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Rajoy decepciona a todos, incluso a sus socios de C's que lo apoyarán

El denominador común de la oposición a la hora de analizar la intervención de Mariano Rajoy ha sido la decepción, a juzgar por lo que han manifestado sus portavoces. Hasta Ciudadanos, que votará sí en su investidura, ha considerado “conformista” su breve discurso

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MADRID.- Es difícil encontrar una intervención Mariano Rajoy en su ya larga trayectoria como parlamentario en la que haya encandilado o enardecido a la audiencia. Pero hay ocasiones en las que su falta de empatía se torna en su contra. Ocurrió en su discurso de investidura del pasado 30 de agosto y ha vuelto a ocurrir hoy pese a que ha tenido la gentileza de reducir su extensión: apenas 49 minutos. Dio la sensación, según una opinión generalizada, de que era una repetición concentrada del discurso del verano.

Esta tarde de martes Rajoy solo ha recibido el reconocimiento de su propia bancada, aunque durante su intervención ha recibido una menor cantidad de aplausos y con una intensidad más baja que hace dos meses, cuando existía una mayor expectación. En esta ocasión tan solo ha enardecido a su bancada cuando se ha referido a su enconada defensa de la unidad de España cuando se ha referido al “desafío soberanista de algunos en Catalunya”. Como hace dos meses.

Tal vez por esa razón todos los grupos de la oposición han coincidido básicamente en definir su intervención como “más de lo mismo”, con respecto a la situación de hace dos meses incluso, como ha denunciado la portavoz adjunta del grupo socialista, “respecto a los años de su legislatura con mayoría absoluta”. “Le ha faltado autocrítica y le ha sobrado autosuficiencia. Y llega tarde en su oferta de diálogo, como siempre”, ha concretado Rodríguez.

Desde las filas de Podemos las críticas no han sido menores. Su portavoz, Íñigo Errejón, ha trasladado la idea de que Rajoy “parece que haya venido al Congreso a lograr la rendición de la cámara por aburrimiento; a decir que ha venido para quedarse hasta que nos cansemos” . Según el portavoz de la formación morada “la única novedad respecto a la anterior ocasión la ha puesto el golpe palaciego en Ferraz que va a hacer presidente a Rajoy”. Previamente, la socialista Rodríguez había criticado que Podemos impidió que saliese la investidura de Pedro Sánchez en el mes de marzo pasado.

Incluso desde el grupo de Ciudadanos, socios de la investidura en la que votarán “si” a Rajoy tanto este jueves como el próximo sábado, se han mostrado reticentes a pronunciarse a favor de la intervención del candidato. Su portavoz, Juan Carlos Girauta, se ha limitado a decir: “Un discurso correcto”. “Pero conformista”, ha añadido a continuación.

El único cambio de rumbo para Ciudadanos consiste en “la alusión a las exigencias contenidas en las 150 medidas que le planteamos. Esas son las exigencias que se va a encontrar este Gobierno. Vamos a monitorizar cada medida que adopte”, ha sentenciado Girauta.

Tanto Xavi Domènech, de En Comú Podem, y Alberto Garzón, de IU, integrado en el grupo confederal Unidos Podemos, ha descalificado el discurso del candidato conservador por entender que “ha sido gris y ha estado alejado del importante momento que vivimos”, en palabras del primero; “no se ha movido desde su anterior posición a la espera d que ocurriera algo y lo que ha ocurrido es que el PSOE le va a hacer presidente”, en opinión de Garzón.

Las formaciones nacionalistas también han proferido críticas a discreción. Desde el conservador PNV – Aitor Esteban ha resumido sus palabras con un espírito de “Santiago y cierra España”, al tiempo que ha descartado cualquier colaboración con los presupuestos – hasta la contundencia de los republicanos de ERC – Joan Tardá ha considerado que la intervención de Rajoy “es más de lo mismo; creemos que los españoles pierden una oportunidad con este PP y PSOE. Pues bien, con su pan se lo coman”-.

El análisis de los antiguos convergentes tampoco ha sido complaciente: “”Le ha faltado más que vergüenza cuando ha afirmado que ha tenido voluntad de diálogo con Catalunya. Miente”, he sentenciado Francesc Homs. Para el minoritario Joan Baldoví, tan gráfico como suele ser habitual en él, lo ha definido así: “Ha hecho una faena de aliño. No ha seducido a nadie, por supuesto, pero lo peor es que ni siquiera lo ha intentado”.

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