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El PP se queda sin celebración y se prepara para las generales condicionado por su dependencia de Vox

En Génova han normalizado a Vox como su socio en la construcción de una alternativa al Gobierno. Feijóo se cobrará de vuelta la libertad que ha dado a los territorios en la conformación de sus listas para las autonómicas.

Feijóo
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo a su llegada a la rueda de prensa ofrecida tras la convocatoria de elecciones generales anunciada este lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/Javier Lizón

La declaración institucional de Pedro Sánchez desde La Moncloa en la que anunció que adelantaba las elecciones al 23 de julio pilló a Alberto Núñez Feijóo en Génova preparándose para presidir el primer comité de dirección del Partido Popular tras el rotundo éxito en las urnas. "¿Cómo nos lo íbamos a esperar? Aunque ya ayer cuando vimos que ni siquiera iba a Ferraz pensamos que hoy habría alguna sorpresa y cuando vemos por la mañana que comparecía en Moncloa… Cualquier cosa podía ser", explica un colaborador próximo a Feijóo. "Nos ha pillado por sorpresa como a todo España", dice otro miembro de la dirección. "Pero nos viene bien", coinciden distintas fuentes populares consultadas por Público. Aunque reconocen que Sánchez les ha roto el guion.

Este lunes todo estaba pensado para exprimir al máximo la resaca electoral de los mejores resultados del partido desde hace más de una década: reunión de Feijóo con sus vicesecretarios para analizar como quedaba el mapa político, rueda de prensa posterior en la que esquivarían las preguntas sobre los más que posibles pactos con Vox, y emplazar a la Junta Directiva Nacional —máximo órgano del PP entre congresos a la que están convocados hasta 400 dirigentes— que se celebrará este martes en Génova.

Pero la convocatoria de elecciones anticipadas ha forzado al PP a pasar de capítulo. "Sé que el presidente Sánchez quiere que los resultados pasen desapercibidos", dijo a las pocas horas Feijóo en una intervención improvisada desde la sede del partido para valorar el adelanto electoral.

Manos libres para las listas

En el PP creen que han conseguido una victoria importante más allá de la electoral y es la de dar credibilidad a su relato. "Cuando decíamos que el 28M iba a ser una moción de censura a Sánchez teníamos razón y se ha demostrado", dice un miembro de la cúpula popular. Creen que los resultados de este domingo dan al traste con la imagen de un Feijóo débil en su liderazgo y ensombrecido por Isabel Díaz Ayuso y que es un buen momento para unas elecciones, tanto para el partido como para él.

A contrarreloj, Feijóo deberá preparar al partido para las generales. Es ahí donde algunos dirigentes de Génova recuerdan que ahora ha llegado su momento de cobrarse de vuelta la libertad que ha dado a los territorios en la conformación de sus listas para las autonómicas. El presidente del PP tendrá "las mismas manos libres", apunta un destacado miembro del PP, para configurar las listas al Congreso y al Senado del próximo 23 de julio. En ambas cámaras, Feijóo lleva más de un año trabajando con dos grupos parlamentarios heredados de la época de Pablo Casado.

Sin miedo a Vox

Pero el gran tormento del PP en el camino de los 54 días que quedan para las generales serán las negociaciones con Vox para conformar gobiernos en ayuntamientos y autonomías. Núñez Feijóo ha confirmado este lunes que ya se ha cruzado felicitaciones con Santiago Abascal —"Me ha felicitado por los resultados, yo se lo agradezco, y también le he dicho que han mejorado mucho", explicó el líder del PP—, pero no ha querido explicar cuál será la política de pactos de su partido. 

Los populares necesitan un acuerdo con Vox en seis comunidades autónomas (sólo han logrado la absoluta en la Comunidad de Madrid y La Rioja), y en varios consistorios. Teniendo en cuenta que los ayuntamientos se constituyen el próximo 17 de junio y que el plazo para que que lo hagan los parlamentos autonómicos es a partir del 13, las negociaciones y alianzas con Vox marcarán la campaña de Feijóo para las generales.

Como ya contó este periódico, el pacto que más "va a costar" a los populares, reconocen fuentes del partido, es del País Valencià, donde Carlos Mazón tendría que pactar con un candidato de Vox condenado por violencia de género en 2002. Aún así, en Génova han normalizado a Vox como su socio en la construcción de una alternativa al Gobierno progresista y defienden que la sociedad no les penalizará por llegar a acuerdos en los territorios para desbancar a la izquierda. "Ya no hay miedo a Vox", remacha un dirigente popular.

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