¿Qué es Shinrin-yoku y cómo los baños de bosque mejoran tu salud física y mental?
La sociedad actual transcurre a tal velocidad que de vez en cuando necesitamos parar y conectar con la naturaleza.

Zaragoza--Actualizado a
La vida contemporánea transcurre a toda velocidad. Sobre todo porque no hay tiempo para desconectar. No solo nos abruman las obligaciones laborales, sociales o familiares. Además, en nuestro teórico tiempo de asueto vivimos hiperconectados a causa de la generalización de los dispositivos móviles y el acceso a Internet. Los estudios reflejan como las nuevas generaciones han perdido la capacidad de atención. El sobreestímulo se ha convertido en la norma, aunque en ocasiones resulte abrumador.
Por ello cada vez son más las voces que apuntan a la necesidad de echar el freno de mano, parar y mirar para adentro en lugar de hacia afuera. Una práctica que, sin embargo, no es especialmente novedosa. La introspección en forma de aislarse del mundanal ruido lleva realizándose siglos. Una práctica que, además, suele estar conectada con la naturaleza. Hace varias décadas los japoneses, país bandera del desarrollo tecnológico, le pusieron nombre: shinrin-yoku, o baño de bosque si lo traducimos al castellano.
Qué son los baños de bosque o Shinrin-yoku
Un baño de bosque es una práctica extendida en Japón que consiste en sumergirse en un entorno natural completamente desprovisto de tecnología, para así poder conectar con aquello que nos rodea. Es decir, la idea es dejar el teléfono o la tablet aparcados en casa para adentrarnos en el bosque de manera plenamente consciente. No es necesario echar a andar o llegar a ningún punto concreto. De ahí la metáfora del baño, pues lo importante es dejarse llevar sensorialmente de la misma manera que si estuviésemos flotando en el mar sin rumbo o dirección.
Escuchar el canto de los pájaros, sentir la hierba fresca en la palma de la mano, respirar el aire limpio… Adentrarse en la naturaleza implica un cambio radical en el ritmo de vida. Una práctica que comenzó a estandarizarse en los años 80 en Japón, y que se ha convertido en una de las grandes banderas de la llamada medicina japonesa. Así lo explica el propio país nipón a través de su departamento de turismo: “El valor real de los baños de bosque radica en su gran accesibilidad. Los baños de bosque tienen beneficios similares a otras prácticas japonesas, como la meditación zen y la atención plena, y es un concepto mucho menos intimidante”.
Cuáles son los beneficios de los baños de bosque
Si los baños de bosque se popularizaron a partir de la década de los 80 fue por una sencilla razón, aquel fue el momento en el que la vida urbana cortó lazos por completo con la naturaleza. La idea de regresar al bosque y abandonar el ritmo de la ciudad es, en esencia, aparcar el estrés consustancial a la vida contemporánea y, por ende, las afecciones físicas que este conlleva.
Así lo han demostrado varios estudios científicos, que remarcan los efectos positivos del shinrin-yoku sobre el cuerpo humano. Por ejemplo, se considera probado que los baños en el bosque ayudan a mejorar la salud mental, sobre todo en patologías como la ansiedad o la depresión. Un meta estudio llevado a cabo por Yasuhiro Kotera, Miles Richardson y David Sheffield publicado en 2020 determina que el shinrin-yoku reduce los efectos de la ansiedad y depresión de una manera inmediata, aunque es verdad que no existe evidencia sobre si posee el mismo efecto de forma sostenida en el tiempo. Por ello se recomienda como una intervención complementaria, pero no como sustitutivo a tratamientos médicos en una depresión diagnosticada.
También se considera probado la utilidad de los baños de bosque para reducir los niveles de ira o estrés de una persona. Por ejemplo, el estudio Efectos del entorno forestal (Shinrin-yoku/Baño de bosque) en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades: el establecimiento de la ‘Medicina del Bosque’, llevado a cabo por Qing Li en 2022, reveló que esta práctica disminuye el nivel de hormonas del estrés como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol. No solo eso, sino que al reducir la actividad simpática y aumentar la parasimpática, el cuerpo entra en un estado más relajado, lo que ayuda a contrarrestar el estrés crónico o elevado. También ayuda a dormir mejor.
Cómo practicar el Shinrin-yoku
Por el momento no existe un consenso sobre el tiempo o frecuencia de los baños de bosque para conseguir una eficiencia máxima. De hecho, la evidencia indica que un mayor tiempo en la naturaleza no equivale necesariamente a unos efectos más positivos. Respecto al aspecto más formal, el shinrin-yoku no puede ser más sencillo de realizar. No en vano, basta con ir a un entorno natural y disfrutar de él. Lo importante es centrarse en los estímulos que nos rodean, sin importar si preferimos pasear mientras tanto o sentarnos a la sombra para sentir el tacto del entorno.

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