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Procés Ekaizer: "Marchena ha concebido el juicio al 'procés' como una serie de Netflix"

El periodista argentino ha aprovechado la presentación de su libro sobre el procés catalán para criticar la actuación de la Fiscalía, del instructor de la causa, Pablo Llarena, o del juez que presidió el tribunal. Sostiene que la Sala de lo Penal del Supremo sabía que no podría sostener una condena por rebelión “dos semanas después de empezar el juicio.

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El juez del Tribunal Supremo Manuel Marchena en el Palacio Real de Madrid durante la celebración de la Fiesta Nacional del 12 de octubre. - EFE

El juicio del Tribunal Supremo a la cúpula del procés catalán fue "un juicio excepcional", "hecho a la medida de Manuel Marchena", presidente del tribunal. Así lo defiende el periodista argentino Ernesto Ekaizer, que afirma que el presidente de la Sala de lo Penal del Alto Tribunal “ha concebido el juicio como una serie de Netflix”; como “una oportunidad” para volver a postularse como candidato a presidir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal Supremo.

Este martes, Ekaizer ha afirmado que el tribunal del procés, “ya sabía que no condenaría por rebelión” -como reclamaba la Fiscalía-, “a las dos semanas” del arranque del juicio, y ha abundado en la descripción de Marchena. Lo ha presentado como un magistrado con "excelentes relaciones con el poder”, y ha recordado que éste apoyó "de manera prácticamente entusiasta" el nombramiento del ya fallecido José Manuel Maza como fiscal general del Estado. "La relación entre ellos es muy intensa", ha sostenido, afirmando  que, cuando Maza ordenó presentar la primera querella de la Fiscalía contra el procés “tenía el respaldo de Marchena”, “trabajaba con Marchena”.

Ekaizer: "Puigdemont sabía el día 25 que declarar la independencia el 27 era un desastre"

Ekaizer ha presentado este martes su libro Catalunya Año Cero (Espasa) en el Taller de CTXT, en Madrid. La obra realiza un recorrido por el procés catalán desde antes del referéndum soberanista del 1 de Octubre de 2017, con parada en los cuatro meses de juicio oral en el Tribunal Supremo y en la sentencia del Alto Tribunal, que condenó por sedición a 9 de los 12 dirigentes enjuiciados.

A su vez, el periodista argentino ha afirmado que el entonces president de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, ya sabía el 25 de octubre de 2017, dos días antes de la declaración unilateral de independencia (DUI) que “declarar la independencia era un desastre”.

Por su parte, el director de CTXT, Miguel Mora, se ha referido a esta obra como una reconstrucción “muy fiel, muy rigurosa y muy incisiva” de lo ocurrido en Catalunya entre los meses previos al referéndum del 1-O y la publicación del fallo de la Sala de lo Penal del Supremo, el 14 de octubre de este año.

Además de Mora, en la presentación han tomado la palabra Nicolás García Rivas, catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Castilla La-Mancha y Lucía Litjmaer, escritora y periodista. En opinión de García Rivas, en el procés “no ha habido esos delitos” por los que condenó el tribunal, sino que únicamente deberían haber condenado por “desobediencia”. “La condena es muy injusta”, y la sentencia “no se ajusta” a la “responsabilidad penal individual” de cada uno de ellos, apostillaba.

Llarena y los cuatro fiscales del apocalipsis

En su intervención, Ekaizer ha criticado a los fiscales de Sala del Supremo que participaron en el juicio: “Hay quien los llama los cuatro fiscales del apocalipsis”. Son Consuelo Madrigal, Fidel Cadena, Javier Zaragoza y Jaime Moreno, y los dos últimos aprovecharon sus informes sobre los incidentes de nulidad de las defensas, hace un par de semanas, para criticar el fallo del tribunal y defender, de nuevo, que debería haber condenado por rebelión.

En esta crítica no faltaba mención al instructor del procés en el Supremo, el magistrado Pablo Llarena, que “ha impulsado la investigación como quinto fiscal”, y no como juez instructor. Llarena, afirmaba, construyó su instrucción sobre los atestados del teniente coronel de la Guardia Civil Daniel Baena -responsable de la investigación de este Cuerpo-, y a su vez este se vio influido por el coronel Diego Pérez de los Cobos, al mando del operativo policial conjunto que debía frustrar la votación del 1-O.

Ellos son quienes facilitaron las claves para construir el relato sobre la violencia del procés ;“Si bien no hay la violencia requerida, [en su relato ésta] no es necesaria”, criticaba.  Se construyó la idea de la “violencia inversa”, entendida como la ejercida por quienes salieron a votar el 1-O, incidía.

En su desempeño, además, estos representantes del Ministerio Público habrían dejado patente sus “dificultades notables de instrucción”, ya que “están alejados de la práctica forense” -el Supremo no suele instruir causas-, y hoy “básicamente son teóricos”. Por ello, remataba, llegaron al final de la declaración de los acusados “perdidos”, sin haber logrado abrir “vías de agua” en sus relatos.

Frente al papel de los fiscales, que además “atacaron a la Abogacía del Estado”, Ekaizer reconocía el papel “bastante modesto pero sensato” de la representante de esta institución, Rosa María Seoane. En su sentencia, el Supremo condenó por sedición al considerar que sí hubo episodios de violencia, si bien no se dio la “violencia instrumental” necesaria para condenar por rebelión. Ésta era la tesis de la Abogacía, muy lejos de las posiciones que aún siguen defendiendo parte de los fiscales. 

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