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Sánchez e Iglesias pactan en 24 horas un acuerdo que ya era posible desde 2015

El líder socialista y el secretario general de Podemos negociaron los ejes prioritarios del primer Gobierno de coalición de la democracia este lunes en la Moncloa. El presidente en funciones pidió a Iglesias "lealtad institucional" en temas de Estado y, en especial, a la hora de afrontar la situación de Catalunya.

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en la firma del preacuerdo sobre el Gobierno de coalición - Jesús Hellín / Europa Press

Pablo Iglesias llegó a La Moncloa a las cuatro de la tarde el lunes. Pedro Sánchez le llamó un par de horas antes, nada más acabar la Ejecutiva Federal del PSOE, para cerrar el encuentro y comenzar a negociar un Gobierno de coalición. En la reunión socialista, Sánchez pidió manos libres para negociar y, además, indicó que haría todos los esfuerzos para que fuese un acuerdo rápido.

El secretario general de Podemos reclamó el domingo la "necesidad histórica" de avanzar hacia un Gobierno de coalición, pero había poca o nula confianza entre los miembros de ambos partidos de que fueran capaces de hacerlo, sobre todo tras los múltiples desencuentros entre los dos dirigentes desde la investidura fallida del pasado 25 de julio.

Pero, en esta ocasión, sí hubo acuerdo negociado con mucha discreción. No se filtró la visita a La Moncloa, no hubo valoraciones de cada parte sobre el encuentro, ni tampoco intermediarios que interpretaran la reunión entre los dos líderes. De hecho, según fuentes consultadas, solo ellos saben de verdad los detalles del acuerdo al que han llegado para formar un Gobierno de coalición. Dejaron los móviles a un lado conscientes de los errores del pasado.

Pero lo cierto es que, aunque todavía queda mucho que negociar para que sea una realidad, los dirigentes ya dieron un gran primer paso. Un anunció que, en realidad, llegó tras cuatro años: este pacto fue posible en 2015, en 2016 y en el mes de abril. Pero, al parecer, hizo falta que la extrema derecha se colocara como tercera fuerza política y que ambas formaciones perdieran diputados para que ambos se sentaran a negociar. 

Sánchez exigió a Iglesias "lealtad institucional" y que el Gobierno esté cohesionado, sobre todo, en los temas de Estado y Catalunya

Según pudo saber Público, fueron Sánchez e Iglesias quienes tomaron las riendas de la negociación. Acordaron que no habría vetos ni líneas rojas y perfilaron una estructura de Gobierno con algunos detalles prácticamente ya cerrados como que Iglesias ocupará la vicepresidencia de Derechos Sociales e Irene Montero y Yolanda Díaz serán ministras. Hablaron de las carteras: se descartaron algunas por falta de competencias y acordaron otros ministerios. También trataron directamente las diferencias que tienen sobre Catalunya y los ejes prioritarios que plasmaron en el documento que firmaron este martes. 

Sánchez exigió a Iglesias, sobre todo, "lealtad institucional" y que el Gobierno funcione como un órgano coordinado y cohesionado sobre todo, en los grandes temas de Estado y, en especial, en lo referente a la situación de Catalunya.

Lastra y Montero terminan de perfilar la negociación

La negociación terminaron de cerrarla las portavoces parlamentarias de cada formación; Adriana Lastra e Irene Montero. Ambas mantienen buenas relaciones y trabajaron rápidamente para tener el anuncio preparado en menos de 24 horas. 

De parte de Unidas Podemos también estuvieron trabajando el secretario de Acción de Gobierno Pablo Echenique y la coportavoz parlamentaria Ione Belarra. Ninguno de los dos aparece en la foto de la firma del acuerdo, pero fuentes conocedoras de las negociaciones insisten en que estuvieron al tanto de todo y que seguirán estando en el equipo negociador.

Echenique y Belarra estarán en el equipo negociador del acuerdo programático

El acuerdo sobre el pacto programático también estará en manos de Echenique y Belarra junto a equipos del resto de partidos del grupo confederal. Unidas Podemos no quiere cometer los errores del pasado y quiere mostrar la unidad y por esto mismo en la sala del acuerdo hoy estuvieron Alberto Garzón por parte de IU, Jaume Asens por En Comú Podem, Yolanda Díaz por Galicia en Comú y Juantxo López de Uralde, independiente dentro del grupo confederal. 

Por el PSOE fue la portavoz parlamentaria Adriana Lastra quien tomó las riendas, aunque bajo la supervisión del jefe de Gabinete de Presidencia del Gobierno, Iván Redondo; y del secretario general de Presidencia, Félix Bolaños. La vicepresidenta no estuvo en la negociación.

Lastra siempre fue una de las más firmes partidarias del Gobierno de coalición con Unidas Podemos, y ya hizo todos los esfuerzos que estuvieron es su mano para lograr este acuerdo en julio.

La portavoz socialista es la que, además, dirigirá ahora las negociaciones con los otros grupos parlamentarios que todavía necesita Pedro Sánchez para poder sacar adelante la investidura.

La coalición y mayoría parlamentaria posible desde 2015

El pacto entre el PSOE y Unidas Podemos fue posible desde 2015. En las primeras elecciones ambos sumaban 159 escaños entre unos socialistas en mínimos históricos y un partido morado a punto del 'sorpasso'. Con Unidas Popular (IU), ERC y PNV ya lograban la mayoría en el Congreso. Los números también dieron en 2016, pero aquí Sánchez decidió mirar hacia su derecha y pactar con Albert Rivera. Llegaron a un pacto que la militancia de Podemos rechazó y Sánchez fracasó en su investidura porque con Ciudadanos no sumaba. Sí lo hubiera hecho, en este caso, con los 71 escaños de Unidas Podemos, los nueve de ERC, los ocho de CDC y los ocho del PNV. Los números de la moción de censura que también tardó mucho en llegar. 

Los números que ahora buscan PSOE y Unidas Podemos son prácticamente los mismos que los de abril: necesitan a los partidos independentistas tras el rechazo de Ciudadanos de apoyar a la investidura. El bloque que siempre existió pero que tras cuatro años parece posible. En el partido morado utilizaron un nuevo lema durante la campaña en referencia a la coalición: "Las cosas difíciles no salen a la primera", y hoy parece que tienen razón. 

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