Este artículo se publicó hace 17 años.
Los vampiros también votan a Touriño
Los socialistas sacan a la calle al presidente gallego, que aprueba como puede el examen de ciudadanos cabreados

Enhorabuena, está usted mejorando mucho el país", le agradeció a Emilio Pérez Touriño un acicalado ciudadano pontevedrés con aspecto de dandy en la calle Michelena. El dandy era Rafa Pintos, alias Vladimir Dracossan, el vampiro de Pontevedra, un mediático personaje local que aseguraba hace años que sorbía de vez en cuando un poquito de sangre humana y retozaba entre frías lápidas. Mejor no mencionar su éxito musical Paca, te clavé la estaca.
Hace tiempo que Rafa dejó olvidada la capa en el armario y ya no huye ante una ristra de ajos. Ahora es un gótico señorito decimonónico que se abre el paso con un elegante bastoncillo. Cuentan que anda enamorado. Con un 30% de votantes indecisos deambulando distraídos por las calles de Galicia, el candidato socialista no se lo pensó dos veces. Saludó amablemente a Vladimir y el 1-M el PSdeG ya cuenta con el voto de un vampiro en la disputada circunscripción de Pontevedra.
En el barrio obrero de Teis, en Vigo, el presidente tuvo que escuchar de todoLas cepilladas calles peatonales de la capital de la provincia poco tienen que ver con la plaza de abastos de Teis, barrio obrero de Vigo, donde Touriño se desayunó con un discurso sobre igualdad rodeado de amas de casa en las compras.
Suspenso para los estrategas de la campaña socialista. Era lunes, no había pescado y en la plaza la relación entre fotoperiodistas y clientas era de uno a diez. A favor de los primeros. "Qué crisis tan cruda", le espetó al candidato socialista una frutera. "Qué ojos más bonitos tiene", le toreó Touriño. Y eso que la cosa no está para bromas en el motor económico de Galicia.
Sobre la planta de Citroën, con casi 10.000 empleos directos, se ciernen negros nubarrones. Desde enero se ha eliminado un turno de noche. La actividad de la planta y su potente industria auxiliar equivalen al 17% del PIB gallego. Cada coche de menos que sale de la fábrica viguesa hace a Galicia más pobre. Quizás por ello un joven, con un trozo de pizza en la mano, gritó al presidente: "Te has gastado cuatro millones en muebles en la Xunta menudos huevos venir por aquí". Mal rollo.
Tertulia sospechosaEn la cafetería A Ponte, Emilio Pérez Touriño y el alcalde Abel Caballero se sientan en una mesa para charlar con los parroquianos. "Son del PSOE", comentan en voz baja en la barra delatando a los contertulios del presidente. En fin, la visita a Teis resulta más accidentada de lo previsto. Touriño se acerca a una señora embarazada y le pregunta qué va a ser. "Niño", le responde. "Niños, es lo que nos hace falta", exclama el candidato. "Y niñas", le reprende la conselleira María Xosé Caride, que observa la escena.
"Cojan el teléfono y el nombre", ordenó cada vez que alguien pedía algoPontevedra es otra cosa. Una señora se le acerca y le pide auxilio, está enferma de la espalda y no recibe ayudas. "Cojan el teléfono y el nombre", ordena el candidato. "Cuando le veo en la tele, pienso. ¡Cuánto vale este hombre!", le agradece la desconocida. En la Praza da Ferrería un jubilado se le acerca : "Touriño, eres lo más". El presidente siente un alivio. Hace un día de primavera. El Touriño catedrático y aburrido de los mítines se mueve como pez en el agua en el asfalto. Los estrategas de la campaña han empapelado Galicia con un Touriño mirando hierático al infinito. Creen en ese perfil. La calle es otra cosa.
En la flauta de un músico mendigo comienza a sonar La internacional. El candidato se topa con dos subsaharianos. "No somos de aquí, estamos de paso", bromea uno en un difícil español. "Si queréis, os podéis quedar", les invita Touriño. Una camisería próxima nos recuerda que, inexplicablemente, aún hay rebajas. Remate final.
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