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Sánchez se vuelca en la remontada y Díaz asume la ofensiva contra un Feijóo en cabeza

El Partido Popular se conjura para no cometer errores. El debate a tres, del que se ha borrado Feijóo, será el hito de la recta final de la campaña.

Pedro Sánchez y Yolanda Díaz en el Senado
Yolanda Díaz y Pedro Sánchez en una imagen de archivo de una sesión de control al Gobierno en el Senado en el pasado febrero. Fernando Sánchez / Europa Press

La campaña entra en su fase más decisiva, el ruido demoscópico desaparece en gran medida, desde este lunes ya no se puede publicar encuestas y a los partidos les quedan solo cuatro días para desplegar sus últimas estrategias electorales.

El Partido Popular, en cabeza, según todos los sondeos salvo el del CIS, los afronta volcado en no cometer errores; Pedro Sánchez echará el resto para hacer posible una victoria más "contra todo pronóstico"; Yolanda Díaz se pone al frente de la ofensiva contra las mentiras y la hemeroteca de Alberto Núñez Feijóo; y Vox trata de sobrevivir a la OPA del PP y lograr ser decisivo en un hipotético futuro gobierno de los populares.

El cara a cara entre Sánchez y Feijóo del pasado lunes marcó el estado de ánimo de la primera mitad de la campaña. El presidente del PP salió airoso del debate, a pesar de las mentiras — "afirmaciones inexactas", según él, que todavía no ha rectificado claramente— que Sánchez no fue capaz de desmontar y desde ese día los populares caminan sobre un manto de optimismo.

Feijóo se atreve incluso a hablar de la mayoría absoluta, aunque ni la mejor encuesta para el PP pronostica este escenario. Según el último estudio de Key Data para Público, los populares se quedarían en los 146 escaños y solo llegarían a la absoluta si suman los 32 que sacaría Vox. El PSOE obtendría 107 y Sumar, 31.

El llamado voto útil, copiando la estrategia de Juan Manuel Moreno Bonilla en las elecciones andaluzas de 2022, centra la estrategia de Feijóo, que debe capitalizar papeletas a izquierda y derecha para llegar a los 160 escaños con los que el PP cree que estará en condiciones de prescindir de Vox. En una conversación informal con periodistas este fin de semana, el líder de la oposición aseguraba que se veía con posibilidades de superar los 168 diputados y que, en ese caso, miraría al PNV y otras fuerzas minoritarias para gobernar en solitario.

También reconocía que, aun consiguiendo un gobierno monocolor, los de Santiago Abascal serían decisivos durante toda la legislatura, pues tendría que negociar para sacar adelante leyes y presupuestos.

Con todo, el PP se blindará en los últimos días de la campaña para no cometer errores, la máxima que ha impuesto Génova a los suyos. Además, Feijóo no estará en el debate a tres de este miércoles en TVE entre Sánchez, Díaz y Abascal, al que rechazó ir para evitar una foto de bloques que evidencie su alianza con la extrema derecha.

El "sobreesfuerzo" de Sánchez

Por su parte, en el PSOE consideran que la diferencia entre bloques está únicamente en seis, siete u ocho diputados según sus sondeos internos y apelan a cierta épica para revalidar el Gobierno de coalición progresista. También a que la ciudadanía castigue las "mentiras" de Feijóo durante los días de campaña electoral y la concreción de sus pactos con Vox.

Sánchez hará un "sobreesfuerzo", así lo valoró él mismo esta semana. Este lunes amanecía en Bruselas, con motivo de la Cumbre entre la UE y la CELAC, por la tarde se desplazó a Huesca, en un acto que se terminó de confirmar este domingo, y este martes amanecerá de nuevo en Bruselas para asistir al final de la citada cumbre. Por la tarde viajará a San Sebastián para otro mitin no previsto.

Para los socialistas, en muchas circunscripciones los escaños se jugarán por muy pocos votos. Huesca, Cantabria, Cuenca o Lugo son algunos ejemplos que también están sobre la mesa de la sala de máquinas de Génova. En la ciudad gallega estará Sánchez el jueves, antes del cierre final en Getafe, uno de los símbolos del PSOE en el sur de Madrid.

Entre medias, otro puñado de entrevistas, un formato en el que el presidente del Gobierno se ha fajado esta campaña y, en general, con sensaciones positivas que marcaron un estado de ánimo creciente solo interrumpido por el debate cara a cara contra Feijóo.

Díaz eleva el tono

Mientras, Sumar se debate entre las expectativas y la necesidad. Los de Yolanda Díaz no han parado de crecer en las encuestas desde su irrupción en la demoscopia, pero, de momento, su auge no es suficiente para conseguir desbancar a la ultraderecha como tercera fuerza y para revalidar el Gobierno de coalición progresista.

La coalición de la izquierda transformadora inició su camino hacia el 23J con la propuesta programática por bandera (reducción de la jornada laboral, herencia universal…) y sin entrar en los 'cara a cara'. Sin embargo, en los últimos días ha habido un cambio de registro y se ha podido ver a Díaz en una confrontación directa en dos frentes.

El primero, con Feijóo, contra el que ha subido el tono en un momento en el que el líder del PP encabeza las encuestas aupado por un amplio margen. La vicepresidenta segunda lleva días recordando las relaciones del dirigente gallego con el narcotráfico en un momento muy complicado para Galicia, a la vez que afeaba sus mentiras e imprecisiones en materia de pensiones o cómputo de parados.

El segundo frente se da con su socio de Gobierno y de bloque ideológico, el PSOE. Conscientes de que los indecisos pueden decantar el resultado electoral, Díaz se ha lanzado a por los votos de los electores que dudan entre los socialistas y Sumar, recordando que el PSOE ha permitido el impulso de políticas progresistas sólo tras librar batallas importantes con Unidas Podemos.

Así, el gran hito de esta recta final será en poco más de 24 horas, en el debate entre Sánchez, Díaz y Abascal en la televisión pública del que se ha querido borrar el presidente del PP, cediéndole la representación de la derecha al líder de Vox. Génova cree que es un acierto. 

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