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La reconfiguración de la izquierda de Yolanda Díaz: un proceso alejado de siglas, nombres propios y pactos partidistas

La vicepresidenta segunda tiene experiencia en articular proyectos de unidad 'líquidos', al margen de la organicidad y estructura de los partidos. La fórmula jurídica que tendría su plataforma en unas eventuales elecciones será el último paso de su proceso y, en todo caso, estará supeditado a elementos como la escucha ciudadana que iniciará en primavera.

Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, en la última sesión de control en el Congreso. Chema Moya / EFE

El proceso que quiere poner en marcha Yolanda Díaz para articular un proyecto de país ha roto con los códigos existentes en la política institucional incluso antes de iniciarse. Las incógnitas que surgen a raíz de esta iniciativa son siempre las mismas: ¿encabezará una lista de Unidas Podemos? ¿Cambiará simplemente las siglas del espacio confederal? ¿Qué papel tendrán Podemos, Izquierda Unida, los comunes o Alianza Verde en esta plataforma?

Sin embargo, la titular de Trabajo no solo rechaza despejar estas dudas, sino que desde el primer momento ha tratado de huir de los marcos políticos que interpelan a los partidos, a las listas electorales y a las siglas.

Con los códigos actuales, los enunciados de Díaz parecen haber creado cierta confusión, y el impacto de sus anuncios tiende a medirse en relación a la ubicación que podría querer ocupar la vicepresidenta en el panorama político actual (a la izquierda del PSOE o en un espectro más transversal, con Podemos como principal estructura orgánica o no...).

Pero aunque las fórmulas a las que apunta Díaz parecen no encajar, de momento, con los códigos políticos actuales, no es la primera vez que se constituyen proyectos que no se articulan desde su base en torno a partidos. De hecho, la ministra ya protagonizó procesos de unidad para configurar plataformas políticas al margen de los canales habituales.

Después de que Díaz y Xosé Manuel Beiras, entonces líder de Anova, constituyeran Alternativa Galega de Esquerdas (AGE) en 2012, en los años posteriores afrontaron una serie de procesos para asentar la unidad popular a través de la incorporación de las denominadas mareas ciudadanas, que habían tenido un importante éxito en las principales ciudades de Galicia en las elecciones municipales de mayo de 2015.

En ese momento se abrió en el territorio un debate de calado sobre cómo se debería afrontar ese proceso; algunas voces apuntaron que si los partidos políticos (entre ellos la propia Esquerda Unida, y también Anova) dirigían ese proceso de unidad, buscarían capitalizar la fuerza de esas mareas para "controlar" esos movimientos ciudadanos desde la organicidad.

La "escucha" de Yolanda Díaz

Es por esto que las formaciones que constituían AGE decidieron "acompañar" esa unidad de cara a las elecciones autonómicas de 2016 con el objetivo de construir "un nuevo sujeto político" que no se constituyera desde su base en los códigos partidistas habituales de listas, siglas y reparto de poder.

Cada municipio gallego vivió procesos distintos, y las siglas y todo lo que tenía que ver con la traducción jurídica de esas plataformas fueron el último paso. "En muchos sitios no sabíamos a veces cómo nos llamábamos cuando íbamos a los mítines, pero estaban llenos y el apoyo en las elecciones fue un éxito", apuntan algunas personas que vivieron de primera mano esa experiencia.

Que su plataforma va a tener que articularse jurídicamente y adaptarse a la institucionalidad política (que exige siglas y listas) es algo que tienen claro en el entorno de la vicepresidenta segunda, pero consideran que esto no está reñido con que el proceso de construcción de ese proyecto se aleje de la organicidad.

El primer paso de Díaz va a ser un proceso de escucha ciudadana que se iniciará en primavera y en el que no tendrán cabida los partidos políticos. Esto no quiere decir que los dirigentes de formaciones como Podemos o IU no puedan participar, pero el objetivo de la titular de Trabajo es que las siglas no protagonicen ninguno de los actos y encuentros que van a tener lugar.

Un aperitivo de algo parecido a lo que se podría ver en los próximos meses es el acto que Díaz protagonizó en noviembre del pasado año con Mónica Oltra, Ada Colau, Mónica García y Fátima Hamed. Aunque todas eran líderes y representantes de sus espacios y formaciones (Catalunya en Comú, Compromís, Más Madrid y Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía en Ceuta), ninguna de estas siglas estuvo presente en una conversación que duró más de dos horas bajo la única rúbrica de 'otras políticas'.

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