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Yolanda Díaz desvincula su proyecto político del enredo de la izquierda en Andalucía

La vicepresidenta segunda distancia su proceso de escucha de la polémica negociación andaluza y no lo iniciará hasta después de las elecciones. Díaz asegura que este tipo de cuestiones "son las que alejan" a la ciudadanía de los partidos.

Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, este lunes en un acto sobre el Estatuto del Becario. Fernando Alvarado / EFE

Yolanda Díaz quiere armar su proyecto político a ritmo de jazz. Como fiel seguidora de este estilo, la vicepresidenta segunda sabe que sus composiciones se construyen desde una base musical que sostiene y permite dar rienda suelta a grandes dosis de improvisación; en política, la improvisación choca con los corsés orgánicos, las estructuras partidistas y los debates sobre listas, nombres y candidaturas.

Por Andalucía, la marca con la que Izquierda Unida, Podemos, Más País, Equo, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Alianza Verde concurrirán en coalición a las elecciones autonómicas de junio no tiene nada que ver, al menos de momento, con el jazz.

Aunque el acuerdo ha sido avalado por Díaz, la música de esta confluencia parece no gustar demasiado a la titular de Trabajo. El proceso de negociación que las distintas formaciones han protagonizado ha terminado con el registro jurídico de la plataforma sin la concurrencia de Podemos y de Alianza Verde.

Todas las organizaciones habían llevado sus diferencias hasta el límite y, aunque negociaban desde febrero, a apenas unas horas de que concluyera el plazo para registrar la confluencia, no se habían puesto de acuerdo sobre quién tenía que ser el candidato principal en las elecciones (finalmente lo será la dirigente de IU Inma Nieto).

La vicepresidenta segunda ya ha desvinculado su proyecto político de las elecciones andaluzas. En los comicios de Castilla y León el relato de los hechos fue muy parecido; Podemos reivindicó las elecciones que terminaron dando el primer gobierno de coalición entre el PP y Vox como la "primera parada" de la hoja de ruta de Díaz, y ella lo rechazó.

Este lunes la ha separado de los comicios andaluces, pero la situación no es la misma. Su equipo jugó un papel fundamental a la hora de resolver unas negociaciones entre partidos que llegaron a estar muy enquistadas, y fuentes conocedoras de este proceso aseguran que incluso la propia Díaz se posicionó sobre los posibles candidatos en algún momento (rechazaba la idea de que el cabeza de lista fuera un líder de cualquiera de los partidos que conforman la coalición y apostaba abiertamente por que el candidato fuera un independiente).

Díaz: "Mi proyecto no tiene nada que ver"

De hecho, algunos interpretaron su paseo con Inma Nieto por la Feria de Abril de Sevilla el jueves como la "bendición" de la vicepresidenta a la dirigente de IU en un momento en el que Podemos apostaba por que el cabeza de cartel fuera el suyo, Juan Antonio Delgado.

Sin embargo, aunque la vicepresidenta y su equipo se han involucrado en tratar de lograr la unidad de la izquierda en Andalucía, esto no significa que vaya a asumir las elecciones como la primera parada de su proyecto, como aseguraron los portavoces de Podemos este lunes.

"Mi proyecto no tiene nada que ver" aclaró la titular de Trabajo, y después anunció que el proceso de escucha activa de la ciudadanía (la primera parada real de su proyecto) comenzará después de los comicios andaluces, lejos ya del proceso negociador, que ha vivido esta última semana sus momentos más tensos.

Díaz fue un paso más allá y aseguró que precisamente cuestiones como la polémica negociación de la izquierda en Andalucía "son las que alejan a la ciudadanía de los partidos políticos". La vicepresidenta es consciente de que las formaciones tendrán un papel destacado en su proyecto, pero quiere aislarlo todo lo posible de los debates y las batallas orgánicas hasta que sea inevitable (en el momento en el que su plataforma precise de una traducción jurídica que permita su concurrencia en unas elecciones).

Hasta entonces, la titular de Trabajo se aferra a que sean el jazz y la improvisación los que vayan dando forma a su proyecto a través de un proceso de escucha ciudadano que, previsiblemente, comenzará en junio. 

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