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La ruptura de relaciones de Gobierno y Casado, tiene más de simbólica que de efectos concretos

El líder popular no rectifica las acusaciones a Sánchez, pero evita repetir la misma frase que del pleno, donde dijo que el presidente era partícipe del golpe de Estado del independentismo. El Ejecutivo aclara que mantiene los contactos con el PP

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El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Pleno del Congreso sobre la última cumbre de la UE. REUTERS

No llegará la sangre al río. La ruptura de relaciones entre el Gobierno y el líder del Partido Popular, Pablo Casado, escenificada en el pleno del miércoles no pasará más allá de simbólica y no tendrá ningún efecto concreto.

Un día después del enfrentamiento, las dos partes se mantuvieron en sus respectivas posiciones, aunque con matices. Así, Casado dijo que no rectifica, pero evitó repetir la frase del pleno en la que acusaba a Sánchez de ser partícipe del golpe de Estado que habían dado los independentistas en Catalunya. Por parte del Gobierno, se precisó que la ruptura no era con el partido ni con el Grupo Parlamentario Popular, sino exclusivamente con el presidente del PP.

Lo cierto es que las relaciones son tan malas entre el Gobierno y el PP desde que Sánchez llegó al Gobierno que poco va a cambiar esta anunciada ruptura, ni modificará en nada la agenda ni la estrategia que preveía el Ejecutivo o los populares.

De hecho, el Gobierno no se cansa de pedirle al PP que actúe como un "partido de Estado", y el PP no se aburre de ponerse a la contra en todos los tema que se podían considerar así: Catalunya, el terrorismo o la proyección internacional.

Hay que recordar que las relaciones entre Sánchez y el PP nunca ha sido buenas, y ya hubo un momento de ruptura y de máxima tensión, cuando el ahora presidente del Gobierno acusó a Mariano Rajoy de "mezquino y ruín" en un debate electoral. Aquel enfrentamiento indignó al líder del PP que no llegó a dar la mano a Sánchez en un posterior encuentro entre ambos.

Hasta que Sánchez no volvió a ser elegido secretario general del PSOE no volvieron a normalizarse las relaciones, que fueron mejorando durante la negociación de la aplicación del artículo 155.

El Gobierno, no obstante, dice que se mantendrá firme en esta posición por considerar las palabras de Casado como "una pérdida del respeto institucional", que ni Sánchez ni nadie que estuviera al frene del Ejecutivo puede tolerar.

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