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Supermercados: historia de un expolio

Sara Serrano
El primer supermercado de la historia abrió en el año 1916 en Memphis, Tenesse. El empresario estadounidense Clarence Saunders, que había trabajado como representante de un mayorista, se dio cuenta de que muchos comercios quebraban por las deudas que acumulaban por la venta a crédito, el método de compra más extendido por aquel entonces. El modelo de supermercado de Saunders introdujo por primera vez en la historia la venta a cambio de dinero en metálico en exclusiva.
En los supermercados de Saunders los clientes entraban por la izquierda, después de cruzar dos medias puertas que sólo se abren hacia dentro, recorrían los cuatro pasillos del comercio donde todos los productos tenían los precios marcados y salían por la derecha, ante la caja registradora. Había nacido el concepto de self service, [el sírvase a usted mismo], que permitía prescindir de algunos de los empleados de las tiendas haciendo recaer parte del trabajo sobre los consumidores.
Saunders fue el primero en patentar la idea del supermercado, pero fue un colombiano, Bernardo Trujillo, el que formalizó en los años 50 las bases teóricas y prácticas de la distribución moderna. Trujillo sostenía que el éxito de los supermercados se basaba en cinco premisas: autoservicio, precios bajos, aparcamientos, localización y "todo bajo el mismo techo". Trujillo, como empleado de la empresa de máquinas registradoras NCR, se dedicó a dar seminarios sobre el tema a lo largo y ancho de Estados Unidos, y sus ideas llegaron a Europa.
Carrefour fue fundada en 1960 bajo los preceptos de Trujillo: supermercados con grandes superficies en las afueras de la ciudad, estacionamientos amplios y descuentos importantes. Actualmente, la cadena de supermercados tiene a la familia Moulins. fundadores de los grandes almacenes Galerías Lafayette, al multimillonario brasileño Abilio Biniz y al hombre más rico de Francia, Bernard Arnault, dueño de Louis Vuitton, como principales accionistas.
La mayor compra de alimentos en España tiene lugar en los supermercados, en concreto el 47%. Además, es un nicho de negocio que no para de crecer, según datos de la consultora Retail Data, la red de supermercados en España supera los 25.000 establecimientos y crece a un ritmo de 270 aperturas anuales.
En primer lugar, se sitúa Mercadona, con casi un 25% de cuota de mercado. La cadena de supermercados cuenta con casi 100.000 empleados y factura cerca de 30.000 millones de euros anuales, 680 de los cuales son beneficios netos. Según la revista Forbes, su presidente, Juan Roig, es la cuarta fortuna española con 3.400 millones de euros.
De la fortuna de Roig, 10,65 millones de euros provienen de sus funciones al frente de Mercadona, a lo que hay que sumar los 80 millones que obtuvo en dividendos.
En segunda posición en volumen de negocio, con una cuota del 8%, se encuentra la cadena de supermercados de Carrefour. El grupo cuenta con más de 1.200 tiendas y facturó cerca de 9.500 millones de euros en 2021.
En tercer lugar, está el grupo DIA, con un 5% de cuota y cerca de 4.000 tiendas en nuestro país. Esta cadena de supermercados fue creada en 1979, como una tienda de alimentación de descuentos, destinada a las rentas más bajas. En 2019, fue adquirida por el magnate ruso Mijaíl Fridman, que con el 77% de las acciones se convirtió en el accionista mayoritario.
Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística el índice de precios interanual de la alimentación asciende a un 16%, esto es un 10% más de lo que ha subido el índice general.
De hecho, en 2022 se ha producido la mayor subida de precios de los últimos 34 años. El INE ha hecho público el último dato del IPC de los alimentos, y las cifras son contundentes: la leche ha subido en torno a un 30%; el aceite, otro 30%; los huevos, el 26%; el pan, un 15%; la carne, un 14%; la fruta, un 12%; y las hortalizas y legumbres, un 10%. Esto implica que, en media, la gente gastó unos 800 euros más en alimentación el año pasado.
Además, este vertiginoso aumento de los precios es totalmente independiente de los precios de los productos en origen. De hecho, según datos del INE los precios en origen no sólo no han subido, sino que se han desplomado. En concreto el precio de las hortalizas frescas ha caído casi un 4%, el de las frutas un 21%, un 20% el de la leche, un 11% el del trigo y un 7% el del arroz.
Pues Podemos ha propuesto este lunes intervenir el mercado de los alimentos para abaratar la cesta básica de la compra hasta igualar sus precios a los previos a la guerra. Además propone una serie de ayudas directas al pequeño comercio para que no sufra las consecuencias de la bajada de precios. Esto es algo que ya se ha hecho con otros sectores estratégicos, como la energía o el transporte, y que ha servido para bajar las facturas de la luz o hacer más asequibles los precios de trenes y metros.
En el caso de que el PSOE no aceptara esta propuesta de regulación de precios de los alimentos, Podemos plantea la posibilidad de bonificar los productos de la cesta básica del mismo modo que se ha hecho con los carburantes. Para evitar que esta bonificación sea directamente absorbida por las empresas de alimentación, se aprobaría junto a ella un impuesto a las grandes cadenas de distribución y multas a las empresas que traten de aprovechar la bonificación para aumentar sus beneficios.
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