven denuncias entrecruzadas en Fiscalía. Especialmente entre empresarios afectados a una y otra banda.

Los investigadores de la Guardia Civil no dan a basto. El estallido de casos de corrupción entre 2008 y 2009 son tan habituales que cada día se podía almorzar con un nuevo titular. Caso Palma Arena, caso Andraitx, caso Scala, caso Turisme Jove, caso Over Marketing, caso Son Espases (considerada la rama balear de la Gürtel), caso Cavallistes (absueltos), caso Ópera, el escándalo de drogas y abusos sexuales de Rodrigo De Santos, el escándalo del escritor de discursos Antoni Alemany...

El nombre con el que los investigadores bautizaban cada caso empezó a ser motivo de animada conversación. Son un conjunto de casos de corrupción que han supuesto un mordisco de 554 millones de euros al erario público, según el web Casos Aislados. Si en Catalunya se hablaba en aquellos momentos de mordiscos del 3%, en las Islas Baleares las comisiones llegaban al 30%. La fiesta era continua. Y salpica prácticamente la totalidad de consejeros de Matas, ya sean finalmente absueltos (caso de Francesc Fiol) o directamente condenados.

Del caso Son Espases al caso Cursach

Uno de los casos de corrupción más sonados fue el de Son Espases. Las obras del nuevo hospital fueron adjudicadas a ACS (presidida por Florentino Pérez), por un valor de 635 millones de euros. Según el ex Fiscal Anticorrupción Pedro Horrach, las corruptelas de Matas en esta licitación son de “la máxima perversión”. Desde sobrecoste económico hasta recalificación de terrenos sobre los cuales se construyó el hospital. De hecho, uno de los presuntos beneficiados de la compraventa de los terrenos es el empresario de clubes nocturnos Bartolomé Cursach, el rey de la noche de Palma. Otros casos de Cursach, desvelados por medios como Público, entre otros, están íntimamente ligados a corruptelas dentro de la Policía Local de Palma, que se destapa en 2014 y que provoca la dimisión de la poderosa dirección del PP de Palma.

“La pena del telediario”

Esto da pie a que Maria Antònia Munar, entonces líder de Unión Mallorquina y ahora encarcelada, fuera una de las primeras voces al salir a reclamar su inocencia y a alertar contra una supuesta campaña mediática contra UM. “Estamos pagando la pena del telediario”, llegó a teorizar. También es cierto que UM había entrado en guerra sepultada con el PP. Y que, si alguien la ganó, no fueron los mallorquinistas de centro-derecha.

Y es que ciertamente, hubo un tiempo en Mallorca, no demasiado lejano, en el que la imagen de la corrupción era una rampa: la rampa exterior de los accesos a los Juzgados de Palma. Unos 20 metros de asfalto, que conectan la calle con la puerta de atrás de los Juzgados, por la cual acceden los imputados. También la Infanta Cristina la recorrió. Fue tan célebre que dos periodistas de IB3 crearon una Ruta de la Corrupción por Palma, que pasaba inexorablemente por “la rampa de la vergüenza”. Igualmente, la sección de Tribunales de los medios de comunicación era el ámbito estrella de las redacciones, como Última Hora y Diario de Mallorca, con periodistas destinados día y noche a conseguir alguna exclusiva sobre las investigaciones policiales y judiciales.

Jueces estrella, incluso en la prensa del corazón

También trabajaba de lo lindo el sector judicial. Y también lograban cuotas nunca vistas de notoriedad y apoyo social. Ponemos 3 casos. El primero es el del implacable juez José Castro, quien llevará a juicio la propia Infanta Cristina. Y de tan famoso, acaba en la prensa del corazón. El juez y su mujer pactan una sesión de fotos con la Vanity Fair, la cual tiene lugar en su domicilio particular, coincidiendo con la vigilia de Navidad. Matas y Castro también están conectados para tener la vanidad suficiente como para querer salir a la prensa del corazón.

El segundo en discordia es Juan José Yllanes, quien entra en política de la mano de Podemos: Ha sido dos años diputado en el Congreso. Y vuelto a política insular desde las autonómicas del 26 de mayo, será ahora vicepresidente del Gobierno balear. Un tercer protagonista es el Fiscal Anticorrupción Pedro Horrach, quien incluso será aclamado en su entrada a los Juzgados en los juicios más célebres. La gente los percibe como héroes. Héroes del pueblo, en contra de los ricos y de los corruptos. El marco mental empezaba a cambiar, en las Islas Baleares.

Hasta hoy. Matas tiene ahora 62 años. Si mantiene la estrategia de reconocer los delitos y pactar las penas, está en condiciones de disfrutar de una jubilación de oro. Ni que sea de aquí pocos años.