Privatizaciones y convenios caducados: los motivos de la próxima huelga de los trabajadores ferroviarios
Los sindicatos convocan tres jornadas de paro, los próximos 9, 10 y 11 de febrero: "El ambiente está muy caldeado. La gente está muy harta en general. Los accidentes suponen la gota que colma el vaso".

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Los trabajadores del ferrocarril han convocado tres días de huelga, los próximos 9, 10 y 11 de febrero, en las empresas, públicas y privadas que operan en el sector: Renfe, Adif, Ouigo e Iryo. Son más de 30.000 personas, según los sindicatos. Así describe el ambiente de estos días, tras los accidentes de Adamuz y Gelida, Joan Rodríguez, del Sindicato Ferroviario: "Está muy caldeado. La gente está muy harta en general. Los accidentes suponen la gota que colma el vaso".
"Pero el malestar —añade— viene de hace mucho tiempo por la situación que padecemos en Renfe y Adif: servicios privatizados en prácticamente todos los colectivos, situación de las instalaciones, falta de repuestos en los talleres, situación de la infraestructura, paralización de las negociaciones de los convenios... Todo ello va haciendo mella entre la plantilla". Antes de la huelga, está prevista una concentración el próximo 3 de febrero a las 12 horas ante las puertas del ministerio de Transportes.
"Llevábamos mucho tiempo viendo la situación del ferrocarril y creemos que es el momento de que se nos escuche y el modelo cambie. Queremos un cambio real, volver a dar importancia a la calidad del servicio y la seguridad", asegura Noelia Martín, de CGT. Los convenios, tanto de Adif como de Renfe, fueron denunciados —el de Renfe en 2024 y el de Adif en 2023— cuando caducaron para negociarlos de nuevo, con mejoras laborales, pero, según fuentes sindicales, las conversaciones no han prosperado. No se han firmado los nuevos y "no se atienden las reclamaciones a nivel económico".
"Argumentan falta de presupuestos y que Hacienda no les autoriza", señalan las fuentes consultadas por Público. La situación ha llegado a un punto en que CCOO ha pedido la dimisión del presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, ante lo que consideran una "persistente falta de reconocimiento profesional e institucional hacia las personas trabajadoras". "La falta de interlocución, unida al silencio institucional y a la ausencia de una defensa pública de la plantilla, ha deteriorado gravemente la confianza, la motivación y el clima laboral", consideran en CCOO.
"En los próximos días se van a producir reuniones" y "hay voluntad de diálogo por las dos partes", indicaron a Público fuentes conocedoras de los contactos. Los sindicatos admiten que hay previsto un encuentro con la dirección de Adif. "Se llama comisión de conflictos y es el paso previo a la convocatoria de movilizaciones. Las organizaciones sindicales manifestamos un conflicto para intentar llegar a un acuerdo con la empresa", aseguraron a Público. "Spoiler: pocas reuniones de la comisión de conflictos resultan fructíferas", agregaron estas fuentes.
"Vivimos un año en que empezó a crecer la conflictividad, tanto en Renfe como en Adif, debido a los convenios y el modelo de ferrocarril que defendemos, que choca con el que ahora se ejecuta", defiende Rodríguez, del Sindicato Ferroviario. "Se ha decidido abandonar buena parte del mantenimiento preventivo y se ha dejado en manos de empresas privadas el mantenimiento", añade el sindicalista. Rodríguez cree que sin los siniestros recientes, la huelga se hubiera producido igualmente debido al malestar creciente. Lo mismo opina Martín, de CGT: "Nosotros desde luego que lo teníamos en nuestra hoja de ruta". Martín agregó: "El resto de sindicatos desde luego que no".
El sindicato reclamó el fin de las privatizaciones. "Queremos un ferrocarril público, social y de calidad", afirma Rodríguez. "Público porque estamos en contra de que las empresas vengan a sacar beneficios de aquello que hemos pagado toda la ciudadanía. Social, porque creemos en un ferrocarril que vertebra el territorio de punta a punta, [que sirve para] ir al curro, al médico y de ocio, también. Y de calidad, porque si no es de calidad, no podemos trabajar en condiciones".
"Todo esto —añade— choca frontalmente con las políticas de la internacionalización de Renfe en lugar de centrarnos aquí en cercanías y talleres y en el mantenimiento de los vehículos". "Y también —continúa Rodríguez— con las de Adif, de construir líneas de AVE y competir por ver quién tiene más kilómetros en detrimento de las estructuras del ferrocarril convencional. Además, ahora vendrá también la liberalización de las líneas de servicio público [Cercanías, media distancia, hoy subvencionadas por el Estado, que está prevista para 2028, en principio, aunque se está aún en los trámites] y habrá empresas que desgraciadamente competirán por [el Cercanías] con Renfe".
CGT abunda en estas cuestiones: "Es urgente revertir la externalización masiva de tareas de mantenimiento en material rodante e infraestructura para recuperar la confianza, seguridad y calidad del servicio". También, "incrementar el número de trabajadores y trabajadoras de las empresas para prestar un servicio seguro y de calidad". "El ferrocarril debe ser gestionado bajo parámetros de utilidad pública y rentabilidad social, no como una mercancía más al servicio de intereses empresariales", remachan.
En los accidentes de Adamuz y Gelida han muerto tres maquinistas (el piloto del Alvia y el de Rodalies, y otro en Adamuz, que viajaba como pasajero). El sindicato corporativo de los maquinistas, Semaf, convocante de los paros, considera "inadmisible" lo que califican de "situación de deterioro constante del ferrocarril. Semaf quiere garantías de seguridad para todos los maquinistas "de todas las empresas ferroviarias" y de "fiabilidad de la red".
"Cuando no se disponga de dichas garantías se adaptará la marcha del tren a las condiciones reales de explotación de la infraestructura", expone Semaf en una nota. Los maquinistas reclaman, en resumen, "un cambio estructural en la adopción de medidas de seguridad en la infraestructura, en el desarrollo de nuestro trabajo y en el del resto de personas trabajadoras del sector ferroviario".
Algunas de las reivindicaciones sindicales
Entre los puntos que las centrales reclaman, según recoge un comunicado del Sindicato Ferroviario, están la "elaboración de un plan de recuperación del mantenimiento de la infraestructura y los vehículos", que devuelva a las empresas Adif y Renfe "el control absoluto del mantenimiento", y que suponga que, "a la finalización de los actuales contratos externalizados, toda la actividad la realicen las empresas públicas con medios propios, teniendo ese plazo para el desarrollo de las ofertas de empleo público que aseguren la plantilla suficiente".
También, "mantener las limitaciones de velocidad y establecer las necesarias, hasta su completa resolución, en todos aquellos puntos de la red donde el personal de conducción o de intervención haya realizado [avisos] sobre deficiencias de seguridad o de confort en la infraestructura".
El Sindicato Ferroviario también busca un "compromiso firme" para la "renovación integral de toda la infraestructura" en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona y elaborar una "auditoría exhaustiva, independiente del ministerio y de Adif", sobre la renovación de la línea entre Madrid y Sevilla.
Ademas, se reclama la "equiparación de las condiciones de trabajo, salarios y derechos de la plantilla de Logirail [una contrata de Renfe] con la del resto de personas trabajadoras del grupo". La idea es "terminar con la precarización de las actividades ferroviarias".
Los sindicatos también pretenden "limitar a dos el número de personas, debidamente autorizadas, que puedan simultáneamente viajar en cabina de conducción, en los procesos formativos, siendo una de ellas la titular del servicio".

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