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Observatorio continuo de Key Data para 'Público'

Análisis postelectoral Vox tendrá 8 diputados en el Congreso, según los sondeos, pero la derecha sólo sumará 171

Los análisis electorales de Key Data para 'Público', que ya alertaron hace meses del surgimiento de un espacio antisistema de extrema derecha, predicen otro gran éxito del partido ultra de Abascal si hoy se celebrasen elecciones generales anticipadas. Según sus estimaciones, Vox daría un salto sin precedentes en las urnas hasta superar los 1,7 millones de votos. Sin embargo, el hundimiento del PP (que perdería 46 escaños) dejaría a la derecha sin la mayoría absoluta para recuperar el poder.

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Estimaciones de Key Data para unas elecciones generales anticipadas, comparadas con los resultados de 2016.

La derecha española, reforzada y endurecida por el inesperado éxito en Andalucía del partido ultra Vox –que le permitirá gobernar esa comunidad por vez primera en democracia–, ya está acariciando su regreso al poder en el Gobierno de España, por lo que reclama sin cesar unas elecciones anticipadas. Sin embargo, si hoy se celebrasen generales sería precisamente el auge de la formación reaccionaria de Santiago Abascal, su entrada en tromba en el Congreso de los Diputados, lo que impediría que un tripartito derechista reuniese la mayoría absoluta imprescindible para controlar La Moncloa.

Al menos, eso es lo que predicen las estimaciones del gabinete demoscópico Key Data para Público, elaboradas mediante un desk research que evalúa y pondera todas las últimas encuestas electorales –incluidas las del CIS–, tomando en cuenta los resultados de las autonómicas andaluzas y asumiendo el meteórico despegue de un nuevo partido de extrema derecha que ha llegado para asentarse en el cada vez más fragmentado panorama político español.

Según esas estimaciones –reflejadas en el gráfico comparativo que encabeza este artículo– el reparto de la Cámara que vota la investidura del presidente del Gobierno se vería alterado por el nuevo éxito de Vox (que lograría 8 diputados), pero los tres partidos de la derecha sólo sumarían 171 parlamentarios (a 5 de la mayoría absoluta), ya que el ascenso de 40 escaños de Ciudadanos quedaría neutralizado por el batacazo del Partido Popular, que perdería a 46 de sus señorías.

Tener como aliado a un partido tan antisistema como Vox impedirá a PP y Cs obtener el apoyo de partidos pequeños

De hecho, el reparto del hemiciclo entre derechas e izquierdas+nacionalistas quedaría equilibrado muy aproximadamente como está ahora, y sería precisamente el lastre de tener como aliado un partido tan antisistema como el de Abascal lo que haría imposible que el tándem PP-Cs lograra convencer al PNV de que apoyase la investidura de un candidato conservador. El extremista programa electoral de Vox incluye la amenaza de suprimir las propias comunidades autónomas, algo imposible de digerir ni siquiera por Coalición Canaria.

La única alternativa de gobierno sería una coalición de centro-derecha con PSOE, Cs y PNV, pero el discurso virulentamente antinacionalista de Albert Rivera –que incluso reclama la abolición de los derechos forales vascos y navarros, empezando por el cupo del concierto económico con Euskadi– haría también imposible semejante pacto de gobierno.

El mantenimiento del inestable acuerdo para la moción de censura que derribó a Rajoy también parece muy poco verosímil, puesto que los independentistas catalanes ya no van a colaborar –con sus líderes en la cárcel o el exilio, y en pleno juicio por el referéndum del 1-O–, y el importante fortalecimiento del PSOE en escaños (+17) no logra compensar el debilitamiento de Unidos Podemos (-20), como se puede apreciar en la tabla completa de estimaciones que se reproduce a continuación:

Tabla comparativa de las estimaciones de Key Data para unas generales anticipadas con respecto a los resultados electorales de 2016.

La división de la derecha inutiliza su aumento de votos

Del estudio de esas cifras se desprende que la suma de los votos de los partidos de derechas aumentaría en un millón con respecto a 2016 –si se cumpliesen estas estimaciones, que constituyen una foto fija a día de hoy–, pero que la inédita división de la derecha española provocaría un fenómeno sin precedentes: sumando 12 millones de votos, sería incapaz de reunir una mayoría absoluta de diputados. En 2011, Mariano Rajoy superó en diez escaños esa mayoría con menos de 11 millones de votos.

El ejercicio de sumar los efectivos que reunirían posibles alianzas ofrece una serie de resultados muy curiosa: las sucesivas coaliciones suman números de votantes casi idénticos (salvo los ya citados 12 millones de PP+Cs+Vox, con 171 escaños) y siempre se quedan a las puertas de la mayoría absoluta. Sólo la misma alianza que logró sacar adelante la moción de censura (PSOE+UP+ERC+PDeCat+PNV) sumaría exactamente los 176 diputados, con un total de 10.345.000 sufragios.

Las otras posibles coaliciones de "centroderecha" –del bipartidismo con la bisagra de Ciudadanos–  suman 10.394.000 votos (PSOE+Cs) y 174 diputados; y 10.277.000 sufragios (PP+Cs) con sólo 163 escaños, respectivamente.

Todos estos cálculos demuestran que la inusitada división de la derecha española en tres formaciones le impedirá tomar el poder porque la misma ley electoral que hasta ahora la beneficiaba ahora la perjudica. Es decir, la escisión de la ultraderecha desde el extremo más duro del PP en realidad socava el poderío político derechista, pese a que muestre un aumento del voto conservador en su conjunto como respuesta, sobre todo, al desafío soberanista catalán.

El ultranacionalismo españolista de los votantes de Vox

Porque el imprevisto y vertiginoso arranque electoral de Vox en Andalucía ha sacado a la luz el ultranacionalismo españolista que siempre anidó en el PP, nacido del franquismo, por mucho que los que agitan innumerables banderas rojigualdas y gritan "¡Viva España!" sin cesar, nieguen siempre ser nacionalistas. 

La prueba de ello es que en los sondeos postelectorales los votantes de Vox afirman que lo votaron principalmente por su postura contra los inmigrantes (41,6%), y el discurso xenófobo sí es característico del nacionalismo más radical, en cualquiera de sus manifestaciones. Además, y después del propósito común de esos electores de "echar al PSOE del poder" (34,2%), los otros motivos por los que confiesan haber votado a Vox son "porque defiende la unidad de España" (33,7%) y "para frenar a los independentistas" (28%), según los resultados del sondeo de 40dB para El País.

Incluso uno de cada cuatro (24,9%) se declara partidario de "acabar con el Estado de las autonomías", posición que convierte a Vox en un partido claramente antisistema –puesto que ése el fundamento del Estado establecido en la Constitución–, tal como subrayó hace ya muchos meses en Público el analista electoral Jaime Miquel.

Asimismo, en Andalucía 5 de cada 10 votantes de Vox procedieron del PP, otros 2 llegaron desde Ciudadanos –pero eran los que transitaron por C's partiendo del ala más anticatalanista de los populares– y otros 2 volvieron desde las filas de la abstención... adonde habían caído también desde el Partido Popular por su decepción con la corrupción y la arbitrariedad de la formación de Rajoy, que ha perdido a más de la mitad de todos sus electores en menos de siete años.

El 90% de los votantes andaluces de Vox proceden directa o indirectamente del sector más reaccionario del PP

Así que el 90% de los votantes andaluces de Vox proceden directa o indirectamente del sector más reaccionario del PP –más aún que los seguidores de Aznar que apoyan a Pablo Casado– y la supuesta transversalidad de esos electores es un mito, alimentado por los medios de comunicación derechistas. El hundimiento del PSOE-A y la caída de Adelante Andalucía se debe a la desmovilización de sus seguidores, engullidos por la abstención, y su flujo hacia Vox es despreciable: sólo un 4% de los que votaron socialista, o un 3% de los que lo hicieron por Podemos o Izquierda Unida.

Algo que ha extrañado mucho es hayan apoyado un discurso de Abascal que también es antieuropeísta, pero el retrato sociológico del votante de Vox no lo define así, sino como nacionalista españolista que tiene a la unidad de la patria por encima de todo y considera que el enemigo es interior, secesionista, y no exterior –la UE y las imposiciones de la Comisión Europea– como ocurre con la ultraderecha en el resto de Europa.

"Su origen está todo él en votantes del PP, porque los de Ciudadanos vienen del mismo sitio", confirma a Público un sociólogo que prefiere no ser citado. "¿Que en España no había antisistema derechista? Lo que pasa es que nadie le ha explicado a muchos votantes del PP que no son demócratas. Y por eso no pueden serlo. Porque nadie les ha dado la referencia y confunden cuestiones de la dictadura con cuestiones de la democracia. Llevan consigo un aprecio por el franquismo que refleja la ausencia de didáctica democrática, porque eso es algo que no se ha hecho nunca en España".

Perfil sociológico del votante de Vox

Y eso no tiene sólo que ver con la nostalgia de la dictadura, pese a que en su perfil figuran muchos mayores de 55 años, sino también con una ausencia de formación democrática, ya que resulta que en su mayor parte son jóvenes o de mediana edad, como se aprecia en el siguiente gráfico, elaborado por Key Data:

Tampoco se trata de que esos votantes estén poco formados y sean fácilmente embaucados por el populismo de Vox –como lo califica incluso Rivera, aunque sea sólo para evitar definirlo como ultraderechista o posfranquista–, puesto que el nivel de estudio de esos electores es más bien alto en comparación con el promedio de los andaluces:

Por tanto, es sorprendente que prácticamente el 40% de votantes de Vox sean mujeres –por mucho que eso es muy inferior a la proporción de andaluzas frente a los varones en el total e la población (el 51,2%)– cuando se trata de un partido que exige la abolición de la Ley de la Violencia de Género, que proclama falsamente que hay muchísimas denuncias falsas de maltrato machista y que promulga el retorno a una "familia tradicional" en la que el marido volvería a mandar sobre la esposa. Algo así sólo se explica en una sociedad que estudió 40 años de "Formación del Espíritu Nacional" y donde después se dio mayoría absoluta al PP para que exorcizara, como si fuera blasfema, la Formación para la Ciudadanía.

Ahora los agitadores populistas de Vox darán el salto hacia todas las demás comunidades de España y, según las estimaciones de Key Data, sus ocho diputados en el Congreso saldrán de Madrid (4 escaños), Castilla y León (2 más), Andalucía (otro) y el País Valencià (el último). Todas ellas caracterizadas por un amplio rechazo del soberanismo catalán.

Porque la continua propaganda incendiaria de PP y Cs –hablando de "golpe de Estado en marcha" y de impotencia del Gobierno en Catalunya, a pesar de que nueve dirigentes políticos están en prisión preventiva y otros cinco en el exilio– ha llevado a este segmento de la población a creer que el Estado es incapaz de hacer frente a lo que les hacen ver como un peligro incluso bélico. Y así se alimenta el autoritarismo visceral como solución a todos los problemas.

El monstruo de la reacción ultraconservadora españolista, ansiosa de ejercer de nuevo el poder autoritario, ha surgido del cuerpo de un PP en descomposición y pronto se extenderá por toda la España que se sigue considerando "una, grande y libre".

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